Capítulo 7: ¿¡Sorpresa!?.

2033 Palabras
Capítulo 7: ¿¡Sorpresa!?. -Entonces…¿Qué es lo que quiere?.- La miro inquisitivamente, traga grueso ante mi imponencia y firmeza. -Quería hablar con usted porque me parece lo suficientemente madura para conversar de ciertas cosas.- No me ve a los ojos, evadiéndome me le acerco y la examino. -De…chicos.- Finalizo descubriendo sus verdaderas intenciones. -Ufff…(Se pasa la mano por la frente secándose el sudor imaginario)… Menos mal no lo dije yo lo dijiste tú, entonces a quien me recomiendas.- Pasea una mano por su mentón, con mirada pensativa. Fruncí el ceño ante aquella reacción. -No lo sé, lo que sé es de su negocio loco e innecesario, sin embargo sí fuera usted me iría con Ray el rubio de está clases, parece que… le tiene muchas ansias a usted.- Le miento para que Ray tenga otro juguete a que molestar. Ocultando mi sonrisa malévola  busco mi pote de agua y bebo unos cuantos sorbos. -Ahh, si… Usted es muy observadora, ¿Ya se lo había dicho?.- Pregunta asombrada ante mí, sonrió lo que la decepciona. -Si, por supuesto.- Le soy cortante no me gusta andar de chisme en chisme. -Es que mira Paulette, últimamente me he metidos con cada  idiota que solo quieren sexo anal, yo accedo ya que deje de estar apretada hace un buen tiempo.- Nos reímos ante su ultimo comentario era inevitable no reírse. -Ya que estamos en confianza usted… ¿Es virgen?.- Pregunta de una manera cero sutil, lo que me enfada y casi me saca de mis casillas. -Profesora eso es información muy personal que nada más me confiere a mí saberlo, además porque le diría.- Cruzada de brazos le observo, se ha quedado de piedra sin más me levanto y justo cuando comienzo a caminar me toma de la muñeca. -Quédese es que no he hablado así con nadie hace mucho.- Pone unos ojos de perrito y aunque sea vieja no se le niega su belleza. Volteo los ojos y me vuelvo a sentar. -Gracias.- Me agradece queriéndome abrazar pero la aparto. -Solo porque está sola, me quedo.- En realidad no sé porque me quedo pero igual vamos a ver que trucos bajo la manga tiene esta viejita. -No.- Niego. -¿El qué?.- Hace un ademán con la mano como de “Que diablos”. -No he estado con nadie, gozo de mi virginidad intacta.-  Miro hacia el techo para no tener que verle la cara. -Jajaja… querida niña de lo que te pierdes.- Dice entre carcajadas. -Cómo sea.- Cuestiono frunciendo los labios, quedándome sin palabras no era mentira si me había preguntado cómo era estar con alguien pero dejaba de pensar en eso ya que me concentro para estudiar y ser la mejor empresaria. -Mi primera vez fue horrible, espero que a ese desgraciado le estén dando por el culo.- Ahogo algunas risas. -Porque fue cuando estaba más virgen que nunca y se me escapo, “Me siento como en el ginecólogo” grave error. No llegue al éxtasis, un poco por adelante y mucho por atrás.- Suspira recordando cosas que solo ella vivió. -Tú, te llevas muy bien con… Zion Agreste, joven billonario y carismático. Totalmente mi tipo.- Se relame los labios con tan solo decir su nombre. -Sí lo conozco.- Asiento. Arquea una ceja  y junta sus manos como si estuviera por decirme un plan maestro. -¿Me lo puedes conectar?.- Pregunta y esta vez si logra descolocarme. Me hierve la sangre al deducir que solo me quería hablar para llegar a Zion. Me paro muy enojada sintiendo que toda la sangre que se va a la superficie haciendo que mi piel se torne roja. Se me ensombrece el rostro. Mi mano se forma en puño y golpeo contra el escritorio. -Escuche muy bien vieja asaltacunas, Zion tiene dueña y esa soy yo, así que si no quiere que todo lo que se habló aquí sea público, le agradezco que nunca más vuelva a decir su nombre o se acerque a él, si no es estrictamente necesario o si no… conocerá que es el infierno.- Le miro sin trasmitir ninguna emoción, ella está totalmente asustada por mi reacción casi con una posición fetal sentada en su sillón asiente y cierra los ojos. --->¿Qué?... ¿Qué diablos Paulette Baudelaire?, ¿Por qué reaccionaste así?. Me sorprendo al darme cuenta de cómo he reaccionado, como una loca celosa. -Sin más me retiro y perdoné si he subido la voz.- Con la poca vergüenza que me queda me disculpo y voy hacia la puerta la abro. -¿¡Zion!?.- Pregunto sorprendida, hablando del Rey de Roma. 【Zion】 Estos últimos días han sido difíciles para mí pero yo no demuestro debilidad. Estando en el comedor y hablando con una de las chicas que están enamoradas de mí, sin embargo, yo solo podía ver el hermoso rostro de Pau. Veo que Ray se le acerca, me hierbe toda la sangre. --->Le dije a ese maldito que no se le acercase a Pau. Tomando todo el autocontrol que tengo me le quedo mirando la escena para no parecer un celo maniático. --->Ah. Me quedo helado de tan solo ver como la está ahorcando. Me las pagará. Corro sin tener en cuenta a varias personas que se me cruzan en el camino, las empujo, solo quiero llegar hasta donde esta ella. Llego y lo golpeo con todas mis fuerzas. -No le vuelvas a poner tus sucias manos sobre ella, imbécil te lo dije no te acerques a ella, maldito.- Me cuesta mucho respirar, por todo lo que he corrido me he vuelto un desastre. Ray se va maldiendome, lo cual me valeverga. -Creo que esta demás preguntar pero…¿Estas bien?.- Me pongo de su altura queriendo besarle todo el cuello para borrar todo rastro que haya dejado Ray. -No está demás preguntar estoy bien, gracias.-Me sonríe y es lo mejor que me ha pasado en el día. -¿Qué haces Zion?.- Pregunta rara sin saber qué hacer, algo lo que quiero hacer . --->Besarla. -Estoy…(Besos)…curando por donde te tocó.- Le guiño el ojos y me voy. No quiero durar mucho con ella porque por mí, tuvo que ir al hospital y la idea de perderla me rompe el corazón. -Hola… Zion…- Se presenta de una manera muy sensual y provocativa -Agh… ¿Ahora qué quieres tú?, ¿Ya cogimos?. Déjame en paz.- Ignoro su mirada suplicante, me fastidia que venga estar conmigo cuando ya cumplí mi parte del trato. -Escúchame bien, Zion Agreste mientras que tú vas a esa perra siempre te recordaré quien es tu ama aquí.- Me va a golpear así que la esquivo y la tomo delicadamente de la muñeca. -Querida a mí nadie me levanta la mano y mucho menos soy propiedad de alguien.- La empujo sin intensiones que se caiga. --->Nadie me contesta así. -Te daré un castigo a la próxima vez.- La miro fríamente y me alejo. No quiero verla otra vez en el día. No quiero ir a la clase de matemáticas, la profesora Rosswell tiene un culote buenísimo pero no es de mí tipo meterme con viejas estafadoras. Decido mejor ir a la biblioteca así no me verán vagar por los pasillos. -Buenas tardes Nora.- Saludo a Nora una señora mayor encargada de la biblioteca, ella me conoce muy bien porque he estado varia veces allí, de vez en cuando me encubre cuando chicas o profesores me buscan. Odio leer pero por las circunstancias me tocará. --->Quiero ver si mi teléfono…Agh está muerto. --->Mmm…Tengo que pedirle el  número a Pau. Busco entre la extensa y basta repisa, encuentro un  libro de color rojo. -Kamazutra.- Lo tomo y lo hojeo. --->Mmmm…Me suena pero no lo conozco. Me siento en la última mesa para no ser interrumpido. El libro me muestra cosas muy interesantes. --->El beso de Singapur. “Con el caballero abajo y erecto, la mujer tiene que sentarse y solo introducir la punta y como sugiere el título besar la punta con lavagina  de arriba abajo sin dar sentones”. --->Mierda lo tengo que intentar ya. -¿Qué hace usted acá?.- Pregunto la misma voz chillona con la que tengo un trato… -Sí estoy acá, ¿Algún problema?.- Respondo fastidiado pero llego en el momento correcto. -Sí, porque yo también estoy acá.- Me toca con su dedo índice toda mi mandíbula marcada y después se lo mete a la boca, provocándome. Dejo el libro cerrado sobre la mesa y me apoyo sobre mi mano examinándola detenidamente. -¿Quieres coger?.- Mi pregunta la sorprende, abre sus ojos como platos ya que yo no soy el que sede normalmente pero este puto libro me ha dejado caliente. -Si.- Dice mientras se humedece los labios con su lengua. -Entonces bien.- me paro y la tomo de la muñeca ejerciendo fuerza, nos vamos hasta lo más apartado de la biblioteca, le procedo a explicar el beso de Singapur. Ella acepta y comenzamos el juego. La comienzo a besar lentamente lo labios, bajo besando su cuello, lo que no le puedo negar a esta mujer es su piel exquisita, sigo bajando  hasta los pezones entre espasmos y gemidos ahogados, los chupo, los mordisqueo, los lamo, sigo hasta el  premio mayor, chorreante y húmedo los empiezo a lamer provocándole el placer inmediato que este Daddy puede ofrecer. Para mi coger es fácil porque nunca hago el amor solo sacio el deseo carnal que pide mi cuerpo. Muchas hacen cola solo para estar conmigo incluso pelean, es algo de enorgullecerse. Antes de que llegue la obligo a estar arriba de mí como lo dice en el libro y procede hacer el beso de Singapur. Cobrándole todo el placer que le otorgue anteriormente, jadeos, gemidos ahogados, estamos sudados, sintiéndose elclímax cerca escuchamos unos efusivos ruidos. -¿¡Qué carajos!?, ¿¡Zion qué te he dicho yo a ti!?.- Lo primero que ella hace se recuesta sobre mi pecho, así tapando sus boobies y con mi camisa que estaba tendida en el piso tapa nuestras intimidades. -Nora, sé que varias veces me has dicho lo mismo pero al menos déjanos terminar.- Trato de convencerla de que se aleje. -Bueno pero después harás eso pero conmigo.- Se señala así misma y se aleja entre risas y carcajadas. -Termina.- Le ordeno y ella asiente. Moviéndose en círculos, llegamos hasta el orgasmo, su cuerpo tiembla como Dios manda. Se acuesta al lado mío exhausta. Me paro y me empiezo a vestir como loco. -¿Qué?, ¿Qué paso?.- Pregunta confundida. -Solo cojo, no me quedo con nadie.- Término metiendo  mi camisa dentro del pantalón y yéndome. -Nora, ¿Me puedes decir la hora preciosa?.- Pregunto peinándome el cabello con las manos. -Las cuatros y cuarenta y cinco de la tarde idiota.-Me mira algo enojada devolviendo su vista al libro que estaba leyendo. --->Ya termino la clase de matemáticas, que viniera siendo la última clase del día. -Gracias.- Tomo mis cosas y me dirijo hacia la puerta. -La multa.- Dice con voz presuntuosa la cual hace que yo gire y la vea. Está señalando su mejilla, lo cual me quiere decir que le dé un beso. Me acerco un poco y la beso en la boca ya que se giró y atrapo sus labios con los míos. Me aparto en el acto, me limpio. -Gatita traviesa.- Me alejo mientras que escucho como maulla. Llego hasta la puerta del salón de matemáticas pero escucho una conversación muy acalorada. Pego mi oído a la puerta para oír quien es. --->¿Qué?, ¿Pau? Y la…Profesora Rosswell. --->Están hablando de mí, ¿Qué?, la profesora quiere conmigo, uyy,. - Escuche muy bien vieja asaltacunas, Zion tiene dueña y esa soy yo… -Ah.- Se me escapa un suspiro al escuchar que el amor de mi vida dice que es mi dueña. --->Pero que tierna, me está defendiendo. Se escucha el picaporte tomo postura y veo al hermoso rostro que ilumina mis días. -¿¡Zion!?.-Pregunta algo nerviosa.    
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