La puerta principal y los gritos de Raiven hicieron que ambos se separaran bruscamente. Magnolia más sonrojada que nunca se alejó rápidamente en dirección a su habitación y fue cuando puso respirar luego de unos minutos. Estaba completamente loca, no llevaba ni una semana con los Collin y ya había besado a uno de ellos, se dejó caer junto a la puerta de la habitación cuando levanto la mirada y vio que la puerta del baño se estaba abriendo lentamente dejando ver a Kayn con su toalla envuelta en la cintura y el cabello mojado. Nuevamente sus mejillas tomaron un color rojo intenso y se puso de pie rápidamente. Los ojos de Kayn se abrieron rápidamente y su boca se entreabrió, no sabía que decir ni porque razón Lia estaba ahí.
- yo... me equivoque de habitación, lo lamento no fue mi intención- tartamudeo intentando de esconder su vergüenza.
Por parte de Kayn solo había silencio, al parecer él estaba más en chok que Lia. La chica se puso de pie y al mirar el torso de Kayn se dio cuenta de algunos rasguños que tenía en su pecho, rápidamente corrió en dirección a él y toco las heridas para asegurase del estado de ellas.
- ¿cómo te hiciste esto? se ve reciente, deberías curarlas o se pueden infectar, déjame ver que es lo que tengo en mi habitación-
La mano firme de Kayn sostuvo la de Magnolia por unos segundos mientras la bajaba de su pecho lentamente, quería darle a entender de que él estaba bien y que no necesitaba atención médica, sin embargo, las palabras no podían salir de su boca. Tener a la chica frente de él y tocando su cuerpo hacía que sus hormonas se alborotaran completamente, tenía que salir de ahí antes de que no pudiera contener su instinto.
- tu cabeza y muñecas- susurro Kayn sin apartarle la vista de encima.
Los ruidos de los tacos de Raiven indicaba que venía subiendo a toda velocidad, esto Kayn lo vio venir, así que rápidamente abrió la puerta y saco a Magnolia de la habitación. La chica quedo plantada al suelo con su libro en la mano, no podía dejar de sentir el tacto de Kayn en su muñeca, se sentía aún más delicado y cálido que el de Sylas. La voz de Raiven hizo que volviera a la realidad y que le prestara atención.
- si sabes que esa no es tu habitación, ¿verdad? - Kayn está dentro, no deberías entrar- luego de decir eso, el pequeño quedo en silencio y luego miro infraganti a Magnolia. -aunque ay hueles a ellos- comento soltando una risita.
- iré a ducharme, y tu espera en la cocina- Magnolia entro a su habitación hecha un mar de dudas. Los aromas de ambos hermanos eran realmente un néctar, pero no sabía distinguir cual le gustaba más. Para aclarara su mente fue a darse una ducha, sabía que, si cocinaba algo con el menor de los hermanos le serviría de distracción, pero el saber que seguiría viendo a ambos hermanos todos los días le dificultaba la tarea, debía controlarse, no era algún tipo de animal en celo. Pero si tuviese que elegir, no sabía si decir que Sylas o Kayn, estaba en su propia encrucijada pensando quien podría ser más satisfactorio.
Ya con la masa lista y las galletas en el horno, el aroma que inundaba la casa era de un hogar navideño cualquiera. Solo faltaba la energía navideña en el lugar. Extraño era que la familia ni siquiera cenaba junta, solo en aquellas situaciones que los dueños de casa consideraban especial como cenas disfrazadas de reuniones. Se extrañaba la esenciad e navidad, el pueblo cubierto de nieve y con luces de colores alegraba el día, pero entrar en la casa Collin y ve4r tanta madera sin vida era como estar en una cárcel. Doran que estaba en una esquina de la cocina viendo como la muchacha cocinaba con el pequeño Raiven mientras este comía las sobras que quedaban de la decoración, miro curioso a la mayor y con duda, sabía que estaba pasando por un momento nostálgico, pero no entendía el porqué.
- ¿no te gustaron las galletas? - pregunto el chico de cabellos rubios.
- ¿eh? ah... no es eso Doran, solo es nostalgia, es extraño estar en épocas tan celebres y que aquí todo sea tan frio, supongo que en California disfrutamos más del espíritu navideño-
- ya veo-
La conversación no llego a más, las galletas estaban listas y el aroma dulce hizo que los muchachos que estaban encerrados en sus habitaciones bajaran rápidamente. Era muy extraño que en casa se percibiera ese tipo de aromas, claro, ya era más usual debido a Magnolia, tenía un dulce aroma a fresas. Kayn y Sylas se sirvieron un vaso de leche para poder comer con las galletas, el sabor sin duda era único, no habían probado algo tan crujiente y sabroso desde hace años.
- ¿qué es esto? - pregunto Kayn mientras sostenía una galleta de jengibre y bebía leche.
- son galletas navideñas, le comentaba a Doran y Raiven que la navidad es una de mis fechas favoritas, es una pena que por esa zona no se celebre-
La tristeza de la joven era notoria, y como si fuera telequinesis, los caut5ro hombres de la sala se miraron entre sí y al parecer se les ocurrió la misma idea. Rápidamente prepararon sus cosas y en diez minutos estaban frente la puerta con unas hachas, bolsas, botas de nieve y abrigos para poder ir en busca de un árbol de navidad. Magnolia descolocada por la situación, miro a los chicos incrédula preguntando de que se trataba todo esto.
- iremos por un árbol de navidad, pero no cualquier árbol- dijo Doran feliz.
- iremos por uno natural, para que podamos celebrar las fiestas como se debe- Raiven tomo la mano de la chica incitando a salir rápidamente de la casa.
- yo, no sé qué decir, de verdad-
- no digas nada-
En la ciudad se podía ver la alegría por las fiestas, al parecer solo era en casa que no existía la navidad. Magnolia feliz corría por todas las tiendas navideñas comprando adornos y dulces para así decorar el árbol. De pronto observo a lo lejos una cabaña con estilo de galleta de jengibre, era realmente hermosa, ideal para una fotografía. Se dirigió rápidamente para observar más de cerca.
- muy linda, ¿verdad? - comento una voz chillona, una voz que se le hacia familiar de algún lado, y claro que era familiar, era la mujer del avión que se quejaba en el viaje de absolutamente todo.
- usted- miro con asombro magnolia.
- Soy Jane Sitka, un gusto, creo que nunca nos presentamos corazón-