CAPÍTULO DIECIOCHO Kevin corrió por instinto, pero una parte de él apenas podía recordar cómo hacerlo, estaba demasiado abrumado por la emoción en ese momento. Podía recordar todo lo que había sucedido mientras era m*****o de la Colmena, todo lo que había hecho. Había ayudado a derribar los escudos del mundo de abajo, había ayudado a a****r a sus habitantes... … había enviado a Chloe a morir. ―Chloe… yo… ―empezó a decir. ―¡Continúa corriendo! ―le gritó ella mientras avanzaban a toda prisa por la torre―. ¡No es momento para que me digas lo que sientes! ―Los sentimientos son importantes ―dijo el purísimo que corría con ellos―. Llenan el mundo. Impregnan todo. Ellos... ―Tú también sigue corriendo, Ro ―le gritó Chloe. Mientras corrían, Kevin pudo oír pasos detrás de ellos que sonaban de

