Alexis Rigoberto no pregunta nada. Me informa que entregó los anillos y el resto de las joyas, le agradezco. Me escabullo dentro de la casa, una vez dentro de la habitación de Aminta, me echo llorar sobre la cama como una chiquilla, me duelen las palabras de Marcel, dijo que solo era con quien se sacaba las ganas. Recuerdo nuestras conversaciones previas a nuestros encuentros, yo lo tentaba, no podía quejarme ahora, pero duele. Por un segundo pensé que estaba celoso, no, solo me odia, ¿Por qué me odia, es un hombre amargado. Miro mi teléfono, tengo un mensaje de Lucio preguntando si todo está bien y si ya estoy en casa, le digo que sí. Y veo las cientos de llamadas perdidas de mi madre y de mi padre. Me incorporo en la cama, me limpio las lágrimas y enciendo la luz de la habitación, teng

