CAPÍTULO CATORCE Lacey nunca había visto una comisaría por dentro. Incluso después de todo lo que había sucedido con el asesinato de Iris y de ser la principal sospechosa de la policía, la cosa no había llegado nunca tan lejos para ella como para que la llevaran a una de sus salas de interrogatorio. Era pequeña. No había ventanas, solo unas horribles luces fluorescentes que hacían un zumbido y le provocaban dolor de cabeza. Los únicos muebles que habían eran la silla en la que ella estaba sentada, otra silla (que ahora mismo estaba vacía) para el agente de policía y una mesa pequeña, todo apretujado de una manera para hacerle sentir incómoda a propósito. La luz roja de una cámara de vigilancia parpadeaba en un rincón de la sala, recordándole que la estaban vigilando. Las manos le temblab

