CAPÍTULO QUINCE Lacey bajó corriendo las escaleras de la comisaría, descubriendo por primera vez que había estado dentro de la sala de interrogatorios sin ventanas el tiempo suficiente como para que el cielo se hubiera vuelto n***o. Pero en lugar de lamentarse de su propia desgracia, la preocupación de Lacey era que le faltaba su pobre chucho. Su imagen por la calle mientras diluviaba tras la policía se repetía en su imaginación como una escena horrible de una película y, ahora que veía lo tarde que era, se sentía aún peor. Miró a Tom, que estaba bajando las escaleras con su madre a paso de tortuga. —¿Brooke te dijo algo de Chester cuando hablaste con ella? —preguntó Lacey mientras él estaba todavía a unos cuantos pasos de ella. —No —dijo él, bajando los últimos escalones y yendo hacia

