—Quizás lo soy. _le contesto sonriendo. _ pero recuerda que soy el mar nacido que te tiene aquí.
—¿Qué pretendes hacer? ¿Acaso piensas retenerme contra mi voluntad?
—Claro, no veo por qué no pueda hacerlo.
Mariela lo miro incrédula y luego camino hacia la puerta para irse, pero al abrir la puerta se encontró con dos guardas espalda que le bloqueaban la salida. Volvió a cerrar la puerta y solo se quedó mirando la puerta lamentándose de que no podría irse de ese lugar sin que Aurelio se lo permitiera. Ella estaba atrapada en ese lugar sin salida, fue una tonta al ir a ese a ese apartamento y confiar en que no le sucedería nada, aunque ella nunca tuvo opción de decidir, Aurelio hiso lo que quiso en todo momento.
Aurelio solo la observaba desde donde se encontraba, él sabía que no sería una tarea fácil lograr que esa mujer cediera a sus peticiones, por ahora no intentaría obligarla a nada, pero si ella continúa reusándose entonces se vería en la obligación de lograr su objetivo a la fuerza.
—Te vas a quedar ahí toda la noche o vendrás a cenar. _ le dijo y ella se quedó en el mismo lugar sin prestarle atención, además de que ella no tenía hambre, desde que ha estado en medio de todo este lio no ha tenido apetito. _ bien si no quieres comer no es mi problema. _ él le dijo y se fue a la mesa a cenar mientras Mariela se quedó ahí donde ella se encuentra.
Después de unos cuantos minutos Mariela se sintió estúpida y decidió ir a donde se encuentra Aurelio. Ver la mesa con comida le abrió el apetito, pero ella lo único que hizo fue sentarse y se reusó así misma comer de lo que había en la mesa.
Aurelio siguió cenando sin prestarle atención a Mariela, después de todo al final él siempre consigue lo que quiera y la negatividad de ella no le quitará el apetito, al final todo esto será una grata recompensa para él.
—Deja de lamentarte y come que se te va a enfriar tu cena. Además, necesito que este bien alimentada para cuando logremos tener sexo. _ le dijo lo que la hizo sentirse enojada por su descaro, ese hombre es un demonio y no pretende dejarle ir sin que ella haga lo que él quiera.
—No entiendo como puede ser tan descarado. _ dijo Mariela en voz baja. Pero Aurelio la escucho.
—No soy descardo, simplemente no pierdo el tiempo en lamentaciones como tú. _ le dijo con una sonrisa, la sabia que en cualquier momento la tendría, solo tenía que ser paciente y esperar a que ella dejara sus lamentaciones.
—¿A qué te refieres?
—Me refiero a que si yo fuera tú aprovecharía la oportunidad, después de todo no te irás de aquí hasta que yo lo decida.
—¿Me vas a secuestrar? _ le pregunto sorprendida, aunque hace rato que ella venía sospechando que esto sucedería.
—Si, prácticamente eso haré, estarás aquí hasta que dejes de resistirte.
—Y si no dejo de resistirme.
—Entonces no te irás. _ qué haré para lograr que este hombre me deje en paz. Pensó Mariela mientras permanecía en silencio.
Aurelio se puso de pies y fue hacia ella y le extendió un sobre.
—Para que te sientas más motivada a aceptar, ahí tienes lo que vas a recibir por tus servicios. _ le dijo extendiéndole un sobre.
—¿Cómo dices? _ le dice sorprendida.
—Revisa lo que está ahí y si quieres algo más me avisas. Si no quieres cenar te puedes ir a tu cuarto, es la segunda puerta a la derecha. _ le dijo Aurelio antes de irse, él no vivía en ese apartamento, ese es uno más de los que el posee. Así que como no va a conseguir nada esa noche no tiene porqué permanecer ahí, su plan es dejar a Mariela en ese lugar vigilada hasta que ella dejé de negarse a entregarse a él. Mientras él no se encuentre ahí dejará a dos de su seguridad vigilando la.
Mariela se quedó por mucho tiempo con el sobre en la mano mirándolo y preguntándose si lo habría o no, ella estaba atrapada en ese lugar y sin una manera de poder escapar de ahí, su única salida en ese momento era dejar su orgullo y dignidad para darle a él lo que le pide, pero ella no está dispuesta a dar su brazo a torcer, no piensa permitir que ese hombre consiga lo que quiere de ella.
Después de un tiempo sentada ahí decidió comer algo de lo que estaba ahí, después de todo tenía hambre y necesitaría fuerza para poder resistir a esa situación.
Así que ella empezó a cenar mientras analizaba como saldría de ese lio en el que ella se encontraba en ese momento. Su única opción según él era acostarse con él, pero ella tenía la esperanza de no tener que caer en sus brazos como él quiere.