Mariela no podía creer que Aurelio pretendiera hacerla entregarse a él a la fuerza y bajo amenazas, no maldecía a verlo conocido ya que si lo hacía estaría maldiciendo a sus dos hijos y ella en ningún momento se arrepiente de haberlos tenidos. Ella estaba en el cuarto quitándose la sudadera mientras pensaba en una forma de salir de esa situación, cuando sonó su teléfono, ella miro la pantalla y vio que era la señora Caruso la que la llamaba, la niñera de sus hijos, lo que despertó en ella un sentimiento extraño, Mariela tomo la llamada para saber lo que sucedía. —Hola señora Caruso, ¿sucede algo? —Señora estoy en el medico con los niños el pequeño Bruno tiene fiebre y está vomitando. — le dijo y en ese momento Mariela olvido el por qué estaba ahí y solo pensó en su hijo que estaba en el

