Capitulo 7

1026 Palabras
Mariela casi no pudo no dormí anoche, toda la noche solo se la pasó pensando en todo lo que le había dicho su amiga Ana., lo cual la tiene pensativa y la hace reflexionar de si debería tomar lo que Aurelio le está ofreciendo o no, al final y después de todo él no la va a dejará ir mientras no logre su objetivo y eso le ha quedado a ella más que claro. Mariela salió de la cama y se metió en el baño, ahí abrió la ducha y dejó que el agua recorriera todo su cuerpo mientras ella intentaba aclarar su mente y sus ideas. Después de un buen tiempo ahí salió con las mismas dudas que tenía. ¿Qué debo hacer? Se pregunto mientras se vestía con un sencillo vestido amarillo de tirantes que le llega hasta las rodillas. Cuando estuvo lista ella salió del cuarto y se dirigió a la cocina para ver que había para desayunar, cuando llego al área del comedor se sorprendió al ver que todo estaba limpio y que alguien al parecer había limpiado todo mientras ella dormía. Fue a la cocina y reviso la nevera, para su suerte esta estaba llena de todo tipo de alimento por lo que la comida no sería un problema mientras ella estaba en ese lugar ya que ni siquiera tendría que cocinar, cosa que ella no sabe ya que al haber nacido en una familia adinerada tenían sirvientes para hacer todo en la casa. Mariela desayuno y luego regreso al cuarto para leer detalladamente el documento que Aurelio le había entregado anoche, ya que solo había leído un breve resumen, pero quizás ese documento tenga alguna información que ella necesite tomar en cuenta. Mariela leyó el documento por completo y este prácticamente contenía lo mismo que la hoja que había leído anteriormente, la única diferencia es que el documento especifica que estará con Aurelio por un mes completo antes de ella poder obtener la recompensa que se estipula el contrato. De pronto ella escucha la puerta del cuarto abrirse y cuando miro tenía frente a ella a Aurelio, implacable e imponente, él es un hombre que se hace notar cuando llega a algún lugar y esta no era la excepción a pesar de que solo estaban ellos dos en ese cuarto Mariela podía sentir lo poderoso que es este hombre y que sin importar lo que haga o lo mucho que se reúse el hará lo que quiera con ella. —¿Qué haces aquí? —Estoy en mi casa no tengo porque darte explicación de porque estoy aquí. —Se es tu casa, pero a pesar de eso este es mi cuarto mientras yo esté aquí, y sería bueno que respetes mi privacidad. —Lo tendré en cuenta para la próxima vez. Pero ahora lo que quiero saber es que has decidido sobre mi propuesta. —Aún no he tomado una decisión, esto no es algo que se pueda decidir de un día para otro. —Me temo que será de un día para otro, porque mañana a la media noche se termina tu oportunidad para elegir. —Déjeme seguir pensando y mañana le tendré una repuesta. —Bien, entonces cámbiate y ponte otro vestido que sea más elegante quiero que me acompañes a un lugar. _ Mariela se quedó mirándolo sorprendida y sin saber que hacer. —No quiero salir, creo que lo mejor es que me quede aquí. —Déjate de tonterías y vístete. _ dijo y luego salió del cuarto. Mariela sin ninguna otra opción tuvo que hacer lo que él le pidió y se cambió de ropa, se maquilló y arreglo su pelo, cuando salió del cuarto Aurelio estaba en el sofá esperándola mientras hablaba por teléfono. Ella se quedó de pie frente a él esperando a que terminara su llamada. —Te gusta, así como estoy ahora. _ ella le dijo y él le dedico una sonrisa traviesa. —Tú me gusta de todas maneras posible, y quizás un día tenga sexo contigo usando ese vestido. _ le respondió lo que hizo que ella se sonrojada. Ella no le respondió y simplemente agacho la cabeza y se mordió el labio por la ansiedad y vergüenza que sentía en ese momento. —Vámonos, me están esperando. _ le dijo y el la tomo de la mano y salieron del apartamento y subieron al ascensor los dos solos. Mariela se arrincono en una esquina del ascensor tratando de alejarse de Aurelio, pero él no estaba dispuesto a dejar pasar cualquier oportunidad que tuviera para tratar de despertar su lívido y hacer que ella se sintiera atraída por él y quisiera acostarse con él, así que él se colocó frente a ella en el ascensor acorralándola y dejándola sin salida. —Me gusta como hueles. _ él le dijo mientras olía su cuello. —Es uno de los perfumes que tu compraste el que tengo puesto por lo que supongo que te gusta el olor que tengo. _ le contesto, tratando de no sonar desafiante, pero muchos menos una sumisa. —Si yo lo elegí y no me equivoque al pensar que sería perfecto para ti. _ le dijo y luego le beso el cuello. —¿Qué haces? _ le dijo Mariela nerviosa, ya que la situación estaba tomando un rumbo que a ella no le gustaba. —No te hare nada por ahora, no te quejes y disfruta el momento. _ simplemente le contesto y le dio otro beso en el cuello mientras la tomaba de la cintura y pegaba el cuerpo de ella con el de él. —Suélteme por favor. —Lo hare cundo el ascensor se detenga, mientras tanto tu solo quédate quieta. — le dijo mientras desplazaba su mano hacia su muslo derecho para acariciarlo. Mariela se quedó en silencio y paralizada al sentir el contacto de la mano de Aurelio en su piel, ella se sentía desconcertada debido a que a pesar de que él la tenía retenida contra su voluntad no sentía desagrado por él, quizás y a diferencia de lo que creía ella podría quizás tener algo con él.
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