El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, Aurelio se hizo a un lado para dejar a Mariela salir y el seguirla detrás.
Ella se tambaleaba y sus piernas temblaban por lo sucedido, los nervios se habían apoderado de su cuerpo y no querían dejarla en Paz.
Ambos salieron del edificio donde se encuentra el apartamento y subieron al auto que los estaba esperando a la salida.
—¿A dónde me piensas llevar?
—No te preocupes a dónde iremos, sólo relájate.
El auto arrancó y lo llevo a un restaurante en el centro de la ciudad.
—Es un restaurante muy elegante al que me trajo.
— Quería tener una comida agradable con usted, espero que no quiera hacer un berrinche y llamar la atención de los que están aquí.
—No se preocupe no hare eso
—Eso espero.
Ambos entraron al restaurante y se sentaron en una mesa privada, Aurelio pidió el lugar más privado del restaurante para.
—Ordena lo que tú quieras.
Mariela lo miro sorprendida por su extraña actitud, pero no quería cuestionarlo y decidió seguirle la corriente, quizás si le sigue el juego el habiente se vuelve agradable pensó mientras tomo el menú entre sus manos.
Cuando miro el menú se sintió sorprendida por el precio escandaloso de todo lo que hay en ese restaurante.
—¡Todo aquí es carísimo!
—No te preocupes por el precio y pide lo que se te antojé.
—Ok, si eso es lo que quieres eso hare. _ le contesto, ella estaba ahí en contra de su voluntad y si él le dijo que pidiera lo que quiera entonces eso hare.
Como él le dijo eso hizo y pidió todo lo que se le antojo sin mirar los precios.
—¿Porque decidió invitarme a comer fuera? _ le pregunto curiosa.
—Lo decidí porque me pareció buena idea, además no pienso mantenerte encerrada todo el tiempo.
—Me alegra escuchar que no piensa mantenerme encerrada. _ ella le dice incrédula a sus palabras.
—Si colabora conmigo no pienso tenerte como una prisionera dentro de cuatro paredes.
—Ya veo. _ ella le contesto sin creerle ni una sola palabra de la que él le ha dicho. Para ella el solo le dice todas esas cosas para engañarla y convencerla de que haga lo que él quiera.
Aurelio se dio cuenta de la incredulidad de Mariela, pero a él eso poco le importaba, el solo quería tenerla en su cama y nada más, si tenía que tenerla encerrada eso no era ningún problema para él, pero si se portaba bien estaría dispuesto a dejarla salir y que en la noche ella fuera a donde el a complacerlo.
Los dos comieron en silencio, y mientras estaban ahí Aurelio como hombre de negocio atendió algunas llamadas que recibía.
Cuando terminaron de almorzar los dos salieron del restaurante, pero en vez de subir al auto para irse nuevamente al apartamento donde tiene a Mariela Aurelio decidió caminar por las calles y observar los alrededores.
—Haces esto a menudo. _ le dijo Mariela mientras caminaba junto a él.
—¿El qué?
—Salir a caminar después de almorzar.
—Depende de mi estado de ánimo y del tiempo que disponga.
—No pensé que un hombre como tu hiciera cosa como estas.
—No todo el mundo es como lo demás piensan.
—Quizás y sea así, pero el comportamiento que tienen las personas hace que los demás se hagan una idea de las personas.
—Quizás y sea así, pero a mí no me importa lo que los demás piensan de mí.
Ella lo miro por un momento y vio asomarse en sus labios una sonrisa, la cual lo hacía ver más atractivo de lo que es, y sintió algo atraída por él.
En ese momento ella se sintió extraña al sentirse así, se supone que ese hombre es su enemigo y que quiere forzarla a estar con él, ella se reprendió mentalmente por pensar así de él.
Los dos caminaron por casi media hora antes de irse al apartamento donde él la tiene viviendo en este momento. Aurelio no dijo una sola palabra desde que subieron en el auto y el simplemente la dejo en el apartamento y se fue. Mariela como se sentía cansada solo se quitó los zapatos y se fue a la cama. Mientras que por otro lado Aurelio se dirigió a su oficina para asistir a algunas reuniones que tiene programada para la tarde.
—¿Cómo te está hiendo con tu obsesión de ahora? _ le dijo su asistente quien acababa de llegar a la oficina de Aurelio.
—Estoy haciendo todo lo que me dijiste y estoy tratando de ser lo más romántico posible, aunque eso no es lo mío.
—Lo sé, pero creo que es lo mejor que puedes hacer si quieres triunfar en tu propósito.
—Me estoy llevando de tus consejos Luciana, pero si no funciona hare esto a mi manera.
—No te precipites y veras que el resultado finar será más que satisfactorio.
—Eso espero. _ le contesto.
—Ahora cambiando de temas, que piensas hacer con el nuevo negocio.
—Voy a implementar algunas ideas que he tenido, pero mientras tanto voy a esperar un poco más antes de dar mi visto bueno.
Aurelio y su asistente continuaron trabajando en los proyectos que, de su empresa, aunque en algunas ocasiones él no podía concentrarse por que por su mente pasaba a idea de irse al apartamento y hacer suya a esa mujer que se resistía a él.
Simplemente, aunque él quisiera no podía dejar de pensar en Mariela, ella se ha convertido en su obsesión y mientras que no la tenga no podrá vivir en paz.