—¿Están listos?— las miradas de ambos padres estaban fijas en aquel terreno a unos cuantos metros, el lugar era perfecto, era solitario, alejado de la ciudad y de cualquier tipo de construcción, no había vida, podría tratarse de una casa de campo o algo parecido, autos blindados cuidaban de esta, los hombres dentro eran demasiados. El corazón de Amon latía cada vez más fuerte, algo le decía que pronto vería a su pequeño Dax, la madrugada había caído, la hora estaba cerca de las cuatro de la mañana, el lugar no fue fácil de encontrar como lo aseguraron los hombres de Maddox, no fueron diez minutos, tal vez en una avioneta lo eran, pero en auto, cuarenta eran los minutos que habían gastado para llegar. —Si— susurró el padre con aquel tono seguro, con aquel porte intimidante, Deniel recup

