||MADDOX|| El olor a tierra mojada y café eran embriagantes aquella mañana, era imposible no pedir por qué todo lo soñado se cumpliría, por todos los pecados que cometería, por una buena vida y buena muerte, por todos los que seguían consumiendo y haciendo crecer mi negocio. —Señor se ha escapado...— cerré los ojos, tan imposible era tener una buena mañana, sin pensarlo dejé en paz aquella taza de café sobre la mesa de cristal. —¡¿Qué dices?!— pregunte a uno de los hombres frente a mí, odiaba la incompatibilidad, con molestia me incorpore, mi mañana había sido estropeada. —Solo tenían una maldita tarea— informe para suspirar repetidas veces. —Vayan tras él, si no lo traen consigo no regresen... Largo— ordené intentando no perder la cabeza, era un buen día, tenía cosas planeadas. —Es

