No puedo ni imaginar lo que este hombre quiere que haga, llevamos una hora sentados en el suelo de la sala que han acomodado en la mansión de Nero como gimnasio, yo ya no tengo edad para estas cosas. De Zeta es el entrenador personal que me ha enviado Anabenko porque dice que no puedo estar en esta vida con la inocencia que mató a su difunta esposa. Petrus vino un par de días después de la boda de Enzo y Eva y trajo a este sádico. Ese mismo día hizo habilitar esta sala como gimnasio, no deja pasar a nadie cuando estamos nosotros y me ha medido, pesado, estirado y manoseado cada parte de mi cuerpo, y no precisamente de forma amistosa. Hoy es el segundo día que lo veo, ya ha pasado una semana de la boda y sigue con la misma actitud de “vas a pagan con sudor” del primer día. A Nero tampoco le

