Capitulo 5

11229 Palabras
—No sabía que se te diera la cocina — —Desde hace dos años tuve que tomar el mando de la casa, Dom, así que quizás no soy la mejor cocinera, pero no morirás de hambre o intoxicado— Veo una expresión de incomodidad en su rostro, se levanta del banquito del desayunador y se acerca a mi —Annie, lo siento no fue mi intensión… — —Tranquilo, no pasa nada, solo quiero que sepas un poco de mi vida— —Eres más fuerte de lo que me puedo imaginar — —Más bien, aparente ser fuerte, Dom, por dentro soy una niñita llorona, creo que lo sabrás bien si entras en mi cabeza — Suelto mientras tomo el tazón y un sartén, él se acerca y me abraza desde atrás, besa mi cabeza haciéndome sonreír —No tienes idea de lo complicado que es el no entrar a tus pensamientos, pero me prometí a mi mismo no entrar en ellos a menos de que sea necesario o tú me lo pidas— —Dom, ¿Puedo hacerte una pregunta? — —Las que quieras, ángel — —Este anillo…— Mi frase queda inconclusa al escuchar el tono de un teléfono —¿Sobrevivió mi móvil? — —Si deja lo traigo, se que lo dejé en algún lugar de la sala— —Responde por mí, me imagino quien es y me pateará el culo— Suelta divertido, el móvil sigue sonando insistentemente, lo encuentro en el sillón, en la pantalla logro leer Zeth, ese era el nombre de uno de sus hermano, suspiro y respondo la llamada —¿Hola? — —¿Quién carajos eres y porque mi hermano no contesta el teléfono? — Suelta el tipo a gritos, me ha dejado un tanto aturdida, molesta le respondo —¡Uy que carácter!, ahora te paso a Dominick— Me quito el móvil de mi aturdido oído, Dominick está en el umbral del living riendo mientras yo lo fulmino con la mirada —Todo tuyo, idiota — Suelto entre dientes, él toma el móvil no sin antes darme un azote en el trasero —Stargees— Escucho su peculiar contestación, me sigue hasta la cocina y comienzo a sacar todos los ingredientes de la nevera  —Estoy en casa de mi novia— ¿Qué tanto le dirá su gruñón hermano?, bueno, Dominick dice ser el menor, pero que yo sepa todos los demonios tienen la misma edad o eso creo, o será que estando aquí en la tierra decidieron ponerse las edades que se les dio la gana, bueno, no iba a andar por ahí diciendo que tenia cinco mil años o algo así, comienzo partiendo los vegetales, él me lanza miradas divertidas —Ya cállate Zeth, Annie está al tanto de todo— Si, definitivamente este asunto se pondrá feo, bueno al menos mi mamá dejó agua bendita, veremos si la película del exorcista tiene razón y con eso ahuyento a su colérico hermano —No dirá nada— Se acerca a mi acariciando uno de mis brazos con sus nudillos, lo miro mordiéndose el labio, ¡maldita sea! Es tan sexy, recuerdo la escena en el sofá y mi piel se eriza —No me retes Zeth, no dejaré que la toques— Mis ojos se abren como platos, ¿tocarme? ¿Qué piensa hacerme?, noto que corta la llamada, dejo el cuchillo sobre la tabla de picar —¿Qué hará? — —Quiere borrarte la memoria, pero obviamente no quiere tener problemas conmigo, no lo permitiré— —¡Ah no! Nadie me amenaza en mi casa— —Annie, tranquila, yo…— —¡Dominick! — Escucho la voz ronca y colérica desde el living, Dominick camina hasta el lugar y voy tras él no sin antes tomar una pequeña botella de agua bendita de uno de los cajones de la cocina, al llegar al living veo a un tipo castaño de traje, con una mirada fría como el hielo en color gris, no sé qué es más intimidante, sus casi dos metros de altura o su ceño fruncido   —Idiota irresponsable hijo de perra, te daré tu merecido y volverás de donde viniste — Se acerca furioso y Dominick solo se tensa mientras sus ojos centellean rojizo, me interpongo entre ellos de inmediato y encaro al tipo —¡Alto! Tú no le harás nada a mi novio, ¿oíste, idiota? — Se inclina un poco para verme más de cerca, o eso creo, a un lado de él soy un hobbit, pero nadie vendrá a amenazarme a mi casa —¿Te atreves a retarme, estúpida humana insolente? — —Escúchame bien, demonio cabrón de mierda, si le tocas un pelo te purificaré— Escucho una risita a mis espaldas, no se que tenga de divertido para Dom esta situación, el tipo también comienza a reír y yo frunzo el ceño y apuño más la mano en la que traigo la botella —Y ¿que se supone que harás? — Con ayuda de mi otra mano abro la botella, el tipo me mira extrañado y se la aviento encima, se alcanza a cubrir el rostro con sus manos y al instante veo la reacción en su piel —Es agua bendita— Se quema al contacto con esta, Dominick se pone a mi lado y me mira con sus cejas arqueadas, sorprendido, su mirada va de mi a su hermano —¡Maldita! — Grita el tipo, no se como soportaré a este tipo de cuñados —Tengo más botellas por toda la casa, así que ya sabes con quien te metes, demonio y puedo aniquilarte si me lo propongo, no toques a Dominick ni me molestes en mi casa ¿Entendido? — Se pasa ambas manos por el rostro, veo como estás humean, pero comienzan a sanar —Está bien mortal, tu ganas, al parecer eres digna de mi hermano ¿Serias capaz de dar tu vida por él? ¿Sacrificarte por su bienestar? — Suelta comenzándome a rodear, sin titubeos le respondo —Si— Dominick me abraza y besa mi frente, me siento un poco desconcertada ¿Qué es todo esto? —Bienvenida a la familia Annie, hermano al parecer encontraste a tu chica— —Es la mejor Zeth y no le borraré la memoria, ¿entendido? — —Está bien hermano, respetaré tus decisiones, solo que tú trabajo será más complicado, Lilith ya debe estar al tanto de su relación y vendrá por la chica— —Lo sé, la cuidaré—  Responde Dominick mientras me toma por las mejillas haciendo que lo mire a los ojos, mis manos van a las suyas y sonrío mientras el acaricia mi nariz con la suya —¿La amatista? — Pregunta en voz ya mas tranquila el castaño, ya notó el anillo —Sí, ella es mía y yo suyo — —Eso hay que celebrarlo en cuanto acabemos con el divino tormento — Al decir eso me separo de mi novio y comienzo mi camino a la cocina —Bueno chicos el desayuno no sé cocina solo, cuñado ¿Quieres desayunar con nosotros? — Suelto despreocupada, creo que al haberme dado una extraña bienvenida tendrá que soportar que lo llame cuñado   —Solo café — —Está bien, pasen al comedor, yo seguiré en la cocina— Llego y continuo con lo que estaba haciendo, solo que ahora tengo que agregar mas agua y café a la antigüedad que se hace llamar cafetera que tengo en la encimera, creo debo comprar una nueva, escucho que hablan en voz baja, me limito a cocinar, eso de andar de fisgona no es bueno —¿Crees que deba llevarla a la mansión? — Escucho a Dominick preguntar, ¿Quiere que me vaya con él tan pronto? Annie no seas idiota, lo atacaron a noche y vino a resguardarse a tu casa, así que seguro sus “amigos” vendrán a quererte partir el culo en pedazos y se llevarán tu alma pecadora con ellos, ¡Mierda! Voy de un problema a otro, aun así, no me quiero separar de él   —Si Dominick, pero Lilith es cada día más fuerte— Suelta Zeth en tono preocupado, ¿Cómo se supone que será Lilith? Y en verdad ¿Dominick no tuvo nada que ver con ella? Bueno nada en serio porque seguro hubo mas que besos y abrazos, Annie deja los benditos celos a un lado, comienzo a servir el desayuno y pongo los platos sobre una charola, así me evitaré tantas vueltas a la cocina, me encamino hasta la mesa —Lo sé, anoche ella y sus hombres me atacaron, por poco y me matan, desintegre a la mayoría y apenas llegue aquí— —Nos hubieras llamado— —En verdad no pude hermano, Annie hizo su mayor esfuerzo para curar mis heridas y quedé dormido como piedra— Responde mientras yo acomodo la charola sobre la mesa, me estremezco, casi lo matan, ¿los demonios pueden morir?, él me mira y me sonríe negando con la cabeza, acaba de leer mi mente —Irradias magia obscura hermano— —Usaron otra daga contaminada, la clavaron en mi abdomen, quizás esa es la razón por la cual no me puedo recuperar tan rápido— —Lo más seguro, creo que llamaré a Lucius, él podrá ayudar a sacarte esa energía para que te recuperes— —Está bien, solo después del desayuno— —Aquí está tu café, Zeth, tu sabrás si quieres azúcar— —Gracias, tu tienes muchas cosas que explicarnos— —¿Yo? — —Déjala, Zeth— —¿Cómo es que pudiste conservar una parte de tus recuerdos? Y ¿Cómo carajos me quemaste con agua bendita? — —Ni idea y la segunda pregunta creo que es lógico que ustedes al ser demonios odien las cosas benditas y les hagan daño— —Nosotros no somos blanco fácil para esas cosas, no puedes purificarnos así, somos príncipes del infierno, si fuéramos un demonio de bajo rango si, pero con nosotros no funciona el agua bendita— —No tengo idea, hasta ahorita los que se supone deben saber todo son ustedes, yo soy una simple mortal más con una vida lo suficientemente complicada como para preocuparme por como es que te puedo purificar— —Tu chica es peculiar, hermano— —Por eso la amo, hermano— —Menos palabrería, el desayuno se enfría—   *******          *******   —Hermano, es algo muy extraño de tu parte andar en estas fachas— Después de nuestro desayuno, Dominick y Zeth se ofrecieron a lavar los trastos sucios, yo la verdad estoy sorprendida, por más que insistí en que yo iba a hacerlo ellos ganaron, o bueno yo gané al no tener que lavarlos, Zeth no deja de mirar a Dominick de arriba abajo que solo se encuentra en ropa interior, yo estoy fascinada por la sexy vista que me da, preferible al look zombi al estilo de thriller de Michael Jackson de anoche —Lo siento Zeth, pero no he llamado a Matt para que me traiga una muda— ¿Matt? ¿y ese quién es? No había oído mencionarlo —Déjamelo a mí, le pediré a Lucius que te traiga algo decente— Zeth seca sus manos con la toalla de cocina y de su bolsillo saca el móvil retirándose al living —Que humor tan cambiante— —Sí, es algo lunático, pero es el mejor hermano que pudieras imaginar— —Pues hace un rato quería patearte el trasero— Él se ríe acercándose a mí, sus ojos centellean azulino mientras acomoda uno de mis mechones tras mi oreja —Y tu quisiste purificarlo ¿cómo se te ocurrió? — —En el exorcista funciona— —Me imaginé que por ahí era la cosa, bueno cariño necesitamos hablar— Se acomoda a mi lado sentándose en uno de los bancos del desayunador —Dime— —Annie, la situación es algo complicada, sé que suena algo apresurado, pero necesito que vengas a vivir conmigo— Mis cejas se arquean, estoy sorprendida, sé que las cosas que lo atacaron ayer quizás sepan donde vivo, pero ¿En verdad es necesario irnos de aquí? —¡¿Qué?! — —Necesito cuidarte Annie y el único lugar seguro que conozco es mi casa, yo debo de estar prevenido ante cualquier situación, no quiero que Lilith te haga daño y dudo que esta casa tenga un escudo protector o algo que se le parezca— —Pero— —Annie, prometo que haré todo lo posible por que esto acabe pronto, pero necesito saber que te tendré segura, que estarás bien, y puedo asegurarte que estarás cómoda y bien atendida, lo prometo— Noto como traga en seco, en verdad está preocupado, por un momento agacho la mirada y pregunto en voz baja —¿Y la escuela? — —Iras a la escuela, no interrumpiré tus estudios, pero yo te llevaré e iré por ti o en su defecto Matt lo hará— —¿Matt? — —Mi sirviente, ya lo conocerás, pero por favor y aunque suene extraño que lo diga, por la sangre de Jesucristo no te quites el anillo que te di, jamás lo saques de tu dedo cariño, recuerda el poder que dije que tenía si estás en problemas me podrás llamar con él y en un abrir y cerrar de ojos yo te tendré a salvo— —Dominick— —¿Si? — —Mi vida dudo que alguna vez sea normal, pero si mi recompensa por ello es estar a tu lado, lo haré— Veo como suspira aliviado, se acerca y deja un beso en mi frente —Gracias por entender preciosa— Mi mano se posa en su mentón, acariciando su barba y me acerco para besarlo, él corresponde sin dudar y ese agradable calor se extiende, escucho como alguien se aclara la garganta, rompemos el beso y al mismo tiempo giramos nuestras cabezas en dirección al living —¡Dominick! Pero que fachas hermanito — Un rubio de traje con el mismo corte de cabello de Dom está parado justo frente a nosotros, sus ojos grises van de mi a Dominick —Hola Lucius— —¿No me presentaras a esta bella señorita? — Suelta acercándose, mientras nos ponemos de pie, noto que trae una mochila con él y la deja sobre el sofá antes de avanzar más hacia nosotros, le da una palmada en el hombro a Dominick    —Annie, él es mi tacaño hermano Lucius— Sonrío por su curiosa presentación, ya me estoy imaginando a que circulo gobierna —Oye, que grosero eres hermano, después de que te traigo tu ropa— Dice señalando la mochila sobre el sofá yo suelto una risita baja, Dominick me pasa un brazo por la cintura acercándome más a él —Lo siento Lucius pero es la verdad ¿No? — —Está bien, bella Annie es un gusto conocerte— Suelta en un tono muy refinado, me extiende la mano y yo la estrecho —El gusto es mío Lucius— —Te advierto que no soy tan explosivo como Zeth, no me vayas a purificar por favor, te aseguro que soy buena onda— Me sonrojo al máximo, mis ojos están como platos y Dominick suelta una sonora carcajada. —Lo curioso es que el agua bendita no suele funcionar así con los demonios, bueno no con nosotros, quizás la pureza de tu alma tenga mucho que ver, aunque me sigue sorprendiendo mucho— —Es lo más seguro Lucius, bueno creo que iré a ducharme y vestirme decentemente— Dice mientras se encamina por la mochila, yo recuerdo que aun ando en mi pijama y me sonrojo —Sí, te traje uno de tus trajes hermanito— Dominick se pasa su mano libre por el cabello y frunce el ceño con evidente frustración —¿No pudo haber sido algo más cómodo? Ayer me atacaron vampiros, casi me hacen mierda y siento como si me hubiera atropellado un tren— Lucius solo niega con la cabeza —Eso no tiene nada que ver con tu vestimenta Dom, anda no te quejes— —Está bien— —Dominick, puedes usar el baño de mi habitación si gustas, es la última del pasillo— —Gracias ángel— Me besa la mejilla mientras corre por el pasillo a mi habitación, suspiro la verdad es que nunca antes me había sentido así —Bueno cuñada, creo que tendrás que conocer a los demás miembros de la familia pronto— Lucius me saca de mis pensamientos, veo a Zeth lidiando con el control remoto de mi televisión recorriendo canal por canal  —Sí, solo espero no sean tan volubles como el mayor— Zeth me observa arqueando una ceja, Lucius sonríe —No, todos son geniales, Zeth es el único obseso del control— La fría mirada del castaño se posa en Lucius que solo le da una sonrisa nerviosa, trato de relajar el asunto —Entonces Lucius tu eres del círculo de la a avaricia— —Sí, pero no le hagas caso a mi hermano, no soy tacaño, digo si ocuparas algo de efectivo si te prestaría— —Está bien, aunque por el momento mi economía anda bien— —y ¿qué dicen los suegros de mí querido hermano? — Su pregunta me deja helada, suelto una pesada respiración bajando la mirada, debo de componerme, ellos no tienen ni la menor idea de mi o mi familia —Annie ¿dije algo malo? — —Mis padres están muertos— Mi tono sale mas bajo de lo normal, no llores Annie, no llores, repito ese mantra en mi cabeza —Lo-lo siento Annie, no tenía idea, en verdad— Paso una mano por mi rostro, suspiro y alzo la mirada dando una sonrisa tratando de mantener la cordura —No te preocupes cuñado, estoy bien ¿sí?, no pasa nada— El timbre suena, cuando estoy por ir a abrir, Zeth se adelanta —¿Siempre acostumbra ser tan servicial? — —Quizás sea por enmendarse, después de todo te amenazó — Me encojo de hombros, Lucius solo sonríe imitándome —Annie, aquí tengo tus ap...— Escucho la voz chillona de Caroline, ¡Madre santa! Solo espero Zeth no sea grosero con ella, me acerco a la entrada y veo a Caroline que observa Zeth de pies a cabeza —¿Qui-quien eres tú? — Pregunta asustada, quizás como yo se intimida por el tamaño de este tipo, admito que al igual que mi novio, los dos hermanos que conozco son atractivos, pero cada uno tiene cierta peculiaridad, Zeth es estricto, Lucius amigable, Dominick es ardiente como el infierno —Mi nombre es Zeth Stein— —Yo soy Caroline, Caroline Brown, ¿se encuentra Annie? — Pregunta embobada, tanto que no ha notado que estoy casi frente a ella   —Sí, esta con uno de mis hermanos, pasa— Suelta amablemente, estoy sorprendida, definitivamente es voluble, veo a Caroline sonrojarse —Gracias— Suelta en voz baja, Zeth camina a su lado y se adelanta junto con Lucius —Hola Annie, traje tus apuntes— —Gracias, te debo una— Suelto tomando la libreta, me toma por el brazo y me lleva hasta la cocina rápidamente, Zeth y Lucius miran televisión en el living, Caroline le echa miradas a Zeth y se mete a lo mas profundo de la cocina conmigo para hablar con libertad —Y muchas más, ¿no me presentas? — Lucius entra a la cocina despreocupado —¡ups! lo siento él es Lucius, hermano de Dominick y creo que ya conociste a su hermano mayor Zeth— —Sí, gusto en conocerte— —El gusto es mío señorita… — —Por favor, solo Caroline— —Caroline, ok trataré no olvidarme de tu nombre, esto de tener tantos pacientes me tiene frito, en fin, Annie ¿tienes algo de tomar? — —Abre la nevera, seguro encontrarás algo ahí— Obedece y saca una botella de refresco, le paso dos vasos —Gracias, cuñada, bueno las dejo chicas, debo controlar a la bestia— Suelta dando un guiño divertido y sale de la cocina de inmediato —Annie, ¿Zeth es casado o con novia? — Su pregunta me hace parpadear un par de veces, ¿Le gusta Zeth? —No lo sé ¿Por qué? — —¡Esta guapísimo! — Suelta con su voz chillona, me acerco a ella cubriendo su boca con mis manos   —No grites tonta, te descubrirá— —Lo siento, pero en verdad debo saberlo, por favor, me la debes Annie— Sus ojos de perrito a medio morir y sus manos juntas implorando por ayuda son suficientes para mí, aunque admito que Zeth no está dentro de mi top de fans —Prometo investigar, pero no creo que sea de tu tipo, por cierto ¿pudiste con Marcus? — —Fue como de misión imposible, pero logre hacerlo, no sabes lo difícil que se pone cuando no sabe de ti, dijo que vendría a verte — Pongo los ojos en blanco, cuando Marcus se lo propone puede ser un grano en el culo, recuerdo la única vez que nos besamos, tuve que lidiar con su acoso durante un mes, hasta que lo amenacé con terminar con nuestra amistad definitivamente si seguía con tener una relación más allá, suelto una pesada respiración debo decirle los planes de Dominick, pero ¿Qué excusa pongo? —Amiga, te pediré que no vengas a mi casa en unos días por favor— —¿me estas corriendo? — —No Caroline, lo que sucede es que me iré a casa de Dominick unos días— Su boca cae abierta y sus ojos se abren como platos —Apenas lo conoces y ¿te irás con él? No sabes si es un psicópata o algo así — Suelta escandalizada, niego con la cabeza ¡Dioses de las amigas que son protectoras, ayúdenme! —Por favor Caroline, prometo darte explicaciones pronto, pero, en verdad necesito saber que no te pararas en esta casa para nada— —No sé qué decir Annie, no quiero que te hagan daño, sé que estás enamorada, si no, no harías esto, pero ¿y si solo quiere una noche contigo? — —Caroline, soy el novio de Annie, Dominick Stargees— La voz de Dominick nos sobresalta, me giro en mis talones y me asombro al verlo de traje y corbata, en verdad Lucius exageró con eso, aunque ahora luce aun más atractivo, Caroline estrecha la mano con él —Un gusto Dominick, pero en verdad ¿piensas llevarte a Annie? — Los ojos de Dominick comienzan a centellar rojizo, ¿acaso está usando sus poderes con ella? —Si Caroline, es por motivos de seguridad, la agencia para la cual trabajo ha requerido de intensas averiguaciones y han salido casos de jóvenes desaparecidas, es por eso que necesito poner a Annie en un lugar a salvo, después de todo vive sola y creo es un blanco fácil para ser atacada— Caroline tiene las pupilas dilatadas, pareciera en una especie de trance, Dominick no le aparta la mirada —¿Has entendido Caroline? — —Si Sr. Stargees— Responde con una voz casi robótica, estoy boquiabierta —Solo Dominick, sé que quieres a Annie como hermana— Ella asiente, así que decido intervenir un poco   —Caroline, recuerda que no debes venir a casa, prometo llamarte a diario y verte en la escuela— —Si Annie, debo irme mamá y yo saldremos de compras— Suelta con la naturalidad se siempre como si su trance jamás hubiese pasado, le sonrío   —Si— —Nos vemos, cuídala, Dominick, si no lo haces te patearé el trasero— —Mensaje recibido — Sale de la cocina y a lo lejos veo como se despide de los chicos, en especial de Zeth, veo a Dominick y le pregunto de inmediato —¿Que le hiciste? — —Lo siento, tuve que lavarle el cerebro para que se creyera la historia, no irás por ahí diciendo que tu novio es un demonio ¿o sí? — —Gracias, me quitaste un peso de encima, y créeme, jamás revelaría tu identidad — —Es muy curiosa ¿cierto? — —Si— —Estaba preocupada por ti, pude entrar en su mente— —Me siento mal ocultándole la verdad, pero entre menos sepa mejor— —Así es cariño, no pueden relacionarla contigo— —Por cierto, luces bastante sexy con ese traje— Me muerdo el labio viéndolo de pies a cabeza, él me sonríe de medio lado —¿tú crees? — —Sí y creo que ahora me toca ir a ducharme y vestirme decentemente, como dirían tus hermanos, aun ando en pijama— —Con una falda corta o un vestido estarías excelente para mí— —¿Si? — —Me gustan tus piernas— Al escucharlo y ver sus ojos centellando azulino me muerdo el labio, quisiera repetir lo de esta mañana, aunque quisiera saber si seremos capaces de llegar a tercera base esta vez —veré que puedo hacer— —No te preocupes, anda ve y alista una maleta cariño, no empaques mucho— —No me digas, me llevarás de compras— —Sí, ¿cómo adivinaste? — —Eres un gastador compulsivo— —Cierto, tu lista— —Así es, ahora haré lo mío— —Si, preciosa—  Me besa la frente y sonrío mientras camino saliendo de la cocina, cruzo el pasillo, por un momento me detengo en la puerta de la habitación de mamá —Tengo novio, mamá y soy feliz— Doy una sonrisa y sigo caminando hasta mi habitación, me pregunto ¿Cómo serán el resto de mis cuñados?, solo espero que en verdad no tengan la volatilidad de Zeth, aun no entiendo como Caroline se fijó de inmediato en él, pero, en fin, está loca, busco en mi armario algo que ponerme, me sonrojo al recordar la expresión tan sexy de Dom, necesito un vestido, debo tener algo casual por aquí, definitivamente urge unas buenas compras, tomo un vestido n***o a la rodilla con algo de vuelo, aunque luzco bien con vestidos untados prefiero los que tienen falda volada, pero que marquen cintura, lo miro una y otra vez convenciéndome de que el escote frontal es suficiente, me meto a la ducha, siento un fuerte escalofrió que me recorre de pies a cabeza, definitivamente algo malo va a pasar, este tipo de presentimientos son tan espontáneos, pero a la vez tan verídicos, trato de sacar los malos pensamientos de mi mente, salgo de la ducha, lavo mis dientes y comienzo a arreglarme un poco, solo necesito tapar estas ojeras y un poco de delineador, seco mi cabello para poder atarlo en una coleta alta, con eso bastará para complementar mi vestido y tacones, un nuevo escalofrió me hace estremecer —Ya basta, odio cuando pasa esto— Suelto fastidiada, cuando termino de cambiarme salgo de mi habitación apagando la luz, pero antes de alcanzar a cerrar la puerta un nuevo escalofrío me recorre la columna y al fondo de mi habitación veo unos extraños ojos morados centellantes —Pero, ¿Qué carajo? — Enciendo la luz, pero no hay nada, seguro mi mente me está jugando una mala pasada, me encojo de hombros y cierro la puerta para ir al living, escucho la voz de Lucius —Los veremos en la cena, así podrán conocerla Rodge y George— Conoceré a otros dos cuñados, pero ¿y Joe? —Sí, está bien hermanos nos vemos esta noche— Responde Dominick un tanto cansado, cuando estoy por cruzar en el living noto que mis cuñados no están, ¿acaso se teletransportan o algo así?, Dominick no ha notado mi presencia, veo como se deja caer pesadamente sobre el sillón, me acerco despacio, no puedo evitar que mis tacones hagan ruido, tiene una mano cubriendo sus ojos y la otra extendida en él apoya brazos, me acerco aún más acariciando su mejilla —¿Te encuentras bien? — —Si Annie, es solo que estoy preocupado, pasaron cosas de las que yo no me enteré y se salen de las manos— —Me arreglé linda para ti— Suelto tratando de quitar un poco la tensión distrayéndolo, se quita la mano sobre sus ojos, noto como arquea sus cejas, parece sorprendido —Luces preciosa, Annie— —Gracias, quería impresionarte— —Lo lograste de nuevo cariño— Me toma de la mano, me mira de pies a cabeza, su mirada profunda me hace gemir para mis adentros, me siento sobre sus piernas —Annie— Su voz ronca me hace tragar en seco, ¡Dioses de las chicas vírgenes que quieren dejar de serlo, ayúdenme a no arruinar el momento! —¿No te gusta que me siente sobre ti? — Mi voz sale tan baja que pareciera un susurro, lo miro y me muerdo el labio, sus ojos centellean azulino —Sí, solo no te quejes si me pongo inquieto y repita lo de esta mañana, solo que sin detenerme esta vez— —A mí me encantaría — Respondo y creo que desconecté el cerebro de mi boca por unos segundos, me muerdo el labio y bajo mi mirada   —Annie— —ya no digas tanto mi nombre, lo desgastarás, en verdad me gustas Dominick, en verdad yo solo quiero estar contigo, ¿o no soy lo suficientemente atractiva para ti? — Mi inseguridad me juega una mala pasada, me siento tensa, una de sus manos va a mis piernas —Yo no digo que ese sea el caso, a lo que me refiero es que quiero darte lo que mereces— Suelta mientras su mano inquieta avanza por mi pierna debajo de mi vestido, me sonrojo —¿ser romántico? — Pregunto sin detenerlo, me da un apretón en el muslo, alzo la mirado cruzándome con sus ojos profundos con ese destello azulado    —Si e ir despacio porque no quiero lastimarte y que te lleves un pésimo recuerdo de tu primera vez, por primera vez no pienso en mi placer sino en el tuyo, Annie — —Está bien — Me acerco y lo beso —Será pronto — Susurra contra mis labios, sonrío y pregunto —¿Cuando? — —Deja que las cosas fluyan, ángel, quizás para mañana no puedas levantarte de la cama, ahora, vamos por tus cosas, cerremos este lugar y aparecemos en mi casa— — ¿Aparecer — Pregunto mientras arqueo una ceja, su mano sale de debajo de mi vestido y se posa en mi cintura, su otra mano acaricia mi cuello —Soy un demonio, Annie, tengo mis trucos— —Quiero saberlos todos— —Te mostrare cada uno de ellos incluyendo mis habilidades en la cama— —¡Dominick! — Suelto escandalizada mientras él solo suelta una carcajada —Tu eras quien quería hacer el morado conmigo esta mañana y ahora te sorprende que quiera demostrarte que puedo provocarte un orgasmo en mas de mil maneras, sin duda eres muy inocente, ángel— Me sonrojo y me pongo de pie, él me imita mientras yo solo veo hacia el suelo, mis mejillas arden —Siento ser una virgen inexperta y desesperada, señor Stargees— —No seas tonta, ángel, me gustas tal y como eres, además, aunque me resulte incomodo decírtelo, he estado con muchas mujeres, algunas vírgenes, pero de verdad jamás me había sentido tan atraído por alguien, ¿sabes cuantas chicas me han rechazado? — Me limito a negar con la cabeza, sus manos van a mis mejillas obligándome a mirarlo —Solo tú, Annie, eso me tiene intrigado y maravillado y obvio sumamente excitado, si reitero tu inocencia es porque no hablo solo de la parte s****l, sino también de tu alma, es increíblemente cálida, me llama, no solo para una noche de juegos sino para más— —¿De verdad? — —¿Crees que el anillo que te di es solo para invocarme? — —Dijiste que era para eso — —Y lo es, pero si te hubiera dicho que también es un anillo de compromiso ¿lo hubieras aceptado? — Mis ojos se abren como platos, esperen un momento ¿quiere que nos casemos?, ¡nos acabamos de conocer! —Sabia que te ibas a escandalizar así— —¡Sal de mi cabeza! — —Cásate conmigo — —Dominick, solo dame unos minutos para digerirlo, te amo, pero ¿no es demasiado pronto? — —Espera, dilo otra vez— —Es demasiado pronto…— —No, dime que me amas— Sus ojos están en extremo abiertos, veo ilusión en su mirada, ya no puedo echarme para atrás y ocultar lo que siento, aunque esté loca y apenas tengamos menos de veinticuatro horas como novios —Te amo, Dominick Stargees— Se acerca a mi y me besa suavemente, mis manos van a su nuca, de pronto me gira en volandas, rio contra sus labios —Estás loco— —Lo sé y te amo, Annie Parker—     *******          *******     Termino al fin de hacer mi maleta, Dom no quiere que tome tantas cosas, así que me limito a lo más básico en cuanto a ropa y mi mochila con todo lo que necesito para la escuela, camino hasta el living —Dominick, cerraré la puerta trasera, ¿Puedes ayudarme con la entrada y las ventanas— Cuando estoy por ir a la cocina para ir por las llaves veo a Dominick levantando una mano, sus ojos centellean rojizo y puertas y ventanas comienzan a cerrarse con seguro —¡listo! — —Eso es trampa— —No cariño, es solo agilizar el trabajo, además alguien dijo que quería conocer todas mis habilidades— Se acerca a mi y besa mi frente, me quedo un momento perdida en mis pensamientos —¿Annie? — —Antes de irnos debo despedirme— Él arquea una ceja, camino de vuelta por el pasillo, escucho que me sigue y me detengo en la puerta de la habitación de mis padres, tomo el pomo para abrir —Esta era la habitación de mis padres— Abro la puerta, entro, todo ordenado, noto el walkie talkie encendido, quizás ayer lo prendí sin darme cuenta, aun puede verse la almohada hundida con la forma de la cabeza de mamá, suelto un suspiro, Dominick me toma por los hombros —Puedo sentir la esencia de tu madre, falleció recientemente, pero dejo parte de ella aquí— —¿Sabes?, está pasando algo curioso, el walkie talkie de la mesita lo apagué el día del funeral, y cada vez que entro aquí está encendido, no sé si inconscientemente lo enciendo, como era algo que solía hacer por costumbre, no estoy segura de hacerlo sin darme cuenta — —Ella quiere que sepas que está contigo— Giro mi cabeza para verlo, la vena de su cuello salta, está tenso, arqueo una ceja —¿Como lo sabes? — —Me lo está diciendo, aunque no me quiere cerca de ti, como espíritu conoce mi aura maligna, cree que puedo hacerte daño y no te imaginas la cantidad de maldiciones que me está propinando en este momento — —Pero tú no eres malo, me estas protegiendo— —Ella no lo ve así, cree que quiero llevarme tu alma quizás con tiempo pueda aceptar un poco la situación, después de todo está el libre albedrio, lo que si es que debes rezar por su alma para que descanse, te tiene como su pendiente— —Está bien— —Vamos cariño, debemos irnos a casa— Asiento y salimos de la habitación, caminamos de vuelta a la sala, tomo mi mochila y Dom mi maleta —Abrázame, cariño y no te sueltes, cierra los ojos, de vez en cuando puede marearte esto— —Está bien— Me acerco y lo abrazo, el me rodea con su brazo libre, recargo mi cabeza en su hombro y cierro los ojos, suspiro al sentir un fuerte escalofrió recorriendo mi espalda —Ya puedes abrir los ojos— Los abro despacio y veo el cambio en la iluminación una gran habitación algo monocromática para mi gusto, una gran cama, veo dos puertas juntas al fondo ¿A dónde llevarán? Y otra mas a uno de los costados, giro mi cabeza y encuentro otra puerta mas de cristal que da hacia un balcón, en verdad es hermoso el lugar, además de en extremo limpio y ordenado —Wow, esto es tres o cuatro veces mi habitación— —Me gusta tener un buen espacio para mí, por cierto, sé que tú necesitas tu espacio también así que si deseas puedes tomar una de las habitaciones de invitados, aunque en verdad me encantaría que durmieras conmigo— —Me quedaré contigo— —Prometo mantener mis manos quietas— —Yo quiero que te portes inquieto— —Annie no hagas travesuras— Suelta y pone una sonrisa juguetona, dejo mi mochila en el suelo, lo tomo por las muñecas y lo jalo hacia mí, choco intencionalmente contra la cama suelto sus muñecas, caigo recostada y él sobre de mi con ágil movimiento poniendo sus manos a los costados de mi cabeza para no aplastarme, solo atina a sonreír mientras se muerde el labio   —Tu cama es cómoda—  —¿Te gusta? — —Sí, aunque me gustaría más que me besaras— Acorta la distancia entre nosotros, el beso comienza suave, siento como una de sus manos comienza a tocar mi pierna, sus nudillos acarician mi piel y comienza a colarse debajo de mi vestido, sus dedos recorren mi muslo, la verdad hace calor aquí, el beso se hace cada vez más apasionado, mis manos se enredan en su nuca mientras suelto un gemido al sentir como muerde mi labio —¡Ah! — Suelto un leve gemido contra sus labios al sentir como llega al puente de mi tanga, ¡Madre mía! Explotaré, me acaricia por encima de este, su nariz contornea mi rostro hasta bajar por el cuello besándome y dando ligeras mordidas —Eso es Annie así— Susurra contra mi cuello y sigue jugueteando con sus dedos, me estremezco al sentir sus dedos colándose debajo de mi tanga, mi corazón está al máximo, siento mi pulso en mis oídos, lo quiero a él, lo quiero ahora, un dedo se cuela en mi interior, arqueo mi espalda al sentirlo, luego dos, levanta su cabeza y nuestras miradas se cruzan, estoy agitada —¡Oh, preciosa! estás empapada— —Dominick, por favor — Suplico mirándolo a los ojos veo como estos centellean azulino —¿Quieres que me detenga? — —No, te quiero a ti— —¿Estás segura cariño? — —Si— Susurro, él pone una sonrisa lobuna, arqueo mi espalda al sentir como sus dedos salen de mi interior y se los lleva a la boca, cierra los ojos saboreándome, ¡voy a morir de la excitación! —Sabes bastante bien— Suelta con voz ronca, de pronto se pone de pie y sale de la habitación de inmediato, estoy desconcertada ¿planea dejarme así de caliente? No, Dominick Stargees, esta chica quiere dejar de ser virgen ahora así que tómame de una vez o iré tras de ti, aunque sea inexperta sé cómo montar una almohada, me siento sobre la cama y ruedo los ojos, es ahí cuando Dominick cruza la puerta cerrando tras de si — Tus pensamientos son como gritos en mi cabeza ángel —   Rio bajo y chasquea sus dedos la luz se apaga y al instante las velas aromáticas sobre el buró se encienden, un increíble olor a rosas y vainilla se desprenden de ellas, me muerdo el labio mientras él se acerca aflojándose la corbata y sacándose el saco de encima, se acerca a mi agachándose para que nuestras miradas queden a la misma altura, sus ojos se miran más profundos —No haré nada que tu no quieras, nos podemos detener cuando tú lo pidas, solo dilo no me molestaré, soy tuyo, ángel— —Si— —Creo que en tu cabecita loca escuché que te gustaba la música— Me muerdo el labio y asiento, él chasquea los dedos de nuevo y el equipo de sonido se enciende —Te haré que te relajes primero— Se quita saca la corbata, desabotona su camisa, ¡por dios! Es tan sexy, me extiende la mano y la tomo, me hace levantarme de la cama, sus manos van a mi cintura, suben por los costados y encuentra el cierre de mi vestido, lo baja lentamente, jadeo, me besa el cuello —Annie, no sabes lo mucho que te deseo, aunque debo decirte que es la primera vez que me siento nervioso— —¿Porqué? — —Porque es la primera vez que haré el amor con alguien— Sonrío, me giro quedando frente a él, mis manos lo toman por el rostro —Te amo— —¿De verdad? — —Si Dominick, te amo— —Y yo a ti no sabes cuánto — Sonrió, se acerca besándome, sus manos se juntan en mi cintura y me levanta haciendo que enrosque mis piernas en la suya, ahora sus manos se posan en mi trasero dando un apretón mientras gimo, me recuesta en la cama, me saca el vestido dejándome en interiores y tacones, se muerde el labio sacándose los zapatos a patadas y cuando esta por desabotonar el pantalón me siento y lo detengo, me mira confundido, le sonrió coqueta —déjame hacerlo— Asiente, lo miro a los ojos, recorro su pecho con la mirada mientras mis manos ahora están bajando el cierre, noto que no tiene ninguna marca del ataque de anoche, salvo un pequeño rasguño en la base del cuello —Tus heridas están casi curadas— —Tengo una muy linda e inteligente enfermera— Bajo el pantalón, al igual que sus zapatos se lo saca a patadas, estoy frente a mi dios griego de cuerpo atlético y cara esculpida por los dioses me da un empujón para recostarme en la cama, sonrío imitándolo, se abalanza sobre mi para quitarme el sujetador — Te lo hubiera quitado sentada, pero me gusta la complejidad— Logra deshacerse de el dejando mis pechos expuestos — Te gusta verme como presa— — No, me gusta verte como mi mujer— Sus manos ahora van a mi tanga y me la retira, por un momento me siento nerviosa, nunca en la vida me han visto desnuda, siento mis mejillas arder —Eres la mujer más hermosa que he visto— —¿De verdad? — —Si, puedo ser un demonio, pero jamás seré un mentiroso, Annie—   Acaricia mi cintura con la punta de sus dedos, me toma por los pechos dando un ligero apretón, arqueo mi espalda al sentir ese toque tan íntimo, él suelta un jadeo, se incorpora sacándose los interiores, me muerdo el labio, ¡santos dioses de las vírgenes! Hagan que esta tarde no haga el ridículo con tremendo dios del sexo, lo recorro de pies a cabeza con la mirada, su sonrisa lobuna y su mirada profunda de ojos centellantes azulinos me atrapan, se abalanza sobre mí, el roce de su piel me estremece, sus labios van a los míos besando con una pasión que jamás antes hubiese sentido, mis manos van a su espalda, siento cada uno de sus músculos, baja a mi cuello dando una leve mordida, no puedo evitar gemir —No haré nada que no quieras— Susurra en una voz ronca y profunda que hace que se me erice cada milímetro de mi piel —Te quiero a ti— Respondo en una voz desconocida para mí, será quizás que nunca había estado en esta situación, es una completa locura, pero lo amo, lo deseo y quiero este momento y muchos más con él y solo con él —Annie, soy tuyo, tú puedes hacer lo que desees conmigo, me desarmas por completo y eso que soy un demonio— —Y yo una mortal que te pertenece— Me acaricia una de mis mejillas mientras deja un reguero de besos desde mi cuello hasta uno de mis pechos —Y lo seré siempre— Completo la frase mientras una de sus manos recorre mi pierna subiendo hasta mi muslo —Y yo tuyo completamente— Responde volviendo a subir hasta mis labios, me besa, su lengua recorre mi interior mientras siento como se restriega contra mí, arqueo mi espalda una vez más al sentir la firmeza de su sexo contra el mío, le abro más las piernas, siento como esboza una sonrisa contra mis labios —No seas ansiosa, ángel, prometo que seré un caballero— Me muerdo el labio mientras siento como comienza a penetrarme lentamente, ¡Madre mía! ¡Es enorme! Mi gesto se contrae al sentir como entra, duele —Prometo que pasará pronto— Asiento y entra por completo, gimo y él me besa, no se mueve ni un centímetro, siento calor, ese calor que se expande por el cuerpo de forma tan placentera que te hace querer más, mis manos se enredan en su cabello mientras acelero el ritmo del beso, mis caderas toman vida propia —Te amo— Susurro entre besos —Y yo a ti, Annie, no seas ansiosa, estás muy estrecha— Ahora soy yo quien sonríe contra sus labios, sin salir de mi interior se pone de rodillas tomándome por los muslos —Tu novio es el demonio de la lujuria, cariño, así que no juegues con fuego porque te quemarás, arderemos juntos en el infierno — Suelta tomando ritmo, mi pulso lo siento en mis oídos, el placer me recorre todo el cuerpo al sentir el ritmo de sus embestidas, no puedo parar de gemir al escuchar sus jadeos y sentirlo —¡Dominick! — Grito su nombre, siento que voy a explotar —Dámelo, ángel, ¡dámelo! — Mi mundo se desmorona en mil pedazos al sentir la fuerte sacudida del orgasmo, mis piernas tiemblan y siento como me contraigo y me libero al mismo tiempo, él me sigue con un fuerte rugido de satisfacción —Annie— Jadea mi nombre paralizándose al correrse dentro de mí, veo su respiración agitada al igual que la mía, baja mis piernas y pone su cabeza sobre mi pecho —¿Estás bien, ángel? — ¿Qué si estoy bien? Cariño, acabas de darme el mejor momento de mi vida y sé que estás leyendo mi mente, eres mi dios del sexo personal —Más que bien, excelente, maravillosamente, no sé cómo explicarlo, ¡wow! — Se incorpora recargando su peso en sus brazos y me mira a los ojos, me estremezco al sentir como sale de mí, sonríe con autosuficiencia, le gusta saber lo que provoca —Annie, tú me completas no te imaginas lo mucho que esperé por encontrar tu alma al fin— —¿Soy suficiente para ti? — — Eres lo mejor que me ha pasado desde que caí del paraíso, tú eres mi paraíso— Se acomoda a mi lado, me hace recostarme en su pecho y acaricia mi espalda con la punta de sus dedos, lo abrazo, estoy en la cama con un “hombre” si es que se le puede llamar así a este demonio que me acaba de dar un momento celestial, al que amo, me ama y nos pertenecemos el uno al otro por más cursi que suene, pero así lo es, me relajo al sentir los latidos de su corazón y cierro los ojos —Eres mi ángel, Annie, por ti dejaré el infierno—       *******          *******     Me siento bastante bien, entreabro los ojos al sentir una caricia que recorre mi espalda, sonrío, escucho un móvil que comienza a sonar, se levanta de la cama, veo como toma su móvil para contestar, me desperezo y me sonrío, él me corresponde mientras toma la llamada —Stargees— Su peculiar forma de responder no concuerda con la forma dulce en la que me está mirando, se acerca de nuevo a la cama y me acaricia mi mejilla —Hola Lucius, si nos dormimos— Sonrío, si supiera porque nos dormimos, me muerdo el labio al recordar esas escenas en mi cabeza, me siento un poco adolorida, pero creo que él se encargará de acostumbrarme a él —Es mía y yo suyo— Noto como hace una pausa, se muerde el labio pasando su pulgar por los míos, lo atrapo entre mis dientes, sus ojos centellean, le gusta que juegue —Sí, puedo sentir sus auras, pero no la de Joe— Responde mientras me niega con la cabeza y me hace liberar su pulgar, se acerca y besa mi frente rápidamente —Dame un minuto— Escucho una risa desde tu móvil, seguro ya empezaron con las bromas —No mal pienses es solo que...— Lo interrumpen, Dominick está sonrojado, lo miro atenta, su barba de candado y bigote bien definidos, sus ojos profundos, su piel tan blanca y perfecta como el marfil y esos labios que me vuelven loca, suelta una profunda respiración y finaliza la llamada —Hola, ángel ¿Dormiste bien? — Le sonrío y me aclaro la garganta —Hola, creo que mejor de lo que merezco, ¿llevas mucho despierto? — —Lo suficiente como para decir que te ves hermosa cuando duermes ¿te encuentras bien? — Pregunta arqueando sus cejas, ¿acaso hay algo que él no haga bien? Ha sido atento en todo sentido —Sí, solo un poquito adolorida, pero algo me dice que pronto pasará ¿o me equivoco? — Él sonríe de medio lado, me toma de la mano y entrecruza los dedos con los míos   —Es normal el malestar, cariño, te robé tu virtud y si, unas cuantas sesiones más y te acostumbrarás a mi— Me muerdo los labios u me sonrojo —No la robaste, te la ofrecí voluntariamente— Respondo, él se acerca y me besa la mejilla —Estuviste maravillosa— —¿Tú crees? — —Sí, solo tenemos que controlar un poco tus gritos, aunque a mí me gusta oírte gritar de placer— ¡Gritos! ¡Oh Dioses de las chicas que ya no son vírgenes con novios extremadamente sexys! Ya hice el ridículo con mis gritos, bajo un poco la mirada —Dominick— —Dime— —Quiero volverlo hacer— —Te prometo que lo volveremos a hacer esta noche, pero debemos levantarnos, mis hermanos nos esperan en el living, recuerda nuestra cena— —¿Ya es de noche? — Pregunto asombrada, el tiempo vuela, o será que nos entretuvimos tanto que no me di cuenta, ni siquiera me dio hambre —Sí y como atendimos unos asuntos bastante placenteros, se nos olvidó almorzar y mi bella novia debe de tener hambre— Siento mi estomago vibrar, me sonrojo y asiento tímida, sé que es normal el hambre, pero no se si en los demonios es igual de necesario que en los humanos —Me ducharé rápido y respondiendo a tu cabecita, no, no es tan necesario comer, pero debo admitir que el hacerlo tres veces al día como si fuera un mortal me da cierta satisfacción, algunas comidas son bastante buenas— —Deja de leer mis pensamientos, eso es trampa y ¿podemos ducharnos juntos? — Hago mi carita de cachorrito perdido con todo y puchero, él solo sonríe mientras se levanta de la cama dándome una increíble vista de su cuerpo esculpido por los dioses, bueno dios lo hizo así que literalmente aplica —No sabes lo mucho que desearía eso, pero eres tan… tentadora, ángel, que terminará pasando mucho más que una ducha y tardaremos, a eso súmale que tienes un cuñado bastante gruñón que es capaz de venir por nosotros y sacarnos a rastras — Suelto la risa, Zeth definitivamente es el tipo más gruñón que conozco, levanto mis manos en señal de derrota, por lo menos lo intenté —Está bien tienes razón— —Me encanta el sonido de tu risa, es hermoso, como tu— —Gracias Dominick— —Será una ducha rápida, después bajaré a calmar a mis hermanos y tú puedes ducharte tranquilamente, ponte el mismo vestido, me gusta como luce en ti— —Está bien, ataca tigre— Me besa da un dulce beso en los labios, me hace suspirar, se incorpora y se gira en sus talones, ni Miguel Ángel esculpiría un cuerpo tan perfecto, ¡dios! Miren ese culo —Sé lo que estás pensando Annie— Suelta desde la puerta del baño, me sonrojo al máximo —¡Dominick Stargees, sal de mi cabeza! — — Aunque solo te diré que tú tienes más que un bello trasero, me encanta todo tu cuerpo mi amor y lo que puedo provocar en él y si no fuera porque tenemos visitas te haría mía de nuevo— No sé si reír o llorar, solo se que despierta un conjunto de sensaciones que jamás había sentido, aunque hay un mundo de cosas que quiero saber de él, es mejor, en el sentido paranormal, andarse despacio, me levanto de la cama envuelta en la fina sabana negra de satén me pongo frente al espejo de cuerpo entero que aguarda empotrado a la pared, imagino mi vanidoso novio todas las mañanas mira su reflejo inspeccionando sus trajes, casi puedo imaginarlo luchando con alguna corbata o incluso inspeccionando cada una de las costuras verificando que esté perfecto; me miro de pies a cabeza buscando algún cambio en mí, sé que es ilógico, pero puedo asegurar que me siento mas atractiva, me estremezco al recordar sus labios recorriendo mi cuerpo, de pronto recuerdo el anillo, me muerdo el labio, quiere que me case con él, ¡Es una completa locura!, pero es como si lo conociera de siempre —Te ves sexy en mis sabanas — Me giro y lo observo de pie en el umbral de la segunda puerta, lleva unos vaqueros, camisa blanca y una americana azul —y tú luces bastante bien, me gusta, ¿llevas mucho tiempo viéndome? — —Algo así, como demonio puedo hacer cosas sin que lo notes, como ya te mostré el materialisarme de un lado a otro, al igual que ser invisible si me lo propongo, así que me duché y me hice aparecer en el armario, me vestí y heme aquí en primera fila observando a la mujer más hermosa que he visto— —Eres un exagerado — —Si miento que me corten la lengua, cariño, pero en verdad eres el ángel sobre la tierra más bello— Suelta acercándose a mí, me giro mirándome de nuevo en el espejo, me toma por los hombros mientras yo tengo mis manos en mi pecho sosteniendo la sabana, presto atención al reflejo, en su mano lleva un anillo, es parecido al mío, pero con una piedra azul, nuestras miradas se cruzan —Dominick— —¿Si? — —¿En verdad eres un demonio? — Sonríe de medio lado, sus ojos centellean azulino —Así es, pero antes de serlo recuerda que fui un ángel, uno muy curioso, por cierto— —¿Eres inmortal? — —Si, pequeña curiosa, pero ¿te parece si resuelvo todas tus dudas después de cenar? — —Si, lo siento, tus hermanos esperan— —No te preocupes, no es por eso, solo creo que el tema merece especial atención, Annie, de dejo alistarte, te espero abajo, se que al salir sabrás cual es el camino— —Me tienes fé — —Mucha, pero de verdad sé que al salir de esta habitación sabrás el camino al comedor, tarda todo lo que gustes, cariño— —Te amo— —Yo a ti, ángel— Me besa la frente y esta vez en lugar de usar la puerta para irse noto como una neblina negra lo envuelve y los ojos centellantes azulinos tan particulares aparecen, frente a mis ojos desaparece, me sorprendo, creo que este será mi día a día a partir de ahora; me acerco a mi maleta para buscar ropa interior limpia, la tomo, dejándola en el banquillo que se encuentra a los pies de la cama, mi espíritu compulsivo me hace tender la cama, me quito las sabanas y es la primera vez que ando desnuda en una habitación haciendo quehacer, esponjo un poco las almohadas, un delicioso aroma a menta sale de ellas, su aroma, abrazo una de ellas y la acomodo —Listo, quedó perfecta— Una vez conforme con mi trabajo tomo mi ropa y entro a la ducha ¡Santa madre de dios! ¡Su baño es enorme! Es del tamaño de mi habitación ¿hay algo aquí que no sea enorme? Me sonrojo al recordar cierta parte de su anatomía, sacudo mi cabeza, veo una repisa con toallas limpias cerca de la ducha la cual esta dividida del resto del baño con puertas de cristal transparente, todo en color n***o y plata, dejo mi ropa en un perchero junto al lavabo, entro a la ducha, espero no arruinar nada, luce sofisticado, aunque no es nada del otro mundo, abro el grifo, el agua es perfecta, tomo su shampoo, he aquí de donde viene el característico olor a menta, me enjabono rápidamente, tengo una cena pendiente en la que conoceré a mis cuñados, me siento un tanto nerviosa, me aclaro completamente y salgo de la ducha para comenzar a secarme y vestirme, al acercarme al lavamanos noto que está completamente equipado, tiene una bendita secadora aquí, bueno es lógico considerando su peculiar peinado al estilo de Brad Pitt en entrevista con el vampiro solo que mas moderno de en frente. Me concentro en arreglarme, una coleta y el mínimo de maquillaje, agradezco no haber olvidado mi cosmetiquera, suelto una pesada respiración , estoy un tanto nerviosa, me decido a salir al fin, me sorprendo al notar la estructura de la casa, una barandilla de madera blanca recorre la segunda planta para dar con una escalera doble, los colores blancos y grises juegan un patrón bastante minimalista con las vistas en n***o, bajo la escalera, escucho carcajadas, creo que ya sé porque me dijo que podría descubrir el camino, solo sigo las voces, al llegar a la planta baja me topo con un gran salón y lo que creo es la entrada principal, un candelabro bastante llamativo cuelga del techo, es hermoso, sigo cruzando el primer umbral pasando al living, sigo las voces caminando aun más y al acercarme escucho que cambian el tono, ya no son carcajadas, pareciera que hablan de algo serio —Entró en el cuerpo de un mortal y tomo a tres putas a la fuerza, mató a una de ellas, Art y mi contacto intentaron detenerlo pero uso un truco mental para huir— Me estremezco al escuchar la voz de Lucius, pero más seria, me decido entrar al comedor —Maldición, este chico está yendo demasiado lejos— Suelta Dominick, al entrar logro ver la mesa con doce lugares en los cuales están Zeth, Lucius, Dominick, esperen un momento ¿Lucius tiene un gemelo? ¿Quién es el pelirrojo?, todos se ponen de pie al notarme —Siento la demora— —Tranquila, cariño, ven, deja te presento al resto de la familia— Me extiende la mano y me acerco a él tomándola —Este es George, y como ya debiste notar él es Rodge el hermano gemelo de Lucius — —Mucho gusto — Suelto mientras estrecho sus manos, los ojos ambarinos de Rodge me miran fijamente, mientras George pareciera más relajado —Me imagino sabes lo que somos ¿cierto? — Pregunta George, yo solo logro asentir, Dominick me acomoda la silla para poder sentarme —Está informada de ciertas cosas— —¿Qué tanto? — —No mucho, Rodge, pero no hay problema con seguir discutiendo el tema en la mesa, después de todo ella debe estar al tanto— Veo como tanto Rodge como George observan el anillo que llevo en mi mano, los ojos de ambos se abren como platos —Esto va en serio, hermano— —Así es, ella es mi dueña— Me sonrojo al escuchar tremenda declaración, no solo está diciendo que nos casaremos, está diciendo que él me pertenece, Zeth se aclara la garganta y retoma el tema —En fin, volviendo al tema, Dom, ahora creemos que su objetivo principal eres tú, no sabemos cómo ni cuándo, pero seguro él está enterado de tu redención así que suponemos que va tras tu puesto en el círculo de la lujuria — Hablan de esto como si fuera cualquier tema casual de negocios, bueno para ellos esto es natural, aunque a mi me parezca de lo mas extraño, Domo acaricia mis nudillos con su pulgar —pero mi círculo es inferior— —Lo sabemos, es por eso que suponemos que quiere no solo tu círculo si no el de todos nosotros, quiere adueñarse de todo el infierno— Suelta Rodge con tono de preocupación   —¡Maldita sea! — Responde Dom haciéndome sobresaltar un poco cuando da un puñetazo contra la mesa, Lucius le hace muecas, luego suelta una pesada respiración y lleva mi mano a sus labios, Lo siento ángel, escucho su voz en mi cabeza, sus habilidades de demonio al parecer son muy variables y la telepatía es una de ellas, a veces solo debes salir de mi cabeza y no estar de fisgón cariño porque podrías arruinar una sorpresa; noto como se lleva su mano libre a sus labios tratando de esconder una sonrisa, ha leído mis pensamientos —El primero en su lista eres tú por lo visto Dom— —¿Que se supone que haré? No puedo exponer a Annie, ya bastante tenemos con Lilith— —Ese es el punto que tanto te dije que tomaras en cuenta Dom— —¿Cual punto Zeth?— Responde fastidiado, yo solo miro la escena sin saber que esperar, los ojos se Dominick centellean rojizo y esa es clara señal de problemas —Que acabaras con ella y después te liaras con la chica, no tengo nada en contra tuya, Annie, pero se lo advertí al idiota de mi hermano — Dominick suelta mi mano se pone de pie golpeando la mesa con ambas manos sobresaltado —¡No pude evitarlo, carajo!, la amo, no quiero que le pase nada malo — —Te entiendo, hermano, pero ahora es más complicada la situación— —Y ¿entonces? — —no nos queda otra más que ir primero tras Lilith, los chicos buenos han estado en movimiento y se han deshecho de algunos vampiros primero nos concentraremos en ella y Joe vendrá luego— La voz serena de Zeth suaviza un poco las cosas, Dominick baja la guardia, vuelve a su asiento y tomo su mano le doy un apretón, se que se siente frustrado y yo en esta situación soy solo un adorno —Está bien hermano—  —Bueno hermanos, que les parece si dejamos un poco de lado el tema, creo que puede resultar algo complejo e incómodo para dar la bienvenida a la familia, Annie no se si estés al tanto del significado de ese anillo, pero te lo explicaré— Suelta Rodge un poco más animado, no tan extrovertido como Lucius, pero si un tanto elocuente, sonrío y agradezco que se apiaden de mi alma cambiando el tema —Nosotros poseemos tres tipos de anillos, el primero aguamarina, que es el que poseemos nosotros otorgándonos el nombramiento como príncipes del infierno— Al mismo tiempo todos ponen su mano sobre la mesa, noto el mismo anillo en cada uno de ellos y todos lo llevan en el dedo anular de la mano izquierda como si de argolla de matrimonio se tratara, Rodge continua con el tema —El segundo es ópalo n***o que se otorga a aquel que sea digno y muestre su lealtad a nosotros para ser nuestros sirvientes, de estos podemos repartir los que consideremos necesarios, todo depende de la cantidad de mortales que quieran hacer tratos con nosotros a cambio de su alma y el ultimo es la amatista, un anillo muy especial y de gran poder ya que solo se nos entrega uno a cada príncipe— —¡Wow! suena interesante— —Aún hay más Annie, ese anillo te hace la dueña del alma de Dominick, convirtiéndote en su compañera y no solo eso, sino en reina de su círculo demoniaco— Mis mejillas se sonrojan, ¿Su reina? Dominick levanta una mano y me acaricia mi mejilla —Así es Annie, te he elegido como mi reina — —o sea que ¿Es más que un anillo de compromiso? — —Podría decirse que sí— —La cena está servida— Interrumpe un hombre entrado a sus cincuentas, las canas predominaban en su cabellera obscura y corta, de más o menos uno setenta de estatura y un poco robusto; pone los platos en la mesa —Matt— —¿Sr. Stargees? — Con que este es Matt, bien, ya vamos conociendo a todos aquí —Tengo el placer de presentarte a mi hermosa novia, la señorita Parker— —Gusto en conocerla señorita— —Igualmente Matt, solo llámeme Annie— Este asiente y se retira de inmediato, ¿Será un demonio igual que ellos?, un móvil comienza a sonar sacándome de mis pensamientos —Es el mío hermanos, con permiso Annie— Dice educadamente George, atino a asentir y se retira de la mesa alejándose un poco para responder la llamada, mientras tanto Matt reaparece para repartir los platos del carrito auxiliar, pone el plato justo frente a mí y un apetecible corte rib eye perfectamente cocinado con algunos vegetales salteados como compañía hacen de esto la cena perfecta   —Espero que no sea algo malo, el rib eye se ve demasiado bueno como para desperdiciarse— —Tienes razón Lucius— Responde Rodge, ambos ven el plato con amor, creo que, aunque no sea elemental para ellos a los demonios les gusta la comida de los mortales, vemos a George regresa al comedor con el ceño fruncido —¡Maldita sea! Esta hija de puta la caga de nuevo — Zeth le da una mirada severa, creo que el florido vocabulario de George no le agrada mucho, aunque él tampoco se queda atrás —¿Que sucede George? — Pregunta Dominick poniéndose de pie, lo imito —Más vampiros atacando humanos y Lilith haciendo sus estragos, se los dije, esto se pondría peor con esa hija de puta suelta y luego este cabrón de Zeth que mete a los ángeles en esto — —¡Yo no los metí en esto! Entiende que es su maldito trabajo— —Ya basta los dos, no estamos para pelear entre nosotros, ya bastante tenemos con Joe como para jodernos entre nosotros, hermano, además esto es más mi culpa— Responde Dom frotándose el puente de la nariz, está tenso, imagino se siente culpable, ¿Sé llegará a arrepentir de estar conmigo? No me gusta tener malos pensamientos, pero creo que esto será más difícil de lo que creí, me toma de la mano, me mira un momento dando una sonrisa triste, yo solo lo miro con algo de preocupación, preocupación por nuestro futuro incierto, por no saber como le irá contra estas criaturas y el no saber si con todo el riesgo quiera estar con una simple mortal   —Debemos ir a ayudar a Adriel y a sus hombres— Suelta Zeth en tono serio, el resto se pone de pie, veo como Lucius hace un puchero al ver su plato  —Sí, ni modo cena te comeremos después— Me alejo de mi asiento un poco acercándome a una ventana, escucho los pasos de Dominick tras de mí, agacho la mirada, me pone una mano en mi hombro y me hace girarme en mis talones para verlo, sus ojos reflejan tristeza y algo más que no logro leer, ¡mierda! ¿Por qué eres tan complicado?, sus ojos centellean azulino, solo lo hacen así cuando me ve a mí, no creo que use sus poderes en mí, llevo mi mano a su mejilla, cierra los ojos al contacto —Desde la vez que te borré tus recuerdos, no he usado mis poderes en ti nunca más, Annie, además por alguna extraña razón no funcionan del todo contigo, me tienes con la guardia baja todo el tiempo, te lo dije, tu me desarmas, ahora, tú serás una chica buena, te quedaras aquí, por favor termina tu plato, puedes pasear por la casa, solo no salgas al jardín, es de noche, esas criaturas aumentan sus poderes con la obscuridad y aunque hay una serie de ritos que mantienen esta casa segura, no quiero arriesgarte— —Te esperaré en la habitación, solo cuídate mucho— Ambas manos suyas van a mis mejillas, me besa la frente y luego pega la suya cerrando los ojos —Si Annie, prometo volver pronto, en verdad no quiero perderte, mi único miedo es ese, él que te vayas, te amo demasiado, por favor enséñame a ser gentil contigo — Me susurra con su voz profunda, suspiro, en verdad amo a este demonio —Yo también te amo, y ya eres suficientemente gentil y atento conmigo— —Cuando me lo propongo puedo ser muy cabrón, esto es nuevo para mí, solo si la llego a cagar tenme paciencia— —Aprenderemos junto ¿ok? — —Hermanos hora de ir a patearle el culo a esos vampiros— Suelta George rompiendo nuestra burbuja, abrimos los ojos, nuestras miradas se cruzan y me da un dulce beso, se encamina hacia donde están los otros —Esos modales George, compórtate frente a la dama— Suelta Zeth reprimiéndolo, yo pongo los ojos en blanco, no se imagina el tipo de vocabulario que usaban en los días de pesca con papá, las mejillas del George se ponen del color de su cabello, se pasa una mano por detrás de su cabeza y da una risa nerviosa —Lo-lo siento Annie— —Cuídense mucho cuñados, pateen traseros vampíricos por mí y cuiden de su hermanito por mi— Dominick me da un guiño, le sonrío, nuevamente esa peculiar neblina negra comienza a aparecer desde sus pies rodeándolos —Si— Responden al unísono, siento un fuerte escalofrió que me recorre de la cabeza a los pies y desaparecen frente a mi —Señorita Parker — —Matt, de verdad no necesitas tanta etiqueta conmigo, por favor llámame Annie — Me giro en mis talones quedando frente a él que se encuentra a escasos metros de mí, veo que solo arquea las cejas, pareciera que le cuesta soltarse, quizás Dominick es muy estricto con él —Señorita Annie, ¿Va a cenar? — —Si Matt, pero si no te molesta me gustaría llevármelo a la habitación, esto de estar sola en un comedor tan grande, me da algo de vértigo — —Si gusta puedo llevarle el plato hasta allá — —Eres un hueso duro de roer, Matt, con eso de darte tus cinco minutos sin etiquetas ¿Eh?, está bien, puedes llevarme la cena, solo por favor, no bebo vino, ¿Podrías traerme una gaseosa por favor? — Solo asiente y se adelanta hacia donde creo queda la cocina —Esta será una noche larga— Suelto mientras camino de vuelta hasta la habitación. 
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