Capitulo 4

10186 Palabras
Ojos centellantes, ¿Qué es eso?, ¿acaso es un ángel?, veo una silueta masculina de largos cabellos negros, su piel es blanca como el marfil, es hermoso, sus alas de un n***o brillante como la obsidiana me tientan a tocarlas, me acerco lentamente, de pronto se pone de pie y me sobresalto —Lo siento, no debí acercarme tanto— —¿Acaso no me temes? — Pregunta con una voz tan familiar que hace que me sienta en calma, me acerco un par de pasos más, la tenue luz incrementa un poco su intensidad haciendo que logre apreciar que va desnudo del torso hacia arriba, su cara me parece muy familiar —¿Cómo temerle a un ángel? — Esboza una sonrisa de medio lado, me permito acercarme aun más, la luz ilumina su rostro, ¿pero que diablos? —¿Dominick? — Cierra los ojos y sonríe, al abrirlos estos centellean de colores azulinos, se ve tan joven sin la barba que es difícil estar segura de que sea él, pero esa mirada es tan particular que no me cabe la menor duda de que lo sea —Eres valiente al acercarte a mí, ángel— —No hay que ser valiente para hacerlo— —No soy tan bueno como crees— —Yo tampoco lo soy, pero estoy conforme con lo que conozco de ti, hasta ahora— Da un par de pasos hasta a mí, su imponente un metro ochenta y cinco centímetros contra mis escasos metro y sesenta me hace sentir pequeñita, una de mis manos va hacia su pecho tocando su piel —No lo hagas— —¿Porqué? — —Te vas a condenar, a Dios no le agrada que los ángeles tan bellos como tu se mezclen con seres tan repulsivos como yo— Frunzo el ceño, ¿acaso es idiota? Es el ser mas hermoso que he visto —No digas tonterías, Dominick, eres un ángel hermoso— —No soy el ángel que piensas que soy— —No me importa, Dios me abandonó desde hace mucho tiempo, así que no tengo porque preocuparme de agradarle o no— Nuestras miradas se cruzan, sus manos van hasta mi rostro y se agacha, su nariz acaricia mi mejilla —Te quedarás conmigo, ángel— —Si — —No es pregunta, es una declaración, te quedarás conmigo, tu alma es mía serás mi reina en el infierno— Sus palabras me sorprenden, pero me dejo llevar, nuestros labios se rozan y se sellan en un beso suave que sube de ritmo cada vez más y más, tengo calor, mis manos se agarran firmes a sus hombros, ¿será esto real? De pronto un chispazo de recuerdos me invade de nuevo, el callejón, un tipo tratando de abusarme, yo gritando, una luz, la luz de un auto; Despierto sobresaltada, mi corazón se saldrá de mi pecho, estoy sudando —Pero que carajos— Limpio el sudor de mi frente, ¿Cómo es posible sudar así en pleno otoño? —Solo fue un sueño, pero se sintió tan real— Me muerdo el labio al recordar el beso, suspiro y niego con mi cabeza para después sonreír —Que tonterías, sí tú eres un ángel yo soy santa Claus — Me acomodo de nuevo en la cama esperando conciliar el sueño de nuevo, solo espero poder dormir, me espera un gran día.     ******      ******     —¡Ay no!, no sé qué ponerme, saldré con Dominick, a ver Annie calma esos nervios respira, no pasa nada, solo es un chico guapo y ardiente como el infierno y no sabes que usar para impresionar, pero puedes hacerlo, no es tu primera cita— Rebusco en mi closet necesito algo lindo que ponerme, nota mental, necesito ir de compras; cuando creo haberme resignado a no encontrar algo lindo encuentro un vestido, solo lo usé una vez para la fiesta de cumpleaños de Caroline, el vestido con algo de escote al frente que ciñe muy bien mi cintura con falda suelta a la rodilla en color borgoña es perfecto —Aquí estas, no creo que sea demasiado, él siempre lleva camisa y americana encima— Busco entre mis escasos zapatos las únicas zapatillas cómodas que tengo, las tomo y dejo todo acomodado en mi cama —Misión cumplida, ahora a bañar se ha dicho— Entro a toda prisa a la ducha, el agua tibia cae sobre mi piel, cierro los ojos y recuerdo mi extraño sueño, espero que cuando esté frente a él no se me venga a la cabeza su imagen como ángel, porque si pasa voy a terminar mas roja que un tomate, cierro el grifo, me enredo en la toalla y me lavo los dientes, quiero estar perfecta, pero sin exagerar, en verdad el salir con alguien como él me emociona muchísimo, solo me había sentido así de bien una vez y fue cuando el concierto de los Backstreet Boys que pude atrapar un brazalete de Kevin, fue genial —Manos a la obra, Annie—     ******      ******     —¡Wow! Annie, te ves hermosa mi niña— Suelta mientras yo dejo mi bolso en el perchero y tomo mi delantal —Gracias tía Yumma— Respondo mientras le sonrío, ato mi delantal y veo a Marcus aparecer por la puerta principal, me mira de arriba abajo —Buenos días, Marcus— Lo saludo, pero el solo niega con la cabeza y molesto arranca a la cocina —Pero que grosero, amaneció de mal pelo— —No le hagas caso mi niña, está celoso porque saldrás con ese chico guapo— Tiene razón, se lo que él siente por mí y después de la catastrófica cita de ayer, saber que hoy me veré con Dominick debe tenerlo mal, me siento un poco culpable —Creo que hablaré con él, pero será otro día— —Que no te arruine el día mi niña, si gustas Caroline puede cubrirte hoy— —No, la pobre merece descansar además si no me equivoco dijo que pasaría el fin de semana fuera— —Está bien mi niña, no te preocupes haré que se vaya y tome el turno de la tarde, así no te hará un numerito de celos ahora anda toma tu libreta, mira quien viene allá— Me giro en mis talones y no puedo evitar sentir mariposas en el estomago al verlo, lleva una camisa blanca con una americana azul y unos vaqueros, su sonrisa al verme me hace sentir como si miles de fuegos artificiales estallaran al mismo tiempo —¡Anda! niña que esperas ve a saludarlo— —Hola— Saludo tímida, él se me acerca y besa mi mejilla, su barba me hace cosquillas —Buenos días Annie estás hermosa, bueno, eres hermosa, pero hoy luces bastante… ¡wow! — Sonrío, punto para Annie, lo sorprendí —Gracias, lo mismo digo de ti — Respondo y casi por instinto me muerdo el labio, me sonríe de medio lado, oculta algo tras su espalda —Te traje esto— Suelta mientras me entrega una rosa lavanda, ¡madre mía! ¿Es en serio? —En verdad ¿Una rosa lavanda? — Pregunto mientras la tomo y no aparto mi mirada de ella, es hermosa, estoy muy sorprendida —¿Sabes el significado Annie? — Su pregunta me deja estupefacta, ¿En verdad lo sabe? Siento que me voy a desmayar de la emoción —Me he enamorado de ti; ¡por dios! es hermosa, Dominick, gracias — —No más hermosa que tú, pero no me has dicho que opinas de su significado y el hecho de que te la estoy regalando— Mi mirada se cruza con la de él, siento mis mejillas arder, levanta su mano y me acaricia una de ellas con el pulgar —No intento presionarte— —No lo haces, solo me parece increíble— —¿Por? — —No todos los días un chico guapo como tu se fija en alguien como yo— —Eres hermosa, Annie, no lo dudes, y de verdad me tienes intrigado, eres fascinante para mí — Desvió un poco mi mirada, él no para de acariciarme, de verdad sabe como hacer sentir especial a una mujer —Creo que iré a ponerla en agua, la mesa tres esta lista si gustas sentarte— —Me gustaría más la barra, así te tendré cerca— Juguetea con sus cejas haciéndome reír, lo tomo de la mano y tiro de él encaminándolo a la barra, tía Yumma hace una de sus características miradas picaras, espero no se pase —Buenos días joven— Su voz es mas cantarina de lo normal, Dominick no me suelta de la mano, tía Yumma lo nota al instante y me mira sonriendo —Buenos días Señora— —Llámame Yumma— Con su mano libre, Dominick estrecha su mano —Dominick— —Annie tomará tu orden yo solo me encargo de unos asuntos— Suelta y me guiña el ojo, Dominick suelta una risita y yo niego con la cabeza —Iré por un jarrón tía— —Vaya que bonita rosa Annie, deja busco por aquí tengo uno a la mano— Dice rebuscando debajo de la barra, se que guarda algunos cachivaches ahí abajo, toma una de las botellas de agua de uno de los refrigeradores y la vierte en el pequeño florero que pareciera reliquia familiar —Me la regaló Dominick— —¿Sabes el significado muchacho? — —Claro Yumma— Ella sonríe con la respuesta tan segura del que ahora considero mi chico —Bueno los dejaré solos, tengo un asunto en la cocina— Se da la vuelta adentrándose a la cocina, seguro me saldrá con bromas después —y ¿Que te gustaría desayunar? — Le pregunto a Dominick que gira el banquillo quedando frente a mí, sus manos van rápidamente tomándome por la cintura, trago en seco nerviosa, el arquea una ceja mirándome divertido —Esa pregunta podría mal interpretarse viniendo de una chica tan linda como tu ¿sabías? Después de todo el lobo se comió a caperucita— Mis mejillas arden mientras él solo se muerde el labio, ¡santos dioses de las chicas vírgenes que quieren que su primera vez sea de película! ayúdenme —¡Dominick! — Llamo su atención, mi voz es chillante, él solo sonríe y suelta mi cintura tomando el menú, lo observa con atención —Los panqueques se ven bien— —Buena elección— —con miel de maple y de tomar...— —Café americano— Interrumpo sonriendo, él nuevamente me observa de arriba abajo, sus ojos centellean azulino —Sí, ya me conoces el gusto— Recuerdo la herida en el hombro por un instante, ayer seguro la pasó mal y sin embargo está aquí a mi lado hoy —Dominick— —¿Sí? — —¿Como estas de tu hombro? — —Aun duele un poco, pero estoy mucho mejor— —Me alegra saber que estás bien, me preocupe mucho— —¿En serio? — —Si— Acaricia una de mis mejillas con el dorso de su mano, cierro los ojos disfrutando el tacto, al abrirlos una tierna sonrisa y esos tan hermosos ojos centellantes me hacen suspirar —Significas mucho Annie— Dice en tono serio, me sonrojo, este chico es perfecto, me separo de él —Te traeré el desayuno, no quiero que mueras de hambre— —Gracias, ángel—   ******      ******     La mañana se me fue rápido, tía Yumma se encargó de Marcus, así que pude disfrutar de las ocurrencias de Dominick y hacer mi trabajo —Annie, faltan quince minutos, ve a retocarte niña, el chico vendrá por ti— —Si tía Yumma, la verdad agradezco que Marcus entre a mi salida, sería capaz de hacerme todo un numerito, no logro entender su terquedad, en verdad no me interesa una relación de ese tipo con él— —El amor embrutece a algunos— —O la obsesión — —También puede haber algo de eso, hija, ahora anda, arréglate — Tomo mi bolso y saco mi pequeño estuche de maquillaje, me siento en el banquito y comienzo a polvear mi nariz —¿A dónde crees que vas? — Me sobresalto al escuchar la voz de Marcus, lo miro, está molesto, trato de restarle importancia, que casualidad que llega temprano siendo una persona tan impuntual —Marcus, llegaste temprano— Digo despreocupada, se acerca hasta a mi y pone los brazos en jarras mientras acomodo mi bolso de nueva cuenta —No contestaste— —Marcus deja a Annie tranquila— Suelta tía Yumma, pero él no voltea ni a verla, toda su atención está en mi —Saldrás con él, ¿cierto?, a mí me pones trabas, pero a él que es un extraño no, ¡carajo, Annie! Es un jodido desconocido hijo de… — —Marcus basta— Interrumpo poniéndome de pie, su mandíbula se tensa, y la vena de su sien se salta —No Annie, no es justo, ¿qué diablos es esto? — Dice viendo la rosa lavanda sobre la barra —Es una rosa, me la trajo esta mañana— —Ya sé que es una rosa no soy estúpido— Me grita mientras toma el pequeño florero, mis manos se apuñan —Marcus baja la voz, no quiero alborotos en el lugar— —Ni se te ocurra arrojarla, Marcus, créeme que te puedes arrepentir— Me mira y luego pasa a los ojos de tía Yumma —¿Que no quieres alborotos? Mira lo que es un alboroto— Toma el jarrón de la mesa y lo estampa contra el suelo, es más que evidente que estoy molesta, me acerco a él pisando los restos de cristal del jarrón siento vergüenza por la gente que nos observa, pero es más la ira, al estar a una distancia considerablemente cerca alzo mi palma y con todas mis fuerzas le suelto un bofetón como jamás lo había dado antes —Te lo advertí, Marcus, te pasaste de la raya, maldito idiota— Su cara se distorsiona con una expresión de ira pura, pero esto se convierte en un duelo de miradas, de pronto escucho la campanilla de la puerta al abrirse, noto como Dominick entra con una sonrisa, pero al ver la escena su rostro se pone serio, sus ojos centellean de un tono rojizo que nunca antes había visto y que hace ensombrecer su mirada, ¿en verdad solo yo puedo ver eso?, se acerca hasta mí, tomándome por la cintura —¿Estás bien Annie? — Yo solo niego con la cabeza, hace que de un par de pasos alejándome de Marcus —Salgamos de aquí por favor— —Ese idiota te molesta ¿Cierto? — Susurra en mi oído mientras finge acomodarme un mechón de cabello —No vale la pena, solo vámonos— —Tú no te vas con este, Annie— Suelta Marcus de nuevo gritando, estoy harta de él, cuando quiero encararlo Dominick me abraza de forma posesiva y noto que observa a Marcus con una expresión que en verdad asustaría a cualquiera —Yo la invité a salir, Marcus y aceptó, creo que es lo suficiente mayor para tomar decisiones y no debes interponerte— —Imbécil, no te llevarás a Annie— Vuelve a gritar y escucho sus pesados pasos hacia nosotros, yo contengo la respiración —¡Suficiente Marcus Geoffrey Stuart! Sal de mi cafetería estás suspendido hasta mañana, y estoy siendo bastante amable contigo, ya llamé a tu padre por tus escándalos— Interviene tía Yumma, deteniendo a Marcus, yo me abrazo a Dominick, este me mira y sonríe y besa mi frente   —Como si eso me importara— Suelta pasándonos por un lado golpeando a Dominick con su hombro —Me las cobraré idiota— —Te van a faltar manos, Marcus, no te conviene meterte conmigo— Responde y solo escucho el portazo al salir de la cafetería, tan pronto sale, suelto mi respiración contenida, no me atrevo ni a mirar —Annie, ya está todo bien — —¿Aún quieres salir conmigo? — —¡Claro! Pequeña tonta tu no hiciste nada— Lo miro a los ojos, siento como mi vista se pone borrosa al cristalizarse por las lágrimas, una sale resbalando por mis mejillas, él la limpia —Ya hija ya paso— Dice tía Yumma mientras me entrega una servilleta de papel —¿Por qué se porta así conmigo? No le hice nada— —Tranquila Annie, todo está bien, vamos—  —Muero de la vergüenza, lamento haberte puesto en una situación tan incómoda— —No te pongas mal Annie, eres hermosa, es normal que tenga algo de competencia— Suelta jugueteando con sus cejas, me hace sonreír —Gracias— —Es la verdad Annie, no lo agradezcas— Miro al suelo y veo mi regalo completamente destrozado a pisotones —Pisó mi rosa— —Te compraré muchas más, lo prometo, ahora vamos llegaremos tarde— Solo atino a asentir mientras tomo su mano —Hasta luego tía Yumma— —Hasta pronto chicos, Dominick cuida a mi Annie— —Si Yumma— Responde seguro mientras me abre la puerta para salir, la verdad estoy un tanto a la expectativa de que Marcus aparezca para arruinarnos la cita, pero no creo que quiera mas problemas con su padre —¿Te gusta la pasta italiana? — Pregunta sacándome de mis pensamientos —¡Claro! — —Te llevaré a un agradable lugar donde cocinan la mejor, te va a encantar— —Dominick— —¿Sí? — No estoy segura de decirle lo que siento, no quiero acelerar las cosas, pero ¿quién dijo que hay un tiempo determinado para marcar en enamoramiento?, me armo de valor y respondo —Yo también siento algo especial por ti— Detiene su andar, ¿habré echado todo a perder? Suspiro y noto como se gira en sus talones, lleva sus manos a mis mejillas —¿E- es e-enserio? — Pregunta sorprendido y bastante sonrojado, yo solo logro asentir —Si, pero me intrigas y necesito saber más de ti— Pasan unos segundos que parecieran eternos, me sonríe, se acerca a mí, y noto como traga en seco, se muerde el labio y luce tan sexy, yo tomo su mano, aun no es hora de un beso —Vamos, tengo hambre— Suelto desconcertándolo, al verlo así, me acerco lo suficiente para besarlo en sus labios, ¡Santos dioses! Besa tan bien, pero no lo dejo continuar, rompo el beso, tomo su brazo tirando de él, que solo sonríe mientras caminamos juntos —Eres una caja de sorpresas Annie— —¿Tú crees? — —Sí, eres la primera que me besa tan sorpresivamente— —Solo te robe un beso— —Exacto, y es el mejor que me han dado, no eres como esas que quieren devorarse al chico con un beso — —Tienes razón hay cada zorra—  Suelto con fastidio al imaginar como otras chicas lo han besado, me dan celos, Dominick suelta la carcajada —¿Que sucede? — —Broma personal, recordé algo de mi trabajo— —Después de comer ¿podemos ir al parque? — —¡Claro!, a donde tú quieras nena— —Gracias— —Annie, Annie, ya te dije que no me agradezcas nada, todo lo hago con gusto, bueno, porque me gustas— —Está bien, por cierto ¿qué edad tienes? — —¿Cuánto crees? — —mmmm veinticinco— —Tienes buena vista—  —¿Acerté? — —Sí, y si no me equivoco y tomando en cuenta que trabajas medio tiempo porque de seguro vas a la universidad, debes de tener veintiuno— —¡Exacto! Tenemos a un ganador— —Ah sí ¿y que gané? — Pregunta juguetón dándome una sonrisa lobuna, sigo el juego poniendo una mano bajo mi barbilla haciendo como que estoy pensando  —Cuando vayamos al parque podrás cobrar tu premio, un beso sorpresa— —¿Beso sorpresa? — Pregunta y sus ojos centellean de nuevo, nota mental, preguntar como hace eso, sigo con mi juego de coquetería y le doy un guiño —Tu decidirás donde dármelo— —Suena tentador, ¿No puede ser ahora? — —No, será después de comer— —Está bien— Suelta alzando las manos en señal de derrota, de pronto su mirada se queda perdida, no da ningún parpadeo, paso mi mano frente a su rostro —Dominick— —Lo siento me quede ido— —Te has sonrojado— —Tú eres la primera en provocarlo y me alegro por ello; mira ya estamos cerca— —¿Es el restaurante de la esquina? —  —Si Domenica — —¿Coincidencia de nombre? — —Fue al primero que llegué cuando me mudé aquí— —¿De dónde eres? — Se pasa una de sus manos por su cabello, cierra los ojos un momento y me sonríe, quisiera tener la seguridad al caminar de este hombre al hacerlo con los ojos cerrados —Londres, aunque mi madre era italiana, creo que ella escogió mi nombre; harán tres años que vivo aquí, solo que no acostumbro socializar— —Es extraño, aunque pareciera que jamás hubiéramos coincidido me pareces muy familiar, me dirás loca, pero tuve un sueño algo extraño, pero lo más raro es que de la nada es como si tuviera chispazos de recuerdos contigo — —Cuéntalos— —En serio dirás que estoy demente, pero es en un callejón, por alguna extraña razón grito, hay unos tipos y no tengo idea en si de lo que pasa, pero apareces tú, luego me abrazas, no lo sé, es confuso— Suelto mientras estamos casi por llegar al lugar, Dominick se detiene —Annie— —Tus ojos Dominick, eso es lo que recuerdo más de ti por eso cuando te vi me sorprendí, siento como si ese pedazo de mi vida hubiera sido borrado o algo así — —Annie, ¿quieres saber toda la verdad? — —Solo si tú me la quieres decir, aunque es un poco frustrante, soy feliz por conocerte ahora justo en este momento— Él me sonríe, acaricia mi mejilla, me tranquiliza, pensé que había echado a perder las cosas   —Está bien, en el parque hablamos, no creo que sea un tema que se deba hablar en un restaurante— —Sea lo que sea que me digas, tu seguirás siendo especial lo puedo sentir, y puedo casi apostar que es menos loco que lo que estoy diciendo — —Eso es lo que tu crees, ángel—     ******      ******     —¿Te gustó la pasta Annie? — —¡wow! la verdad es la mejor que he comido en mi vida— Realmente jamás había tenido la oportunidad de venir aquí, sé que es bastante difícil conseguir una reservación, y la verdad ahora entiendo porque pelean por venir a este sitio, la pasta está riquísima, Dominick pone cara de satisfacción pasa su mano por encima de la pequeña mesa para dos y acaricia mis nudillos con su pulgar al tomar mi mano   —Cuando quieras venir solo dime y yo te invitaré— Suelta dando un guiño, sonrío, es demasiado, ¿hay algo que no haga bien? —Dominick, no sé qué decir, la verdad solo llevas dos días conociéndome— —Annie, no soy un hombre que se guie por tiempos, no quiere decir que sea un impulsivo, pero hay cosas que si no las haces cuando estás listo, jamás las harás, suena muy filosófico, lo sé, pero es mejor que las boberías de los tiempos de dios son perfectos— —Tienes razón— —¿Nos vamos? — —Si— Dominick hace una seña a uno de los meseros, este se acerca casi al instante —¿Si señor? — —La cuenta por favor— —En un momento la traeré señor— El mesero se retira y aprovecho para hacer un breve resumen   —Entonces tu nombre es Dominick Stargees y eres de Londres, tienes veinticinco años, te gusta la pasta italiana, el café americano...— —y tú— Me interrumpe para luego sonreír y lanzarme una mirada picara, niego con la cabeza sonriendo y continuo —Sabes el significado de las flores, al parecer eres algo vanidoso, digo tu cabello está bastante bien cuidado y tu ropa es de diseñador — —Si, algo vanidoso, me gusta vestir bien, me gustan las cosas de buena calidad, eso también es cierto y en cuanto a la coleta, todos en mi familia la usan— —Ayer mencionaste que te llevaban tus hermanos—  —Así es tengo cinco hermanos, Zeth, Rodge, Lucius, George y Joe yo soy el menor— —¡wow! gran familia— —Sí, tendrás una larga lista de cuñados a los cuales darles obsequios en navidad, pero te advierto que todos somos diferentes—  A dicho ¿cuñados? ¡madre mía! ¿desde cuando soy su novia, me sonrojo mientras me mira divertido, el mesero llega —La cuenta señor— Dominick la toma, revisa y la entrega junto con su tarjeta de crédito —¿Tu color favorito? — Me pregunta mientras el mesero se retira —Azul— —Yo rojo— —Bien, creo que juntos haríamos el morado— Se muerde el labio y su mirada se vuelve sexy, arqueo una ceja, no entiendo, ¿Qué dije? —Annie, creo que hablas en doble sentido— Azul, rojo, morado, ¡Mierda! Le propuse “mezclarnos” para hacer el morado ¡idiota! Eso de ser virgen te deja propensa a estas cosas Annie, mis mejillas arden, creo que ahora soy su color favorito —Lo lamento, fue espontáneo— —Tranquila estamos en confianza— —Aquí está el comprobante Sr. Stargees— Dice nuevamente el mesero, Dominick firma, toma el ticket junto con la tarjeta guardándolos en la billetera, toma un billete y lo deja de propina —Que pasen buena tarde Sr. Stargees— —Gracias, vamos Annie, te debo unas flores— —Otra cosa que agregar, eres un gastador compulsivo— —¿por qué lo dices? — Pregunta con extrañeza mientras salimos del lugar, me toma de nuevo la mano —Pagas una fortuna por la comida y te gusta dejar propinas más elevadas a las establecidas además de quererme consentir con flores—  —Annie, mientras pueda déjame hacerlo— —Solo era un comentario, tú puedes hacer lo que gustes— —¿enserio? — —Si— Detiene su andar, está serio —¿Algún problema? — —Debo hacerlo — —Hacer ¿qué? — Se acerca a mi y me toma por la cintura, acomoda un mechón de mi cabello detrás de mi oreja y su mirada profunda con reflejo azulino se clava en mí, me muerdo el labio, siento mi pulso más acelerado —Eres hermosa— Susurra a escasos milímetros de mis labios y me besa con tanta dulzura que jamás me habría imagina que los besos así existen, será que mi ultimo novio lo tuve hace dos años y era un idiota bruto, me dejo llevar, pongo mis manos en su nuca para que no se separe de mí, quiero más, quiero que sea mío y no solo para un rato, al faltarnos el aire rompemos el beso, aun algo agitada lo llamo en voz baja —Dominick— —Dime— —Creo que estoy enamorada de ti— Acaricia mis mejillas con ambas manos, me sonríe soltando un suspiro —Yo también estoy enamorado de ti, pero tengo demasiado que decirte— —Está bien, ya estamos por llegar al parque, podremos platicar todo lo que gustes— Respondo y siento que una sonrisa parte en dos mi rostro, caminamos escasos metros hasta la entrada del parque, la verdad siento que estoy siendo muy intensa, prácticamente es un desconocido para mí, pero al parecer si existe eso del amor a primera vista, al entrar al área del parque veo nuestro paisaje otoñal, algunos niños pasean en sus bicicletas acompañados de sus padre, el césped se cubre en su mayoría por hojas de colores cobrizos dando una imagen maravillosa, a pesar de estar medio nublado, es hermoso, caminamos y me sorprendo al ver un manzano aun con fruta en él, al parecer la gente lo ha respetado y no han venido a surtir su despensa con el —Mira Dominick, un manzano— —Oye si, ¡wow! Aún tienen manzanas— Se adelanta corriendo y pega un salto tomando una de las manzanas, da una sonrisa de autosuficiencia y se acerca a mi mostrándome la manzana —Para ti— —Gracias— Respondo y al estirar mi mano la retira de mi vista, sonríe negando con la cabeza, ¿qué irá a hacer ahora? —Siéntate—  —¿En el césped? — —Sí, yo me sentaré contigo, tenemos mejor sombra aquí que en alguna de las bancas— —Tienes razón, aunque con estas nubes no necesitamos sombra— —Pero está más cómodo— Nos sentamos recargando nuestras espaldas en el árbol, me mira, frota la manzana contra su ropa —Ahora sí, abre la boca— —No soy una bebé puedo comerla sola— —Por favor, déjate mimar— —De acuerdo, si tanto insiste el señor Stargees— Abro mi boca mientras el acerca la manzana, tomo su mano con ambas mías para lograr morder bien, ¡wow! Sabe tan bien, es bastante dulce, creo que acabo de gemir, lo miro y sus labios están entre abierto y sus ojos centellando azulino están abiertos como platos, me limito a sonreír, él se acerca pegando su frente a la mía, cierro los ojos, nuestras respiraciones están sincronizadas —¡Oh Annie! ¿Qué me has hecho? Acabas de voltear mi mundo completamente de cabeza— Tengo apenas dos días conociéndolo, ¡dos días! ¿Qué se supone que haga? —Dominick, no sé si esto esté bien— Susurro en un hilo de voz, es como si en verdad no hubiera querido mencionarlo, sus manos acarician mis mejillas abro los ojos —Solo obedece a tu corazón preciosa— Se aleja un poco de mí, me muestras sus manos y las pone juntas, sus ojos centellean en azul con mas intensidad, siento un leve escalofrió, abre las manos y me sorprendo al ver un pequeño tulipán rosa en ellas ¿acaso es mago? —¿Co-cómo lo hiciste? — —¿Sabes lo que significa Annie? — Pregunta evadiendo mi pregunta, está bien iremos por partes —Si— —Eres muy hermosa como para dejarte ir— —¿En verdad lo sientes?, Dominick, yo… — —Si Annie, me estoy declarando, te quiero y no solo como amigos, quiero más, es algo que solo tú has podido darme— —Dominick— —Déjame terminar, renuncio a todo, pero dame una oportunidad— —¿Renunciar? ¿A qué? — Él suelta una pesada reaparición, pasa una de sus manos por su cabello, pareciera nervioso —Tengo una vida, si es que se le puede llamar así, muy complicada, Annie, se me hizo prometer no meterte en esto — —Si te causa problemas no me digas nada— Baja su mirada, su expresión se vuelve seria con algo de tristeza, creo que no me entendió —¡Ey! mírame, yo también te quiero y claro que te daré una oportunidad, me gustas Dominick— —¿En serio? — —Sí, no me importa que sea poco tiempo, pero algo me dice que, que— Suspiro, creo que estoy hablando demasiado rápido, pero si de apostar se trata, esta vez haré mi apuesta máxima, ya tuve una vida del carajo así que no creo tener tan mala suerte —Tú me haces feliz Dominick, nunca me había sentido tan segura con alguien— —¡Oh Annie! — Me abraza fuertemente, le correspondo, aspiro su perfume mentolado, me agrada —Eres única— —Tú también, pero ¿qué te parece si en vez de decírmelo con una flor, me lo dices tú mismo?, quiero oírlo de mi chico — Me da una gran sonrisa y me toma de las manos —No tienes idea de lo extraño que es esto para mí, no estoy acostumbrado a esto, aunque a veces tengo aires de poeta, no soy Dante, así que solo puedo preguntarte ¿me honrarías siendo mi novia? — —Si— Suelto en tono agudo abalanzándome sobre él cruzando mis manos en su nuca, sonrío contra sus labios y lo beso, me corresponde y luego frota su nariz con la mía —Gracias por dejarme estar a tu lado y en verdad prometo contarte todo y cuidar de ti— —Yo seré transparente para ti Dom — —Es la primera vez que me llamas por mi diminutivo — —¿te molesta? — —En lo absoluto, ángel— —Aunque la verdad me gusta decirte por tu nombre completo Sr. Stargees— —Me gusta cómo lo paladeas, se escucha tan sexy, nena— —¿Me dirás como hiciste el truco del tulipán? — —No te rendirás ¿cierto? Pequeña curiosa, pero está bien te diré, aunque Annie, primero debes contestarme una pregunta— —Dispara— —¿Crees en demonios? — Su curiosa pregunta me hace recordar el peculiar sueño de anoche —Si existe el bien, existe el mal y aunque suene algo loco creo en todo ser extrasensorial, si es que se les llama así— Me encojo de hombros él suelta una pesada respiración —Annie, va a sonar muy loco, pero te juro que es la verdad y te lo puedo demostrar, soy un demonio— Parpadeo un par de veces, ¿acaso quiere tomarme el pelo? —y yo la princesa Diana— Bromeo y él pone un gesto serio —Annie no bromeo, es enserio, soy un demonio— —Entonces si eres un demonio ¿cómo es que no me haces daño? Se supone que serías el malo del cuento, no el amor de mi vida — —Eres especial para mi Annie— —Entonces quizás te equivocaste de bando y eres un chico bueno— —Annie, dime que me crees, por favor, en verdad te estoy siendo sincero — —Solo dame tiempo, la verdad no lo sé, tienes razón es bastante loco— —Te puedo mostrar algo— Suelto una pesada respiración y no puedo mas que asentir, en verdad debo tener un poco de fe, se pone de rodillas frente a mí, lo imito y sus manos me toman por los hombros —Quizás te marees un poco, solo mira mis ojos— Obedezco y un fuerte escalofrió recorre mi columna, sus ojos centellean de un azul neón, pero ¿Qué carajos?, el funeral de mamá, los dos tipos ebrios que intentan abuzarme, Dominick bajando de su auto, sus ojos centellantes, veo todas las escenas en mi cabeza como una serie de fotogramas, entonces no estaba tan loca después de todo, siento mis manos temblar, vuelvo a la realidad, estoy impactada, él me observa expectante —¿Cómo carajos olvidé eso? Sabía que había pasado, no podía imaginar esas cosas — —Sí, en verdad lo siento, es la primera vez que falla mi poder con alguien, por lo regular todos los recuerdos se olvidan sin problemas, pero una vez más me demuestras lo especial que eres, tuve que borrar tu memoria por cuestiones de reglas, pero creo que eso ya no importa, además puedo asegurarte que no he usado mis poderes contigo— —¿Que poderes tienes? Digo además de borrar la— —Primero debo explicarte quien soy cariño— —Tranquilo, lo que fuiste antes de mí, no importa ahora, salvo que hayas sido un psicópata y ahora yo sea tu victima pues si me importaría, mientras no, me gusta este Dominick que estoy conociendo, aunque sea un chico vanidoso, gastador compulsivo y que hace que me ponga celosa al ver como otras te miran— Logro hacerlo sonreír, jamás imagine que iba a tener un novio guapo, mucho menos que ese novio fuera un demonio, ahora entiendo, alguien así de atractivo debe tener un gran secreto oculto —Bueno, algo así como un asesino serial y cosas así no creo, si debo castigar a ciertas personas, pero todo tiene un juicio justo, te lo aseguro, y aunque suene extraño viniendo de mí, bendita sea la hora en que te conocí— —lo mismo digo— —Bueno Annie, verás hace muchos siglos llegué al infierno, pero lo que debes de saber antes es que el infierno se divide en nueve círculos, siete de ellos representan a los pecados capitales— —¿Como en la divina comedia? — —Exacto, entonces sabrás que cada círculo tiene un gobernante, yo soy el gobernante del segundo círculo, el de la lujuria y mi nombre real o mejor dicho mi nombre de demonio al haber caído de la gracia de Dios es Asmodeo— Al escuchar eso la verdad todo parece más confuso de lo que imagine, creo que necesito digerir esto poco a poco —Dominick, yo solo quiero conocerte a ti, no a Asmodeo o el demonio que llevas dentro o como sea que se diga, yo solo quiero conocer en este momento a mi novio— —Pero, debes saber todo Annie— —Lo único que debo saber ahorita es que te quiero y tú a mí, por favor paso a paso— —Tienes razón preciosa, lo siento— —No te preocupes, ahora que te parece si mejor te doy unos cuantos besos y caminamos para que me dejes en casa— —Está bien, además está anocheciendo y al parecer lloverá, no quiero exponerte— —Oye en verdad, gracias por estar conmigo— —Eres la mujer más bella que he conocido en todo sentido Annie, no agradezcas para mí es un honor que me dejes estar a tu lado— —Es extraño que me hables tan correcto— Se levanta del suelo y toma mi mano para ayudarme, al fin de pie me toma por la cintura, su mirada coqueta me mira de pies a cabeza mordiéndose el labio, se acerca y me besa, no se imagina lo mucho que disfruto esto —Créeme yo también lo disfruto— —¿Puedes leer la mente? — Pregunto mientras comenzamos a caminar con rumbo a mi casa —Si, lo siento, es inevitable ponerte tanta atención— —Entonces, cuando la primera vez que fuiste a la cafetería…— —Si hablas de señor trasero perfecto, si, si oí todo— —¡Carajo! — Grito mientras él se carcajea, que vergüenza, seguro estoy rojísima, ¡mierda! —No seas grosera Annie— —Sal de mi mente, Dom— —Está bien, lo siento, es la costumbre, es la primera vez que tengo una novia— —¿En serio? — —Si, solo había tenido amantes… — Se queda serio, yo lo miro sorprendida, ¿amantes? ¿en serio? Bueno espero estés leyendo esto Dominick Stargees, se te acabó tu vida de follar con cuanta mujer quieras, soy tu novia y hay de dos sopas, o me eres fiel o te vas al infierno —Si lo leí también, en verdad me da vergüenza decirte mi vida pasada, pero así era, Annie, ahora se que será diferente porque jamás me había pasado esto con nadie, eres mi más, estoy enamorado, y de verdad no creo que haya necesidad de mandarme al infierno cuando quiero pasar el resto de la eternidad contigo— —Es solo que quizás yo no pueda o no sea lo suficiente para complacerte de ese modo— Suelto mirando el camino, me siento un tanto insegura en el plano s****l, jamás he estado con alguien, solo he llegado a segunda base, pero hasta ahí, siempre me acobardo en el último momento —Ya eres suficiente, Annie, no tienes ningún tipo de comparación con esas mujeres, si es que se le pueden llamar así, la verdad, aunque este tema es algo incomodo, debo decirte que mi satisfacción s****l se convirtió en algo tan monótono y aburrido que me hizo sentir miserable por siglos—  —¿Crees que llegue estar a tu altura? — —Más bien es si yo estaré a tu altura, si se llega la oportunidad y me toca ser el primero quiero saber si yo podré darte todo— Suspiro, el camino fue bastante corto, ya estamos llegando a casa, me sorprendería que supiera donde vivo, pero después de todo lee mis pensamientos, así que no me extraña —Paso a paso, Dom, lo siento, solo me puse celosa— —No tienes por que estarlo, pequeña tonta, no tienes idea de lo hermosa que eres— Nos acercamos a la puerta de mi casa, tomo mis llaves abriendo —¿Quieres entrar? — —Tentador, pero es tarde, y tengo negocios que atender— —¿Negocios? — —La curiosidad mató al gato— —Pero murió siendo sabio— —Buena respuesta, soy dueño de un bar, debo checar que las cosas vayan bien y de ahí mi hermano mayor me pidió que fuera a verlo, uno de nuestros hermanos está causando problemas— —¿Te veré mañana? — —Solo si tú lo quieres— —Es mi día de descanso, aunque por ser lunes dedo ir a la escuela por la mañana— —¿Paso por ti a la escuela? Claro, esta vez en auto, tu universidad está lejos como para caminar— —Me encantaría, solo no se si estés de acuerdo en ir a tu casa después de clases, ya sabes, no me agrada mucho estar aquí— —Estaré más que encantado— Me acerco y llevo mis manos a su nuca —Bésame— —Solo esperaba que me lo pidieras, ángel— Rompe con la distancia, una mano se posa en mi cintura y la otra se enreda en mi cabello haciendo más profundo el contacto, es más que placentero, cuando estamos al limite de oxigeno rompe el beso y roza su nariz con la mía —Te veo mañana preciosa— —Llámame al llegar, señor trasero perfecto— Suelta una carcajada y asiente, comienza a alejarse y yo no paro de reír, cierro la puerta tras de mí, me quito mis tacones, hoy ha sido un día excelente, me siento feliz, estoy tranquila y tengo un novio mas ardiente que el infierno; me dirijo por el pasillo hasta mi cuarto, abro la puerta y aviento mi bolsa a la cama —Dominick Stargees, eres un amor, y eres mío— Me saco el vestido, noto que huele a él y lo abrazo, de verdad, estoy completamente enamorada, Demonio, unicornio, vampiro, lo que sea, me gusta, y quiero estar con él, me meto a la ducha, ya quiero que sea mañana.     *******              ******* Estoy en la sala de mi casa, al fin estoy viendo las películas que me gustan, no entiendo como Caroline le tiene pavor al exorcista, es una niñita llorona cuando se lo propone; Dominick seguro se reiría con esas películas, digo, es el diablo, así que le han de caer en gracia, por cierto ¿aun estará de negocios? No me ha llamado, son las diez y media de la noche, la tormenta cae bastante fuerte allá afuera, de pronto siento un escalofrió que me sacude de la cabeza a los pies —¿Qué diablos? Algo no está bien — Mis manos tiemblan y no puedo dejar de sentir una angustia que se fortalece más y más, observo mi móvil, no tengo ninguna llamada, estoy indecisa de si lo llamo o no, ¡Al diablo! Es justificable, decido marcar —Vamos Dom, contesta— Un timbrazo, dos, tres… —Estás hablando al móvil de Dominick Stargees, favor de dejar tu mensaje después del tono— —Dominick, solo te llamo no con el afán de ser una novia sofocante, sino porque estoy preocupada, vas a pie y la tormenta afuera… solo espero que estés bien, te quiero— Cuelgo y de pronto siento una fuerte punzada en el pecho —Definitivamente algo no está bien— Los truenos y rayos son cada vez mas fuertes, no soy de temerle a las tormentas, pero de pronto todo es silencio, me sobresalto al escuchar el timbre de mi casa, ¿Quién es a esta hora? Dejo el tazón de palomitas en el sofá y me levanto descalza, el timbre suena insistente —¡Ya voy! ¿Quién carajos toca a esta hora? — Me acerco y tomo el bate de beisbol que escondo tras la puerta y abro cautelosa, al hacerlo veo a Dominick de rodillas con la ropa echa girones y con rasguños por todas partes —¡Oh por dios Dominick! — Suelto dejando el bate en su lugar, él se desploma justo frente a mí, trato de levantarlo, ¡dios! Es mucha sangre —Dominick, ¡oh dios mío! ¿quién te hizo esto? Debo llevarte al living y curarte, por favor, solo unos pasos, nene necesito un esfuerzo tuyo— —Annie— Susurra mientras logra ponerse de pie tambaleándose, paso uno de sus brazos por mis hombros para ayudarlo a llegar, el camino al living se me hace larguísimo, cuando al fin llegamos, se deja caer sentado en el sofá Corro hasta la entrada temiendo que lo hayan seguido, ¿Quién diablos le hizo esto? Seguro fue alguien con sus mismas habilidades, se que él es fuerte como para que un simple maleante pueda hacerle daño, cierro la puerta asegurándola por completo y corro de nuevo al living, quito el tazón de palomitas y hago que se recueste en el sofá —Annie— —No hables ¿ok?  te curaré, deja traigo unas cuantas cosas, no sé qué tan útiles sean con un demonio— Voy a la cocina, de uno de los gabinetes saco el enorme botiquín de emergencias que tenia para mamá, en el hay de todo un poco, vuelvo al living, me tiro de rodillas a su lado y saco unas tijeras —Espero no te guste mucho esta camisa, ya quedó arruinada, señor vanidoso— La técnica de hablar para mantener consiente al paciente no se me da mucho que digamos, estoy nerviosa, con cuidado corto su camisa, mis manos tiemblan al ver tanta sangre, pero me impacto al ver su abdomen con marcas como de… —¡Oh dios mío! ¿mordidas?, ¡oh santo cielo! el ataque en la feria, cuando decías fanáticos de vampiros eran de verdad, Dom, por favor, no te duermas— Tomo suficiente algodón y lo lleno de agua oxigenada para tratar de limpiar sus heridas, se estremece al sentirlo —Tranquilo saldremos de esta Dominick, necesito que cooperes, debo limpiarte, nene— Pongo todo mi esfuerzo en limpiar, abro una de las vendas, eso facilitará más mi trabajo que un pequeño algodón, limpio su pecho que está lleno de arañazos, pero al llegar al cuello me aterrorizo, tiene una gran herida en la base de este, pareciera que le hubieran arrancado piel, tomo una de las botellas con solución salina con mis temblorosas manos y la abro —Quizás te arda, bueno si te va a arder y un montón, pero es lo único que tengo para limpiarte la herida— Dejo caer el liquido en su cuello y suelta un alarido mientras su cara se contrae del dolor, limpio con cuidado con la venda, sigo limpiando, jamás había visto tanta sangre, vierto mas liquido y sus ojos se abren como platos en un gesto suplicante, mis ojos se cristalizan —Lo-lo si-siento— Digo mientras mi voz se quiebra —Annie tranquila— Susurra y a como puede toma mi mano, suspiro, debo terminar, pongo su mano en el sofá, del botiquín saco lo necesario y comienzo a poner gasas y vendajes —Quizás esto funcione— Él solo cierra los ojos, al terminar tomo todo lo que está en el suelo, pareciera la escena del crimen, boto las vendas y lo que antes era una camisa llena de sangre a la basura, lavo mis manos y acomodo el botiquín no sin antes tomar las píldoras para el dolor de mamá, se que son fuertes, pero creo que es lo único que lo ayudará, tomo un vaso con agua y regreso al living arrodillándome a su lado —Dominick, ¿estás consciente? — —Si cariño — —Tomarás estas píldoras, son para el dolor— —Gracias Annie— Intenta incorporarse, pero suelta un grito de dolor —No Dominick, no te levantes te harás más daño, permíteme— Paso uno de mis brazos por su espalda tratando de levantarlo con cuidado mientras pongo las píldoras en su boca, tomo el vaso del suelo y le doy a beber agua, lo acomodo lentamente de nuevo recostado —No quiero causarte problemas— Suelta en un hilo de voz —No digas estupideces, no quiero perderte a ti también— Suelto en un sollozo, todo el que me rodea siempre termina muriendo, bueno mis amigos no, pero en verdad tengo miedo, no quiero perder a Dominick —Annie no llores, ángel— —Quédate en casa, yo te cuidare— Solo logra asentir, cierra sus ojos mientras yo solo acaricio su cabeza jugando con su cabello, voy a cuidarte y estarás bien.     *******          *******   —Annie despierta, Annie— Escucho una voz chillona, no abro los ojos, solo pego un manotazo —Annie, levántate— —Cinco minutos más— —Annie Marie Parker, despierta, ¿Quién es él? — Al escuchar su voz aguda abro los ojos de inmediato, Caroline pareciera asustada, me levanto de golpe, Dominick aun duerme en el sofá, anoche fue duro para los dos, casi no pude dormir, aunque usé un par de mantas para cubrirnos, está parte de la casa es muy fría; tomo a mi loca amiga del brazo y la llevo hasta la cocina —Es mi novio ¿Cómo entraste? — Susurro mientras ella da una risita baja y juguetea con sus cejas —bribonzuela, tuviste una linda noche ¿eh? El otro día olvidé dejar la llave bajo el tapete — —No es lo que piensas, Caroline, anoche unos pandilleros hicieron de las suyas con él, llego apenas hasta aquí, no podíamos ir al hospital, recuerda que me quedé sin auto y la verdad hasta olvidé llamar al servicio de emergencias por cómo llegó, fue terrible— Respondo improvisando, no puedo ir por ahí diciendo que mi novio es un demonio —¡Oh dios mío! — —no hables tan fuerte, necesito que descanse, lo hirieron mucho creo que llamaré a sus hermanos para llevarlo al hospital — —Lo siento, ¿faltarás a clases hoy? — —Si, no me queda de otra, no puedo dejarlo así, por favor cúbreme — Suelto haciendo una señal de suplica con mis manos, ella me sonríe —No te preocupes, yo te cubriré por ser del último año y con las mejores notas me creen cualquier cosa es mi ventaja por ser tres años mayor que tu— —Y llevarme dos grados en la escuela— —No me recuerdes el año que perdí ¿sí? — —Está bien, solo cúbreme Caroline, él me necesita, prometo que te contaré todo más tarde— —Solo que no se te haga costumbre, veré como te quito a Marcus de encima, en la tarde vendré a visitarte y traeré tus apuntes y obviamente me debes contar todo el chisme, pequeña picara con novio, ya era hora— Da un golpecito en mi hombro, no me queda mas que sonreír, la verdad el hecho de tener novio me hace bastante feliz   —Gracias— —Bueno, debo irme, se me hará tarde— —Cuídate tonta— La acompaño hasta la puerta, sale y rápido sube a su auto, le hago una seña de despedida y entro cerrando tras de mi —Annie— La voz de Dominick suena un tanto pastosa, algo así como entre voz de resaca y enfermo, me acerco a él sentándome en el pequeño espacio que queda en el sofá, acaricio su frente —¿sí? — —Debes ir a la escuela, yo estaré mejor— Dice abriendo los ojos, la verdad luce mejor, no sé si sea habilidad de demonio, pero muchas de sus heridas han desaparecido   —No te preocupes, Caroline me cubrirá, me imagino que nos oíste— —Sí, la voz aguda de tu amiga me despertó— —Lo siento— —No te preocupes— —¿Te sientes mejor? — —Sí, solo siento como si una aplanadora me hubiera pasado por encima, estuvo algo feo, perdón si te asusté, no creí poder hacerme aparecer en casa— —¿qué es lo que sucede Dominick? — Pregunto con algo de preocupación, me imagino que al ser demonio sus enemigos son de esas magnitudes, su mano se acerca a una de mis mejillas acariciándome —Lo que sucede es peligroso, Annie, te dije que soy un demonio, por lo tanto, tengo enemigos, unos más salvajes que otros, creo que ya lo notaste, solo que en verdad esta vez no me lo esperaba, eran demasiados y tenían un poder que no debería ni siquiera haber salido del infierno— —Déjame ayudarte, quizás hay algo que pueda hacer, yo… — —No puedes cariño, yo soy un demonio y casi me matan, no quiero imaginar que harán contigo, yo debo protegerte— Interrumpe, me siento frustrada, bajo la mirada, de verdad casi matan a mi novio y solo puedo quedarme ahí parada viendo como las cosas pasan —Siempre tengo que ser tan inútil— —No cariño, no lo eres, me estas ayudando ahora— —Pero no es suficiente— —Para mí sí, Annie, lo que enfrento no es cosa de este mundo, ayer fui atacado por una horda de vampiros, apenas logré defenderme, y no solo eso, manejan algo llamado magia obscura que se supone yo ya había encerrado en el infierno conmigo en la segunda rebelión de ángeles — —Espera un momento, ¿los vampiros existen? — —Sí y no— —Explícate— —No existían, pero, un ser despreciable escapó del infierno, trayendo muchos secretos obscuros a este mundo, entre ellos la magia obscura y la forma de convertir humanos en vampiros, ahora mis hermanos y yo tenemos que encargarnos de ella antes de que ocurra una catástrofe— —¿Viene tras de ti? — —Sí, para mi mala suerte no me he podido deshacer de ella— —¿Ella? — —Lilith verás ella fue la primera...— —Mujer de Adán, el símbolo del feminismo, rebelión, entre otras cosas ¿cierto? — —Si— —¿Que hace aquí? — —Ella al ver sido expulsada del paraíso fue hasta las orillas del mar rojo, en ese entonces yo solo era un esbirro del infierno, fue cuando la conocí, ella entrego su cuerpo a la lujuria, todos la poseímos, convirtiéndola en una de los nuestros, una mujer llena de deseo por el sexo, capaz de engendrar varias criaturas por día; cuando tres ángeles fueron a hablar con ella para que se redimiera y regresará con Adán, ella se negó, esto provocó la ira de dios maldiciéndola con matar cien de sus hijos por día, es por eso que ella no debe engendrar; en fin después de eso rogó por ayuda a Astaroth, en ese entonces gobernante del círculo de la lujuria, él la convirtió en su amante— —¿Qué papel juegas tú con ella? — —Ella se obsesionó conmigo, como imagino sabrás, mucho antes de ser un demonio fui un ángel y como también sabrás ya había más civilizaciones habitando la tierra a la vez que Adán y Eva, solo que ellos fueron los elegidos para ser los hijos de Dios, para no hacerte él cuento muy largo yo conocí a Lilith aun siendo un ángel y luego caí del cielo, bueno, me expulsaron y cuando Astaroth se enamoró de una humana y redimió sus pecados renunciando a todo para ser mortal, se me otorgó su puesto, me convertí en un príncipe infernal, gobernante del segundo circulo del infierno y mi hermano Zeth me condenó a estar con ella— —¿Tus hermanos son demonios también? — Suelta una pesada respiración, parpadea un par de veces, yo la verdad estoy sorprendida con todo esto —Sí, cada uno gobierna un círculo distinto, Zeth es el mayor el domina el circulo de los violentos, Joe el circulo de los holgazanes, Lucius la avaricia, George la gula, y Rodge la herejía— —wow, tengo unos cuñados algo ¿Cómo decirlo de manera elegante? Peculiares — —Si cariño, pero no te preocupes, jamás te harán daño, ellos solo pueden tentar a los pecadores, tú eres demasiado inocente además estás conmigo— —¿inocente? — Pregunto arqueando una ceja, él me da una sonrisa traviesa —Jamás has faltado a las reglas y a eso súmale que eres virgen— —¿Co-como lo-lo sabes? Olvídalo, que estúpida, lees mi mente— —No solo eso, puedo percibirlo, soy el príncipe de la lujuria Annie, puedo saber cuándo una mujer ya fue poseída y cuando no— —¡vaya! — —Si quieres puedo arreglar ese asunto— Dice juguetón mientras intenta incorporarse en el sofá —¡Dominick! — —Solo fue una broma, ángel, aunque quiero que sepas que jamás he deseado tanto a alguien— —¿En serio? — —Si Annie — —Bueno volvamos con lo otro— Trato de huir del tema, él se muerde el labio y toma asiento en el sofá recargando su espalda en el descansa brazos —Te decía que me condenaron a estar con ella encerrados en el círculo, la verdad no es un tema que me gustaría hablar contigo, pero debo hacerlo, veras cada mujer que era condenada se convertía en mi amante, Lilith se supone que era la principal ya que fue la primera pecadora, yo la verdad, jamás la quise por la simple razón de querer igualarse a mí y retarme cada vez que podía, se hartó de la situación y masacro a todas mis amantes, fue cuando la abandoné y pedí a mi hermano sacarme al mundo mortal con la condición de condenar cierto número de pecadores al mes a cambio Lilith quedaría atrapada en el infierno y yo me divertiría con cuanta mortal quisiera— —Eso suena un poco frío— La verdad es algo aterrador, ¿Quién me asegura que se conformará conmigo? —Y así lo fue por mucho tiempo Annie, yo poseía a cuanta mujer quisiera, me acostaba con ellas y las usaba a mi antojo para luego desecharlas como cualquier cosa, las llegue a maltratar en más de una ocasión, ¿aun piensas que soy digno de ti? — —Dominick, una vez escuche que las personas cambian, pero el pasado no, yo te quiero a ti, a tu presente, no a Asmodeo si no a Dominick Stargees, aunque admito que no me gusta lo que me dices, me resulta incómodo, pero te tengo fe — —Tienes un alma tan hermosa, cariño — —En verdad ¿me quieres? — —Es más que eso— —Entonces no me dejes nunca— —¿Estás segura? — —Si— —¡oh Annie!— Me estrecha entre sus brazos, jamás me había enamorado, de hecho jamás había sentido algo tan fuerte por alguien, me voy al encuentro de sus labios para fundirnos en un beso que al principio es tierno y se intensifica cada vez más y más hasta llegar a lo posesivo, el deseo se despierta, mis manos se enredan en su nuca jugando con su coleta mientras el beso se intensifica, su lengua roza mis labios como pidiendo permiso, lo permito, en este momento creo que mi alma abandonó mi cuerpo para unirse con la suya en un plano más espiritual, sus manos tocan mi cintura desnuda, y una de ellas sube por debajo de mi blusa, no puedo más que gemir, algo muy pero muy caliente se ha despertado en mi como nunca antes, suelto un jadeo contra sus labios al sentir su mano acariciando uno de mis pechos e inesperadamente atrapa mi pezón con sus dedos —Dominick— Susurro sin querer despegarme de sus labios —Te deseo Annie, déjame hacerte sentir— —Si— Mi boca se ha desconectado de mi cerebro aun ebria por ese contacto tan intimo me dejo llevar, me quita la blusa, de pronto vuelvo a la realidad y la vergüenza de no estar a la altura de sus expectativas me ataca y hace que me cubra con mis manos —Quita tus manos, ángel— Más que una petición parece una orden, me sonrojo y agacho la mirada —Son pequeños— —Para mí son perfectos y hermosos— Responde y su mirada pasa de ese n***o profundo al azul neón, me muerdo el labio y hago lo que me pide mientras él los toma entre sus manos y me acaricia haciéndome estremecer mientras su nariz roza la sensible piel de mi cuello, me estremezco, creo que morí y ahora estoy en el paraíso, da una suave mordida en mi cuello haciendo que arquee mi espalda y gima al mismo tiempo, baja y yo solo cierro los ojos al sentir sus labios en uno de mis pechos —Dominick— Gimo su nombre y mis manos se entierran en su cabello mientras las suyas van a mis piernas, en un abrir y cerrar de ojos me toma por el trasero recostándome en el sofá  —Te lastimaras— Suelto en un jadeo, aunque no entiendo como sigo consiente aun con tantas sensaciones que ha despertado en mi —solo tú me haces sentir mejor— Besa mis labios, baja a mi cuello, recorre mis pechos y baja hasta mi ombligo, sus manos acarician mi silueta y yo solo gimo —Eres mía Annie— —Si— Alcanzo a responder y muerdo mis labios —¿Quieres que te tome, cariño? — Por un momento mi conciencia vuelve, ¡Por dios! No estoy segura, físicamente si quiero, pero ¿aquí en mi sofá? ¿Dónde esta la bonita habitación con flores y velas? —Así no— Suelto frunciendo el ceño temiendo haberlo molestado, agitada y con el pulso acelerado, llevo mis manos a mi cara frotándola, él se detiene, pero no se quita de arriba de mí, quiere que lo mire, tiene una sonrisa de medio lado, no sé cómo leer su expresión —Te he fastidiado ¿cierto? — —Claro que no, preciosa, me has cautivado aún más, eres la primera que me detiene en un momento así— —A mi jamás me habían tocado como tú lo acabas de hacer— —¿De verdad? — —Si, creo que eso me hace aun más tuya, solo que en este momento no estoy del todo lista, el sofá no es cómodo— Su rostro se suaviza aún más dando un gesto relajado haciéndome sentir segura, se acerca y me da un suave beso —Es muy pronto, te entiendo, además mereces que sea algo más romántico y sobre una cómoda cama— Asiento y lo abrazo, el sentir el roce de su piel es tan agradable —Gracias, Dom — —¿Por qué, Annie? — —Por darme tiempo— —Yo debo agradecerte más por aceptarme a pesar de todo — —Dominick — —Dime — —Nunca me dejes — —Jamás cariño y debo decirte algo que jamás he dicho— —¿Qué? — —Solamente seré tuyo, de nadie más, en verdad, tú eres todo lo que necesito— —¿Estás seguro? Digo eres el príncipe de la lujuria y estabas acostumbrado a otra clase de mujeres— —Estaba, ahora solo quiero ser tuyo, quiero adorarte, quiero amarte como nunca lo he hecho— —¡Oh Dominick! — —Te voy a proteger, cariño — Se levanta y me entrega mi blusa del pijama —Se que te quieres cubrir, aunque me encanta la vista— Me sonrojo al instante, me pongo la blusa, él se sienta a mi lado en el sofá, su mano izquierda se pone sobre mi pierna como si trajera algo, lo miro extrañada y sus ojos brillan azulino, de pronto un anillo aparece en ella —Annie esto es para ti, cada vez que necesites de mí solo desea que aparezca y ahí estaré— —¿Eh? ¿Cómo? ¿yo? ¿Qué cosa? — —El anillo tiene el poder de invocarme, este es especial porque te muestra como mía— —No entiendo— —Mis sirvientes tienen anillos, pero tienen ópalo n***o, eso es el signo de su lealtad hacia mí, solo pueden servirme a mí, tu anillo es único, solo una persona lo puede tener y esa eres tú y nadie más — —¿Ni Lilith? — —No, ni a ella ni a ninguna otra mujer, solo tú eres digna de él, mi pregunta es si yo soy digno de ti, eres tan buena que dudo merecerte— —¿Me quieres? — —Creo o mejor dicho, te amo — Sus palabras hacen lo que Caroline mencionó alguna vez que pasaría, siento que mi corazón se acelera y detiene al mismo tiempo —Entonces eres digno de mí, cariño — —¿Tú crees? — —Sí y no intentes refutarlo que eso lo he decidido yo, ahora que te parece si vamos a la cocina, te haré desayuno— —Está bien cariño— —Ah y Dominick— —¿Si? — —No sabes lo mucho que me preocupe por ti anoche— —Lo siento, es que eran demasiados y...— —No te disculpes, solo tuve miedo a perderte—  
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