Son las cinco de la mañana, ya por automático despierto a esta hora, mi mamá debía tomar sus píldoras, suspiro levantándome de la cama, Caroline sigue dormida, con mucho cuidado trato de salir de la habitación, solo tengo dos cosas en mi mente en este momento, mamá y el chico de ese sueño, me paro en la puerta de la habitación tomo el pomo y lo giro, entro encendiendo la luz
—Mamá, primera noche sin ti, deje el walkie talkie encendido por costumbre—
Suelto dando una sonrisa triste, quizás sea de locos el fingir que aún está aquí, pero es que la extrañaré tanto, me acerco a la cama, tomo su almohada, me siento y la abrazo con fuerza
—Mamá te necesito tanto, me siento tan sola mamá—
Me derrumbo llorando, quizás no soy una niñita que haya quedado huérfana pero a mis casi 21 años aun necesito a mi mamá, fue bastante duro todo esto, fue una mala racha desde la muerte de papá, no entiendo, si es que existe dios, se atrevió a hacerme esto, si de verdad considero no haber hecho nada grave como para estar en esta situación, de pronto me sobresalto al ver a Caroline parada en el umbral de la puerta con su cabello enmarañado, me trato de limpiar las lagrimas
—Me asustaste—
—¿Qué haces fuera de la cama a esta hora Ann? —
—Yo solo, yo solo… —
Los pucheros son inevitables suelto un sollozo y siento como Caroline me abraza
—Ya Annie, desahógate, saca todo ese dolor nena—
—No tiene un día y ya la extraño tanto—
—Es normal cariño, pero debes de ser fuerte, a Emma no le hubiera gustado verte así—
—Lo sé, pero es difícil—
—Por eso debes de salir más, distraerte, si te quiero emparejar con Marcus no es por mis loqueras si no que realmente le gustas al chico y siempre está ahí cuando lo necesitas, es bueno y sé que te distraerás con él y te cuidará—
¡Otra vez Marcus!, me separo de ella e intento protestar
—Pero—
—Sin peros Annie, no te forzaré a tener una relación con él, lo que quiero decir es que, si no es él, búscate a alguien que te mime, que en verdad se preocupe y sobre todo que tú quieras—
—¿No es algo pronto para buscar novio? —
—No Annie, yo diría más que se te están escapando las oportunidades y si no las aprovechas ahora se irán para siempre—
—¿Tú crees? —
—Sí, anda Annie, salgamos de aquí y volvamos a tu habitación, no es bueno que te encierres en tu dolor, además debemos descansar—
—Sí, trabajo temprano y en la tarde le prometí a Marcus salir con él—
Su mirada se clava en mí, no comprendo del todo su expresión y creo que estoy aguantando la respiración hasta que al fin se digna a hablar
—¿Ves?, a eso me refiero Annie, ese es el espíritu—
Da una palmada en mi hombro, me toma por el brazo mientras tira de mi para sacarme de la habitación, nos encaminamos por el pasillo hasta llegar a la mía, aunque no tengo sueño, sé que ella duerme como oso y en cuanto ponga la cabeza en la almohada entrará en modo hibernación, yo no tengo sueño, pero debo fingir para no preocuparla
—Buenas noches Ann—
—Descansa Caroline—
****** ******
—Buen día dormilona, despierta el desayuno está servido—
¡Que! Me ganó el sueño y termine dormida, me despierto de golpe y Caroline está en la entrada de mi habitación
—¿Qué hora es? —
Pregunto un tanto confundida levantándome de la cama
—Son las siete y treinta—
—¡¿Qué?! ¡Carajo! Se me hará tarde—
Grito mientras salto de la cama tomando mi ropa para darme una ducha rápida, abro el grifo y suelto un grito al sentir el agua fría en mi piel
—¿Estás bien? —
—¿Quién apagó el maldito calentador? —
Grito mientras lucho con el jabón bañándome rápidamente
—Lo siento, el agua caliente me pica—
Responde mientras yo solo me molesto cada vez más al sentir el agua fría en mi cara, me seco y comienzo a vestirme, Caroline sigue parada en medio de la habitación, me maquillo levemente tratando inútilmente de ocultar mis ojeras
—Debo irme—
—Desayuna—
—Es tarde—
—tienes veinte minutos aun, anda es solo pan francés—
—Está bien pero no hablaré—
—Si anda siéntate ya está servido se te hará más tarde por floja—
—Ni me lo recuerdes—
Suelto mientras camino rápido hacia la cocina, me siento en el banco y comienzo a comer rápido, Caroline me observa
—Te vas a atragantar—
—Debo darme prisa—
Respondo con la boca llena, ella solo niega con la cabeza, tomo el vaso de jugo y lo bebo, dejando un buen pan francés a medias
—Annie termínate eso—
—De verdad te quedó muy rico, pero debo irme, no uses tu papel de mamá gallina esta vez—
Corro directo al baño para lavar mis dientes, escucho a mi amiga refunfuñando, agradezco lo que hace por mí, pero en verdad quiero y necesito ir a trabajar, las cuentas no se pagan solas, y aun tengo gastos del funeral por pagar; tomo mi mochila y me dirijo a la entrada de la casa tomando mis llaves
—Ya me voy Caroline—
—Yo también, ¿te devuelvo la llave? —
—Quédatela, así podrás hacerme compañía cuando gustes o limpiar mí casa—
Suelto burlona, necesito empezar con algo de buen humor después de todo
—Aprovechada—
Dice frunciendo el ceño, realmente su gesto es tan gracioso que suelto una risita
—Solo era una broma, bueno ya me voy—
Salgo cerrando la puerta tras de mí, la cafetería no queda tan lejos, espero sea de eso días en que todo vaya bien, lo necesito, de pronto me llevo la mano al cuello y me detengo, me toco y como un flash aparece una especie de recuerdo, una navaja, es extraño, siento escalofríos, niego con la cabeza y trato de no prestar atención, continuo con mi caminata, ya estoy cerca, creo que me estoy volviendo loca, ya imagino cosas, cuando al fin llego al lugar veo a tía Yumma entrar
—Buenos días creo que pude llegar a tiempo—
—Annie mi niña ¿Qué haces aquí? —
Pregunta con gesto desconcertado, me acerco al perchero que se encuentra justo del lado de la barra y tomo un delantal y cuelgo mi mochila
—Tengo que trabajar tía Yumma—
Respondo mientras trato de atármelo a la cintura, tía Yumma se acerca y me ayuda con el asunto
—Pensé que te tomarías el día por lo de tu madre—
—No tía, debo salir—
Respondo con un tono tan serio que me cuesta reconocer mi voz, de verdad creo que la gente no comprende que en el último lugar donde deseo estar ahora es mi casa, no quiero tener que estar encerrada llorando, debo ser fuerte, debo continuar
—Está bien Annie, bueno ya vendrán los clientes pronto, Stuart seguro vendrá por su café matutino, debo ir a la cocina, tu toma las ordenes cuando comiencen a llegar los clientes, ¿está bien? —
—Si tía—
Respondo tratando de sonreír, Stuart es el fiel cliente de la cafetería, un señor entrado a los cincuenta que le encanta coquetear con tía Yumma, yo suelo hacer bromas diciendo que Romeo viene a ver a su Julieta, clientes comienzan a llegar, me concentro en tomar las ordenes, las llevo de inmediato a la cocina entregándoselas a tía Yumma que trabaja rápidamente haciendo huevo tibios y tocino y un sándwich, es aquí cuando me pregunto dónde está el inútil de Marcus cuando se le necesita; me entrega las ordenes y las llevo a las respectivas mesas, de pronto siento un pinchazo en el pecho y la puerta del lugar se abre mi mirada va hacia el chico bien vestido que entra al lugar, ¡Madre mía! ¿Se habrá equivocado de lugar? Lleva gafas oscuras, una camisa arremangada hasta los codos de color azul claro, trae lo que parece una americana cargando en su brazo y un pantalón n***o que hace lucir su lindo trasero, me muerdo el labio, su rostro luce más pálido con esa barba de candado n***o azabache que la enmarca, siento que mi corazón se saldrá de mi pecho, ¡Dios, Annie! Deja de actuar como adolescente, me regaño a mi misma, me acerco hasta a él
—Buenos días, bienvenido a Yumma's ¿Puedo tomar su orden? —
Se retira las gafas, sus cejas se arquean, pareciera sorprendido, esperen, esos ojos…
—Hola ¿Annie? —
Al escucharlo decir mi nombre me suena tan familiar, pero recuerdo que el delantal lo tiene bordado así que es lógico que lo haya visto, es tan guapo, vamos Annie concéntrate
—¿Sí? —
Respondo con un tono agudo, me pone nerviosa, y siento mis mejillas arder al ver una sonrisa de medio lado apareciendo en el rostro del señor trasero perfecto
—Tomaré un café americano y un sándwich de pavo—
—Le puedo ofrecer postre, tenemos tarta de manzana—
—Está bien tomaré la tarta también y por favor, no me hagas sentir viejo, tutéame—
Responde mientras yo no quito la mirada del block de notas
—En un momento traeré… perdón te traigo tu orden—
Camino nerviosa hasta la barra, tía Yumma pone una expresión divertida, ¿tan obvia soy?, le entrego la orden, es ahí que noto que al fin llego mi holgazán compañero
—¡Marcus! Orden para la mesa tres, sándwich de pavo, café americano y tarta de manzana—
—Voy, sale en un minuto—
—Oye Annie ven—
¡Ay no! Ya conozco esa cara y ese tono picaro, me acerco cautelosa y mis mejillas arden
—¿Sí? —
Pregunto tomando una servilleta de la barra mientras espero la orden sentada en el banquillo
—El chico que acaba de entrar te está mirando, es apuesto—
Dice susurrando, creo que mi cara es un poema, por una razón más poderosa que yo, volteo hacia donde señor trasero perfecto que no quiere sentirse viejo se encuentra sentado, me mira y me sonríe, le devuelvo el gesto nerviosa, y volteo de nuevo con tía Yumma
—S—si es, ¡Al diablo! es guapo como un infierno—
Digo en voz baja a modo de que solo ella logre escucharme
—No blasfemes Annie—
Suelta llamando mi atención haciendo que todos volteen a verme, escucho como el chico ahoga una risa desde su mesa, pareciera saber que estamos hablando de él y creo que me voy a desmayar de los nervios
—Pero es que lo es—
Respondo mientras froto mis mejillas
—¿Qué tanto cacarean? —
Suelta Marcus dándome la charola con la orden
—Nada, dame eso lo iré a entregar a la mesa—
Me giro en mis talones y nuestras miradas se unen, suspiro, me muerdo el labio y trato de caminar a paso seguro, santos dioses de las chicas vírgenes que fantasean con chicos ardientes, por favor ayúdenme y permitan que mi voz salga normal, rezo el mantra en mi cabeza
—Aquí esta tu orden sándwich de pavo, café americano y tarta—
—Gracias Annie—
Dice con voz profunda, de nuevo un recuerdo viene a mi memoria, esos ojos ya los he visto antes, de pronto su expresión cambia un poco y pareciera sorprendido
—Disfruta de tu desayuno, chico—
—Solo llámame Dominick—
Sonrió al escuchar ese nombre, es una broma del destino, me estoy volviendo loca o el mundo conspira en mi contra, no creo en eso de que los sueños se hagan realidad, es demasiada casualidad
—Dominick—
Paladeo su nombre y veo como su mirada se pone profunda, le sonrío y me giro en mis talones para encaminarme de nuevo a la barra, pero mi gesto pasa a serio al ver la cara de culo que tiene Marcus, me siento de nuevo en el banquillo, esperando para hacer mi trabajo
—Ese tipo no me da confianza—
—Cállate Marcus, todo el que se acerque a Annie no te da confianza—
Responde tía Yumma mientras yo solo pongo los ojos en blanco
—Es extraño—
—No lo es Marcus, solo es diferente a tus amiguitos de la fraternidad, él sí tiene modales—
—¿Ves? ya lo defiendes, a un tipo que ni conoces, no fuera yo porque me arrojas a los leones—
Marcus en modo celoso me molesta, yo le dejo claro a cada momento que yo no quiero nada con él y se empeña en joderse la vida celándome como si fuera su chica
—Ya ponte a trabajar Marcus, no seas holgazán—
Regaña tía Yumma a este imbécil que refunfuñando se va a la cocina, ella se acerca y yo vuelvo a tomar la servilleta con la que estaba jugando
—¿Qué te dijo, Annie? —
Ese tonito picaro de nuevo, no puedo evitar sonreír y sonrojarme
—Se llama Dominick—
—Wow, chico apuesto y lindo nombre, dos cosas que le dan puntos, aunque no te quita los ojos de encima querida—
De nuevo giro mi cabeza nuestras miradas se cruzan y le sonrío, él bebe su café, pero logro notar que me esboza una sonrisa, miro de vuelta a tía Yumma
—Tía ¿crees que podría gustarle? —
—Claro que sí, eres muy hermosa Annie, solo tienes que sacar más tus sentimientos hija—
—¿Sentimientos? —
—Al parecer no estás muy acostumbrada a ello, pero si algo te puedo decir es que te has estado sonrojando desde que lo viste, si sacaras más a menudo lo que sientes pudieras disimular mejor y no ser tan obvia de que te gusta—
—¿Como lo sab....? —
Mi pregunta queda inconclusa cuando ella pone una mano sobre las mías
—Sencillo ya desparpajaste la servilleta de papel que llevabas en las manos—
Miro la servilleta desecha en la barra, me pongo roja y tía Yumma suelta la carcajada, agacho mi cabeza, muero de vergüenza, ¿Enserio no puedo actuar como una adulta?, recojo los pedacitos de la servilleta, ella extiende su mano para que se los entregue, de pronto escucho un móvil sonar
—Stargees—
Con que ese es su apellido, Stargees, Dominick Stargees, me tienes completamente nerviosa
—¿fue ella? —
Continua con su llamada, lo miro y veo preocupación en su mirada, ¿ella? Espero y no tenga novia
—Maldición, en un momento iré para allá estoy desayunando—
—Si Zeth, te veo ahí en media hora, quizás menos—
Corta la llamada y se frota la frente, está tenso, no puedo evitar levantarme del banquillo, me armo de valor caminando hasta él, pongo mi mano en su hombro esperando no molestarlo
—Disculpa, ¿te encuentras bien? —
Pregunto mientras el alza la mirada
—Sí, solo que me salieron negocios improvistos—
Pues creo que ese negocio es un ella, siento celos, ¿Quién será la afortunada dueña de señor trasero perfecto?
—Si gustas te empaco tu desayuno para llevar, así estarás menos presionado—
Respondo atenta, por lo menos lo intenté
—Si, Annie muchas gracias, en verdad eres un ángel—
Me da una sonrisa y me toma de la mano dando un suave apretón, mi pulso se acelera, creo que el kétchup se queda corta en color a comparación a mis mejillas
—o—ok a—ahora te empaco tu orden—
Suelto torpemente, ¡Demonios Annie! Solo te tomo de la mano, aunque creo que me encantaría que hiciera otras cosas conmigo, ¡carajo!
—De nuevo gracias—
Su expresión pareciera divertida, no creo que lea mis pensamientos o ¿sí?
—De nada Dominick—
Tomo su desayuno y de nuevo un recuerdo aparece en mi cabeza, él y yo en un callejón abrazados, tía Yumma como siempre me espera en la barra
—¿Qué sucede?
—Tiene que irse, quiere llevarse su orden—
Ella solo asiente y desaparece hacia la cocina, giro en mis talones y lo miro, él solo juguetea con el anillo que lleva en su mano derecha, no puede ser de matrimonio, ese va en la izquierda, Annie deja de pensar en fantasías
—Anda lleva su pedido—
Susurra tía Yumma entregándome la bolsa de papel, la tomo y de nuevo me dirijo a su mesa
—Tú desayuno esta empacado y listo, tu cuenta por trece dólares—
—Gracias Annie, toma—
Dice mientras me entrega un billete de veinte dólares
—En un momento te traigo el cambio—
—Quédatelo, bueno debo irme y en verdad gracias por todo Annie ¿estarás mañana aquí? —
Mis ojos se ponen como platos y trago en seco, en verdad ¿quiere venir mañana? ¿quiere verme? Por ti bombón, vengo a trabajar 24/7
—Sí, trabajo hasta las dos—
Respondo dando mi mejor sonrisa
—Bien, vendré a desayunar de nuevo, esta vez espero no tener que salir corriendo—
Sonríe levantándose de su asiento, yo solo agacho la mirada, estoy sonrojada y tengo taquicardia, ¿hace calor aquí?
—Hasta mañana Dominick—
—Adiós Annie—
Lo miro y me sonríe guiñando un ojo al mismo tiempo, entre abro mis labios y el se marcha del lugar, me dirijo de nuevo hasta la barra
—¿Qué te pasa Annie? —
—e—eh yo—yo na—nada estoy bien—
—Niña eres la envidia de la salsa kétchup, ¡ah ya se! Es por ese muchacho—
Suelta en tono juguetón, eso déjame en evidencia tía, al cabo no sé qué este chico acaba de hacer que tenga un orgasmo mental
—Po—podría se—ser—
—Annie—
—Está bien tía es por él, me gustó es muy guapo, atento y mañana vendrá de nuevo a desayunar—
Digo demasiado rápido y con voz aguda y mas alta de lo normal
—Qué bueno que al fin te fijas en un chico, se ve que es muy lindo—
Dice jugueteando con sus cejas
—¿Quién es lindo señora Johnson? —
Pregunta Marcus saliendo de la cocina dándonos un sobresalto
—No seas fisgón, son cosas de mujeres—
—Pues asunto mío o no, él tipo que estaba en la mesa tres no me cae y vale más que te cuides Annie—
—Oye no me trates como si fuera una niña—
—Es que eres demasiado ingenua Annie—
—No tengo dieciséis, se lo que hago—
—Eso quisiera, que actuaras como alguien de tu edad—
La tensión crece, yo solo bajo la mirada y apuño mis manos, quisiera golpearle la cara
—Basta Marcus, ve a hacer tus deberes y deja de molestar a Annie—
Un incomodo silencio se hace presente, escucho que suelta una pesada respiración
—Lo siento Annie—
—No te preocupes Marcus—
Suelto con tono indiferente mientras trato de calmarme
—Tienes razón, me comporto como una niña, pero es lo único que me hace feliz y tú eres un idiota que cree que por haber cogido con media facultad cree ser todo un hombre—
Cuando esta a punto de decir algo camino rápido hacia los baños, necesito mojarme la cara, me siento mareada, respiro un par de veces y Dominick se me viene a la cabeza, sacándome una sonrisa.
****** ******
Desde la breve discusión consideré el no salir con él esta tarde, pero saber que Caroline irá a casa de sus tíos y yo tener que quedarme sola aquí no me da más opciones, me paro frente al espejo revisando mi maquillaje, apenas y pude cubrir estas ojeras de días, no pienso esmerarme en mi vestimenta, los vaqueros son cómodos y esta polera a rayas no luce tan mal, tomo una goma de mi buró y ato mi cabello en una coleta simple
—Veamos, creo que luzco bien—
El timbre de la puerta suena, yo solo ruedo los ojos saliendo de mi habitación, me acerco a la puerta principal y el timbre vuelve a sonar
—Voy—
Respondo fastidiada mientras tomo mi bandolera, abro la puerta y el chico rubio aparece frente a mi con un ramo de flores y cara de perrito regañado
—Quería disculparme por lo de esta mañana, no debí ser tan estúpido—
Suelta un suspiro, la verdad si, eres un idiota, Marcus, pero las gardenias son muy bonitas, tomo el ramo y me giro en mis talones para buscar un jarrón en mi cocina
—Pasa, gracias son muy hermosas, las gardenias son las favoritas de mamá ¿sabes lo que significan? —
Pregunto tratando de hacer esta supuesta cita menos incomoda, tomo un jarrón del gabinete y vierto en el agua del grifo para después acomodar las flores
—No, solo las vi y me gustaron para ti—
Ruedo los ojos, los hombres regalan flores nomás por regalarlas sin tomarse la molestia siquiera de investigar un poco, es eso o yo soy muy obsesiva con el tema de las flores para cada ocasión
—Respeto y cariño sincero—
—¿qué? —
Pregunta arqueando una ceja confundido, yo pongo los ojos en blanco y me dirijo hacia donde esta mientras guardo mis llaves y mi móvil en mi bandolera
—Eso significan estas flores—
— Yo solo vi flores bonitas, le pueden gustar a Annie y hasta ahí—
Dice encogiéndose de hombros, niego con la cabeza, les doy un pequeño vistazo
—Listo, quedaron perfectas sobre la mesa, ahora vámonos—
—¡Si capitana! —
Suelta haciendo gesto marcial, definitivamente no estoy de buen humor
—¡ay! no exageres, ni que fuera tan mandona—
Salimos de la casa aseguro la puerta y al girarme dispuesta a ir caminando hasta la feria Marcus suelta
—Esta vez le pedí el auto a papá—
Dice el chico mostrando las llaves, eran de una vieja Grand Cherokee pero la verdad estaba bastante cuidada, ni un solo rasguño, recuerdo una ves que un chico se estrelló con su bicicleta del lado de la puerta del copiloto, el padre de Marcus hizo un escándalo, ama su camioneta
—Te debió costar que te la prestara—
—La verdad me la prestó porque le dije que saldría contigo, mis padres te aprecian mucho nena—
—Gracias—
Al acercarme corre hacia mi puerta para abrirme
—Señorita—
—Gracias Señor—
Sigo el juego con tal de cortar la tensión, me recargo en mi asiento acomodándome el cinturón, suspiro y él entra tomando su lado al volante
—Próxima parada la feria—
—Adelante—
—¿Te molesta si pongo algo de música? —
Niego con la cabeza, la verdad el luto no es algo que se me de del todo, la música te ayuda en algunas ocasiones a superar cosas, desde miedos hasta perdidas
—Creo que algo de Mariah Carey estará bien—
—Suena bien—
—¿Te gusta? —
—Solo algunas canciones, ya sabes soy de un gusto peculiar—
—sí, eres rara—
Suelta la risa mientras solo frunzo el ceño, tiene razón si soy rara en cuanto a mis gustos, así que no me queda mas que reír
—Solo soy quien soy—
—Si Annie era una broma, te compensaré en la feria venden hamburguesas y te encantaran—
—¡Si! —
Suelto haciendo gesto de celebración
—Sabía que te encantaría la idea—
Responde el chico mientras sigue conduciendo.
******** ********
Llevamos una hora en la bendita feria, Marcus ha querido dirigir todo el tour por este lugar, estoy aburrida jugando con mis papás fritas mientras Marcus lucha con la botella de la salsa Kétchup
—¡Mierda! —
Suelta al ensuciar toda su camisa, yo solo ruedo los ojos
—Es solo kétchup, no pasa nada—
—¿Sabes lo que dirá mi madre cuando vea la bendita camisa? —
—Tienes manos para lavarla tu—
Respondo despreocupada, pero él pareciera más que molesto, se va rumbo a los baños mientras yo me encojo de hombros, de pronto siento una mano sobre mi hombro y me sobresalto
—¿Annie? —
Al escuchar su voz me sonrojo al máximo, señor trasero perfecto ha venido a la feria, esto es todo un acontecimiento, creo que mi aburrida tarde ya no será tan mala después de todo, me giro nerviosa en mis talones y al mirarlo noto una bella sonrisa
—Dominick, hola—
—Hola, que gusto verte—
Su voz es tan hipnotizante, maldita sea, luce tan sexy, me muerdo el labio inconscientemente
—El gusto es mío—
—Pasaba por aquí y me di cuenta que tu chico se fue, así que decidí saludarte—
—¿Mi chico? —
Pregunto arqueando las cejas, ¿Mi chico? ¿Cuál chico? ¡Ah! Cree que Marcus y yo …
—Sí, el rubio que estaba contigo es tu novio ¿no? —
No puedo evitar soltar una sonora carcajada, no se si por nervios o porque me sigue pareciendo loca la idea de salir con Marcus
—No, él solo, él es mi amigo, me invitó a la feria solo eso—
Veo una sonrisa autosuficiente, de verdad este dios griego frente a mi ¿se habrá interesado en mí?
—Wow lo siento pensé que salías con él ¿Novio? —
Me limito a negar con la cabeza, tu todas las noches en sueños eres mi novio, bombón, río por mi broma mental
—¿Por qué ríes? Digo una chica tan bonita como tú debe tener novio—
Solo atino a sonrojarme aun mas mientras nerviosa trato de acomodar mi mechón de cabello detrás de mi oreja
—la verdad no tengo a nadie, mi vida no es muy sencilla que digamos—
—Entonces en vista de que no sales con alguien ¿quisieras salir mañana conmigo? Paso por ti al trabajo—
Mis ojos se agrandan, él me mira expectante, siento que el corazón se me saldrá del pecho, de verdad ¿esto me está pasando? Por favor Annie tranquilízate, es un chico, ya has tenido novios antes
—¿Es enserio? —
Pregunto incrédula mientras agacho la mirada, de pronto su mano se cuela bajo mi mentón y me hace mirar esos impactantes ojos negros que sueltan un destello azulino
—Jamás bromeo con esto Annie, ¿qué dices? ¿Aceptarías mi invitación? Si gustas para que estés más cómoda con eso de no subir a autos de desconocidos caminamos, no tengo ningún problema—
Santos dioses de las vírgenes desesperadas por tener un novio guapo que parezca dios griego, ayúdenme a no arruinar esto
—Está bien saldré contigo, salgo a las dos, aunque creo que ya te lo había mencionado—
—Gracias Annie—
Su pulgar acaricia mi mejilla no puedo evitar sentirme tan bien con tu tacto
—De nada y por cierto ¿No nos hemos visto antes? —
Al hacer la pregunta, detiene el contacto y se pasa la mano por el cabello pareciera nervioso, mientras de nuevo noto un destello azulino en sus ojos, aquí hay algo raro, ¿Cómo hace eso?
—Solo hoy en la cafetería ¿por qué? —
Pregunta nervioso, yo me encojo de hombros
—Tus ojos, no lo sé, creo haberte visto antes, pero todo es tan confuso, lo siento me has de tomar por loca—
—No hay problema—
—Pero tienes unos ojos muy bellos—
¡Mierda! Pensé en voz alta, que vergüenza, no puedo verlo, no se si me desmayaré o me moriré de un paro cardiaco, pero en estos momentos que parecieran una eternidad no estoy respirando, sus manos me toman por las mejillas mientras que las caricias con sus pulgares me resultan familiares
—Tus ojos son aún más hermosos, te lo puedo asegurar, Annie, son bastante expresivos, lo que me gustaría saber ahora es ¿Por qué estas tan triste? —
Su pregunta me devuelve a la realidad, ¿de verdad soy tan transparente?
—¿Como los sabes? —
—Tus ojos lo reflejan, quiero conocerte Annie y que tú me conozcas a mí, ya sabes, ser amigos—
—¿Amigos? —
—Por el momento, no soy alguien que juzgue cuanto tiempo sea necesario para iniciar una relación, pero contigo me quiero tomar las cosas enserio y las haré a tu ritmo—
¡Madre santa! ¡Le gusto! Una pequeña mini yo hace un baile de celebración en mi mente mientras se que no puedo con la sonrisa que se me dibuja de oreja a oreja, por ti soy Rambo, señor trasero perfecto, insisto en que pareciera leer mis pensamientos, porque una sonrisa picara se acaba de formar en su rostro perfecto
—Dominick, te prometo que mañana te contestare esa pregunta y otras más que sé que podrás hacerme, pero, en verdad ¿tanta es tu curiosidad por mí? —
Necesito estar segura o, mejor dicho, quiero constatar que no oí mal y que este chico de verdad está interesado en mi
—Sí, me da la impresión de que eres una chica muy interesante y me quedo corto—
—Solo soy una mesera ¡ah! y estudiante de universidad—
—Para mí eso es interesante, es bueno conocer a personas como tú —
—¿Como yo? —
—Sí, te preocupaste esta mañana por mí cuando me viste estresado y me pareció que tu actitud fue sincera—
—Wow, eres muy observador—
Suelto mientras doy una risita nerviosa, escucho unos pesados pasos a mis espaldas
—Annie vámonos, no pude quitarle la mancha a la camisa y esta húmeda—
¡Maldita sea! Ya ni me acordaba de Marcus, ruedo los ojos
—Oye no seas grosero, saluda—
De mala manera extiende la mano para saludar a Dominick y pareciera que ahora estoy en medio de un duelo de miradas
—Marcus—
—Dominick—
—No me quiero ir aun—
Suelto fastidiada, de verdad no quiero ir a casa, es una tonta mancha de kétchup en su camisa, no se va a morir por eso
—Annie—
Suelta llamando mi atención, apuño mis manos y lo miro furiosa
—Si gustas te acompaño Annie—
Dominick pareciera querer suavizar la situación, cuando estoy por aceptar su invitación Marcus interviene
—Ella viene conmigo, Annie vámonos—
Dice tirando de mi muñeca, yo me zafo de su agarre y lo encaro
—Oye no me armes escenas Marcus, no tienes por qué hacerme esto—
—Yo te traje, yo te llevo punto—
Me fulmina con la mirada, está colérico, odio que intente dominarme, odio que intente aprovecharse de que estoy anímicamente mal para él salirse con la suya en una cita, odio que se haya aprovechado de estar en el funeral cuando estaba mas vulnerable para decirme que me amaba
—¡No! Y me quedaré con o sin ti, sabes que no estoy bien, que no quiero regresar a casa por los recuerdos y tú te pones como nena por una estúpida camisa húmeda—
Grito mientras las lagrimas brotan de mis ojos por el coraje, al recordar que Dominick está a mis espaldas me muero de la vergüenza y salgo corriendo del lugar, creo que ya no va a querer salir conmigo, maldito Marcus
—¡Annie! —
Escucho a lo lejos el grito del hombre mas idiota del mundo que se hace llamar mi amigo, no volteo, no pienso detenerme, sigo hasta llegar al otro lado de la feria cerca de la rueda de la fortuna, me siento en una de las bancas y escondo inútilmente mi rostro entre mis manos mientras lloro, que vergüenza
—Annie ¿te encuentras bien? —
La voz de Dominick me hace sobresaltar, trato de limpiar mis lagrimas
—Si es solo que, es solo que ¡ah! —
No puedo evitar un sollozo, me siento tan mal, mi cuerpo esta temblando y de pronto siento un cálido abrazo, le correspondo al instante e inhalo su perfume, es tan reconfortante
—Tranquila Annie, todo está bien—
Suelta con voz calmada, siento la necesidad de hablar
—No, no todo lo está, estoy sola, no tengo a nadie y para mi mala suerte nadie lo entiende, Marcus es un idiota, he tenido la peor semana de mi vida con el funeral de mamá y… —
—Tranquila, estoy aquí contigo, no estás sola—
Me interrumpe mientras acaricia mi espalda, suspiro tratando de tranquilizarme
—Lo siento, no quise ponerte en una situación incómoda—
—No me preocupa en lo más mínimo eso Annie, lo que quiero saber es ¿por qué dices estar sola? Realmente necesito saber de dónde viene tanta tristeza—
—¿Tanto te importa? —
—Si, porque se trata de ti—
Hay un corto silencio, en verdad es extraño que alguien se preocupe así por mí, de hecho, es extraño para mi ponerme tan nerviosa con su presencia, es extraño sentir este deseo o lazo o lo que sea tan fuerte por él
—Annie—
—Mi madre murió hace unos días, estuve con ella cuando ocurrió—
—Lo siento mucho y ¿tu padre? —
—También murió solo que fue hace unos pocos años, durante las labores de rescate del huracán Katrina—
—Eso explica muchas cosas—
—Mi madre tenía esclerosis múltiple y tuve que vivir el proceso con ella—
—Debió ser muy duro para ti, pero debes entender que la vida sigue Annie, eres demasiado hermosa como para desperdiciar tu vida, tu amigo es un imbécil, pero habemos personas que logramos comprender la situación, no es por nada, pero, aunque llegara un perro y me hiciera girones la ropa, si tu deseas quedarte mientras no te avergüences de mi yo te acompañaría—
—Gracias—
—No tienes por qué agradecer, preciosa, anda ya deja de llorar—
Dice mientras sus pulgares van de inmediato a limpiarme mis mejillas
—¿Puedo? —
—¿Qué? —
Pregunto confundida, pero él es mas rápido, acerca su rostro al mío, ¡santos dioses de las chicas que quieren un novio guapo!, me besa en la comisura de mis labios para luego susurrarme al oído
—Te ves más hermosa cuando sonríes, pero si necesitas llorar estaré para ti—
De nuevo deposita un beso en mi mejilla y se aleja sin quitarme la mirada de encima, estoy sonrojada, él me sonríe y me toma de la mano dando un leve apretón, su móvil comienza a sonar, suelta una pesada respiración y responde
—Stargees—
Sus ojos se ponen como platos, de pronto se pone de pie, su expresión de terror me deja perpleja, ¿Qué le sucede?
—¿En dónde estás? —
Pregunta casi en un grito, yo solo me limito a mirarlo y en un instante dirijo mi mirada a lo que pareciera el puesto de tiro, veo a un tipo actuando extraño, me da escalofríos, tiene algo que no me agrada, la gente se empieza a reunir a su alrededor, luego miro de vuelta a Dominick que pareciera buscar a alguien con la mirada, nuevamente su vista está en mi y me toma de la mano, haciendo que me ponga de pie, me da un apretón suave pero firme mi mirada se cruza con la de él, definitivamente veo su miedo, es extraño, hacia años que no podía leer tan bien a las personas
—Déjate de indirectas ¿dónde estás? —
Pregunta con el ceño fruncido, hace una pausa y veo como la vena de su cuello salta, mi mirada va una vez mas al tipo del puesto de tiro, sigue haciendo cosas extrañas y la gente se acumula más y más, Dominick se pasa una mano por el rostro y cuelga
—Annie, Marcus está esperándote en el estacionamiento, debes ir con él—
Su tono denota desesperación, lo noto tragar en seco
—¿Qué sucede Dominick? —
—Digamos que estoy en una especie de operativo y mi blanco está cerca—
No me chupo el dedo, así que no me trago el cuento, pero sus ojos reflejan tanto miedo que prefiero dejar las cosas así por el momento
—¿Eres policía? —
—Algo así, por favor no quiero arriesgarte ve con Marcus—
—Dame tú móvil—
—¡¿Qué?!—
Suelta desconcertado, ruedo los ojos se lo arrebato y tecleo mi número en el
—Lo siento por el impulso, este es mi número, por favor llámame cuando estés en casa—
Respondo mientras me agrego a su agenda y le entrego el móvil, él solo me sonríe, se acerca a mi y besa mi mejilla
—Te lo prometo, ahora ve nena, en verdad quiero que estés segura—
Sus ojos centellean azulino, le sonrío y me giro en mis talones, a paso rápido trato de perderme entre las personas, cuando estoy a cierta distancia, giro mi cabeza y logro ver una especie de neblina negra rodeando a Dominick, mis ojos se abren como platos, ¿Qué demonios es eso?, mi mirada va de nuevo al camino, un tipo choca su hombro contra el mío
—Lo siento—
Digo, pero el tipo me mira furioso, trago en seco y noto que tiene un tatuaje extraño en su cuello salgo corriendo hasta el estacionamiento, tras de mi escucho gritos, pero no quiero mirar, ¡Mierda! Dominick por favor cuídate, santos dioses de las chicas que se enamoran a primera vista por favor has que el chico que me gusta llegue vivo a mañana, rezo el mantra en mi cabeza una y otra vez; gracias al cielo que el idiota de Marcus sigue aquí, veo que esta sentado con la puerta abierta y la radio encendida, me monto a la camioneta de golpe
—¡Ey! Asustas, ¿Qué diablos te pasa? —
—Arranca ¿Quieres? Algo no está bien—
Frunce el ceño, pero no arranca la maldita camioneta
—¿Te hizo algo? —
—¡No, idiota! Solo arranca, están pasando cosas raras ahí adentro, por lo que más quieras ¡arranca! —
Suelto desesperada, al fin obedece y bota la palanca de cambio a toda velocidad sacándonos de ahí, suelto una pesada respiración, estoy ahora en la obligación de explicar lo que creo pasa
—Hay unas personas extrañas en la feria, parecieran pandilleros, portan unos tatuajes extraños, Dominick al parecer el policía y me sacó del lugar—
Su mandíbula se tensa, su ceño fruncido solo me hace sentir más incómoda, al alejarnos lo suficiente del lugar, se estaciona se quita la camisa quedando desnudo de la cintura hacia arriba, bajo la mirada hasta mis manos, no sé qué este tramando y en lo único en lo que pienso en este momento es que un chico acaba de voltear mi mundo de cabeza en menos de veinticuatro horas y deseo que esté bien
—Entonces Dominick es policía o algo por el estilo ¿cierto? —
Hace bola la camisa en sus manos y la lanza al asiento trasero
—Si—
Contesto en tono serio mientras de nuevo arranca la camioneta para ponernos de vuelta camino a casa, pasan unos incomodos momento juego nerviosa con el tirante de mi bandolera
—Estás preocupada por él—
—¿Eh? —
—Es afirmación, no pregunta, estás preocupada por él—
Suelta en tono triste, creo que no he sido lo suficiente buena con Marcus, siento algo de culpa, trato de no herirlo
—En si quiero saber ¿por qué la gente se amontonaba así en el puesto de tiro? —
—Quizás una bomba o algo así, ya no se sabe si habrá algún loco haciendo tiroteos o cosas por el estilo—
De pronto mi móvil comienza a sonar, lo saco de la bandolera, no conozco el número, pero creo saber quien es
—¿Sí? —
—¿Annie? —
Su voz me hace soltar un suspiro de alivio, me relajo al saber que quizás todo salió bien
—Dominick ¿te encuentras bien? —
—Si ya pasó, mis hermanos me llevan a casa, tu ¿estás bien? —
¿Hermanos? ¿tiene hermanos? Annie vas a lidiar con cuñados, ¿tendrá hermanas también? Annie concéntrate en la llamada
—Sí, Marcus y yo estamos por llegar a casa ¿Qué fue lo que sucedió? —
—Digamos que fanáticos de novelas vampíricas y góticos causaron destrozos, solo me lleve una herida en el hombro, pero estoy bien, nada de qué preocuparse—
Al oír su respuesta se que pasa algo más y no me lo quiere decir, esos ojos centellantes, la neblina negra a su alrededor, las llamadas extrañas, su miedo y el tipo de la feria con el tatuaje extraño, algo no está bien
—No sabes la preocupación que me quitas de encima, ¿te veré mañana? —
—¿Estabas preocupada por mí? —
Miro a Marcus por el rabillo del ojo, está tenso, ¡maldita sea!
—Si —
—y si, preciosa, iré a desayunar a la cafetería y por la tarde paso por ti—
—Está bien, cuídate mucho—
—Avísame cuando estés en casa y también cuídate Annie, hasta pronto—
—Adiós—
Corto la llamada y de inmediato guardo el contacto, no quiero perder su número
—¡Vaya! Ya empezaron las llamadas—
Suelta con amargura, guardo el móvil en la bandolera y suelto una pesada respiración
—Deja tus escenas Marcus, y solo para que estés enterado, unos tipos hicieron de las suyas en la feria, quizás tú te sientas bien sabiendo que él salió herido del hombro, pero si no fuera por él quizás a mí me hubiera tocado que me pasara algo estando ahí adentro mientras tu estabas como nenita quejándote en la camioneta por una camisa manchada—
Si, estoy molesta, creo tener razones para estarlo, Marcus se estaciona frente a mi casa
—¿Quiénes fueron los que hicieron el desastre? —
—Dice que fanáticos de los vampiros y góticos —
—Suena algo fantasioso ¿no crees? —
Si, suena fantasioso, pero no te daré el gane, sé a donde vas con esto, Marcus, me cruzo de brazos
—A mí no me lo parece, hay mucha gente loca suelta—
—Está bien no te enojes, es solo que ya te di mi opinión sobre él y es extraño, no me de confianza, pero, tengo que aceptar que eres mayorcita como para cuidarte—
—Al fin lo entiendes—
Respondo alzando las manos al cielo, ¡Al fin lo iluminaste, señor!
—No seas exagerada, sabes que siempre he sido así contigo, me importas Annie y mucho—
—Sí, lo sé, pero tú también deberías entender que hay mejores chicas que yo allá afuera—
Abro la puerta de la camioneta descendiendo de inmediato, cierro tras de mi y me giro para mirarlo por la ventanilla, me da una sonrisa triste
—Te veo mañana en el Yumma's—
Suelto con voz despreocupada
—Si nena y a pesar de todo quiero que sepas que la pase bien—
Yo solo agacho la mirada, los segundos se vuelven horas, escucho un suspiro
—Hasta mañana Annie—
—Adiós Marcus—
Arranca la camioneta, me encamino a la casa sacando mis llaves, abro la puerta, entro y aseguro la puerta de nuevo, pobre Marcus, pero de verdad no quiero nada con él, solo una amistad y ya, no puedo ofrecer más, me quito la bandolera no sin antes tomar el móvil, él me pidió que lo llamara al llegar y lo voy a cumplir, marco de inmediato
—Stargees—
Responde en tono cortante al segundo timbrazo, ¿lo habré cabreado? Él me pidió que lo llamara
—L-lo siento, no quise molestarte solo llamaba para decir que ya estoy en casa—
Respondo titubeante, escucho un suspiro
—Lo siento Annie, contesté sin ver la pantalla, tengo esa muy mala costumbre, prometo que trataré de cambiarla ¿llegaste bien? —
Su tono ha cambiado por completo y mi corazón se acelera, me siento como adolescente conociendo a su artista favorito
—Sí, la verdad me siento un poco cansada—
—Yo igual Annie, digamos que es difícil lidiar con mi trabajo—
—Me imagino, ¿te duele mucho el hombro? —
—Ya es un poco menos, por lo menos el sangrado paró, aunque creo que dejará una marca—
—Me siento culpable por ello—
—¿Por qué? —
—Porque te distraje en tu trabajo—
—No te pongas mal Annie, tú no sabías nada y yo la verdad no me imaginaba que pasaría, no estaba listo, me avisaron de última hora—
—Fue la llamada que recibiste cuando estabas conmigo—
—Si, ángel—
—¿Ángel? —
—Si, eres un ángel para mí—
Si está tratando de ligarme con eso que alguien le informe que no necesita, ya lo consiguió, siento mi pulso en mis oídos, me arden las mejillas
—Dominick, yo, no sé qué decir —
—Tranquila, no necesitas decir nada, déjate querer y ya—
—Claro que lo haré—
—Así se habla nena—
—Entonces volviendo al tema, esto fue algo al tipo de ¡ataque sorpresa, los vampiros nos invaden! —
—¿Eh? —
Su tono de desconcierto me hace reír, seguro su cara es un poema en este momento
—Es solo una broma, ríete—
Contesto aun riendo
—Me gusta ese sonido—
—¿Cual? —
—Tu risa, tienes un timbre de voz muy lindo además de que eso me hace saber que estas mejor sentimentalmente—
—La verdad me gusta hablar contigo, aunque sucede algo extraño—
—Dime—
—Se que te va a sonar loquísimo, pero en algún lado tuve que haberte visto, tus ojos me recuerdan algo o alguien, pero no sé qué es exactamente, es como si me hubieran borrado ese recuerdo—
—Y ¿te gustaría recordar? —
Su pregunta hace soltar alarmas en mi cabeza, no estoy tan loca después de todo, me da un escalofrió
—Sí, aunque sé que no debe de ser algo malo, eres fantástico Dominick, y lo digo en serio, a pesar de apenas haberte visto es como si te conociera de siglos—
—Con qué fantástico ¿eh? —
—Sí y mucho, no eres como los chicos bravucones de por aquí—
—Te contaré todo mañana Annie, aunque en verdad soy de una tierra podría decirse que bastante lejana—
—¿Londres?, tienes acento inglés, ¿o es irlandés? —
Pregunto curiosa, él solo ríe
—No seas curiosa, mañana te diré, estás cansada ve a dormir—
—Está bien, tú también debes de cuidar ese hombro—
—Sí, Buenas noches Annie—
—Descansa Dominick—
—Igualmente, ángel, ya cuelga—
—Si ya voy no me regañes señor Stargees—
Explota en una carcajada contagiosa que por cierto no es nada molesta, al contrario
—Adiós Annie—
Dice una vez que deja de reír
—Adiós—
Corto la llamada y me llevo él móvil al pecho, de verdad me gustas mucho, Dominick Stargees, señor trasero perfecto, misterioso de ojos centellantes.