capítulo 1
El día esta nublado, parece que quiere estar acorde a mis pensamientos.
No dejo de pensar y preguntarme ¿ porque?, quiero saber la causa de tomar tan mala desición de mi adorable familia, principalmente de mi tío, ¿ qué los llevo a esto?, he intentado encontrar esa respuesta, pero se que no lo entenderé hasta tenerlo frente a frente, han pasado dos horas desde que lo tengo en el sótano de la casa, una casa que es grande y espaciosa, es herencia de mi abuela materna, se que estoy muy cerca de la policía estatal , está a escasos 100mts.
Se que nadie lo vio entrar aqui y nadie lo vio salir de su trabajo, aún si optará por quitarle aquí mismo la vida, nadie lo encontraría jamás, pero quiero hacerlo en el mismo lugar que le arrebató la suya a mi padre y donde ordenó que ultrajaran a mi madre, he pasado años para dar con él, y lo tuve enfrente todos estos años, sonriéndome y fingiendo cariño y tristeza, ¡ que idiota fui !.
Miro mi reloj de mano, son apenas las 5 de la tarde, y estas ganas de saldar cuentas me instan a tomar las llaves de mi auto, bajo al sótano y aún sigue dormido, así que le pongo un trapo con más sedante, así no hará ruido por lo menos hasta salir de la capital, no me ariesgare a que despierte antes, el trayecto es un poco largo.
He pasado a comprar en el centro unos dulces de camote, al restaurante a comer unos chiles en nogada, los cuales amo al igual que mi abuelita, y hoy más que nunca necesito sentir algo que me traiga recuerdos lindos, al fin ha empezado ha oscurecer, así que emprendo la salida de la capital hacia el suroeste, la carretera es tranquila, aunque muy solitaria, y es lo que busco, el silencio y la soledad, sólo ellos serán testigos de lo que haré está noche.La sonrisa no se aparta de mis labios, siento una tranquilidad tan profunda como nunca antes la había sentido, se que quizá no este bien todo lo que estoy pensando en estos momentos, pero ... recordar todo lo que me quito, me hace enloquecer, y sí, se que no importa lo que haga no volverá nada a ser igual, ni mis padres regresarán del más allá, y yo no volveré a ser esa niña tan felíz, pero tendré la seguridad de que este mal hombre tampoco siga disfrutando de lo que mis padres trabajaron, no podría soportarlo, me sentiría una inútil, y todo lo que he vivido no serviría de nada.
Por fin he llegado al final del trayecto, mi auto desciende por las colinas empinadas a pasó lento, las luces me alumbran el camino de tierra colorada, los árboles de mezquite, pochote y tehuixtle, sus sombras van quedando atrás de mi auto,detengo mi auto al llegar a la casa hecha de piedra, y teja, tan sola en está colina, como mi alma desde que empeze este camino.
Dejo encendidas las luces mientras abro el candado que tiene la puerta de madera, me apresuro para no llame la atención de los arrendadores de la hacienda que se construyó más adelante , no quiero que noten mi presencia, creo que es alrededor de media noche.
Por fin lo bajo del asiento de atrás como un costal de papas lo arrastro hasta estar dentro de la casa, viene tan dormido que no siente nada, pero pronto va a despertar, así que con cuidado salgo a cerrar el auto y bajo mi revólver colt & co, calibre 45, un regalo muy precioso para mi, lo guarda como uno de mis mayores tesoros, con el cazé mi primer conejo con mi primer tiró, después mi primer venado y también mi primer cristiano, ahora me ayudaría a cobrar mi venganza.
Así acompañada con mi reliquia y la luna que resplandecia en el cielo después de días de tormentas, me senté cerca de la ventana , esperando.
Un leve quejido se escuchó, y supe que la hora había llegado, las respuestas a mis preguntas estaba frente a mi.
- ¿donde estoy?¿ que me paso? ¿ hay alguien aquí?- hablo el hombre con voz temblorosa y tratando de ver en la oscuridad de la habitación, de pronto abrió más los ojos tratando de reconocer a la persona que estaba a la luz de la ventana.
- No tengas miedo tío, crei que tenías más valor, soy tu sobrina... o debería decir, tu karma- contesto sonriendo al tiempo que encendía una vela y la metía al candelabro que se encontraba colgado a un lado de ella.
-¿ Qué es lo que te pasa?¿ porque me tienes aquí Y atado?- pregunto incrédulo el hombre al ver que era exactamente quien había dicho, pero su rostro reflejaba rencor, un rencor infinito.
-¿ De verdad no lo sabes querido tío?, o solo intentas ganar tiempo, aunque te aviso que tu destino está trazado- y con una sonrisa sacó el revólver y se lo puso en su frente
- No juegues con eso niña!, puede dispararse - contesto el hombre sudando hasta por los codos
- no creí que fueras tan cobarde tio, al menos no lo fuiste cuando mataste a mi padre, ¿ o también casi te cag*bas?, ¿ o cuando mandaste que ultrajaran a mi madre?- dijo roja de ira, sintiendo que no podría aguantar más las ansias de acabar con está inmundicia de hombre frente a ella.
-¿ de qué hablas?, quien te haya dicho esto ¡ está mintiendo!, te lo aseguro hija, sólo me quieren perjudicar y a ti también, te están utilizando para acabar conmigo, ¡ ¿ acaso no lo vez?!- grito el hombre desesperado
- en verdad que eres cínico, ¿acaso has cometido más crímenes en tu vida?, bueno- dijo dándose la vuelta y dejando de apuntarle- no me extrañaría para nada, y tengo más razones para acabar con esto pronto, sólo quiero saber, ¿ porque mataste a mis padres?
- ¡Te he dicho que yo no lo hice!, yo amaba a mi hermano, el me ayudo cuando más lo necesite, ¿ porque lo haría?- dijo sollozando
- ¡exacto!, el fue el único que te ayudo , por eso quiero saber, y no tiene caso que sólo sigas negando, encontré está carta en tu casa- dijo lanzándo un papel amarillento en la cara
- ¿ porque urgaste en mis cosas?¿ que te da derecho a hacerlo?- dijo rojo de la ira
- creí haber escuchado que dijiste que no fuiste tú, como te alteras al ver la carta, te estás delatando tu solo, - dijo con una sonrisa mientras jugueteaba con un cuchillo en la mesa- así que dime ¿ por qué lo hiciste?
- Esta bien, si fui yo, y lo hice porque lo odiaba, era insoportable siempre ser comparado con él, el bueno, amable y honrado ; tenía todo lo que yo quería, incluso tu madre lo prefirió a él, no podía permitir que fuera felíz aquí, mientras yo padecía en la capital.- contesto con los ojos rojos
- así que eres envidioso, bien dicen que no hay peor mal que ese, y viniendo de alguien tan cercano - dijo tomando el revólver - ahora di tus últimas palabras, ya que después de dispararte, te sepultare en la colindancia con el río, nadie sabrá donde estás, nadie te traerá flores ni te recordarán, de eso me encargo yo- dijo sonriendo con arrogancia y suficiencia, y sin más jaló del gatillo...