capítulo 3

1391 Palabras
Ese mismo día comprendí las palabras de mi madre, don Ponciano tenía una forma de hablar muy amigable, nos contó algunas anécdotas de su vida, y yo quede encantada. - tengo 3 hijos, 2 de ellos están en EU de brazeros( personas que se dedican al campo o ganadería, legalmente a falta de personal nativo), el otro está aquí conmigo, también tiene permiso de entrar y salir de aquel país, pero dice que no acostumbra a la comida y principalmente al frio, cuando gusten visitarnos están abiertas las puertas de su humilde casa- contesto sonriendo - disculpe señor,¿ y usted conoce muchos lugares?- pregunto la niña con un poco tímida - Verás pequeña Pricila, yo crecí aún más aislado de lo que estas tu, en mi juventud había revueltas por todo el país y el peligro no sabías por donde esperarlo, mi madre me cuido sola ya que mis hermanos mayores y mi padre anduvieron en las luchas , cuando tenía 16 años mi madre dejo este mundo, y mi padre se había adelantado hace mucho, así que viaje hacia el pueblo de San Antonio, donde se encontraba la estación del tren, y lo tome con rumbo al noreste a trabajar en la caña de azúcar, cuando llegue la verdad no soportaba el bochorno del ambiente, pues el clima es cálido húmedo, así que sudaba aún estando sin hacer nada, al cabo de 15 días me había acostumbrado a sudar, el trabajo implicaba más calor al prenderle fuego a la caña, para hacer más fácil la recolección y evitar se mordido por alguna alimaña, principalmente serpientes, más no dure mucho en este empleo, era lento y demasiado debilucho en comparación con mis demás compañeros, y por ende mi paga era menor, gracias a mi suerte pronto encontré empleo de arreador de ganados un rancho muy grande, que se dedicaba a la venta de ganado para carne, pronto me acostumbré a andar entre los montes algo tupidos, mi ventaja era que contaba con lugar donde dormir, mis tres comidas al día y mi paga, además de que andaba a caballo Y armado, pues según el patrón los bandidos con frecuencia robaban ganado; pues parecía estar todo de maravilla, hasta que un día antes de salir, me llamo el patrón. - Ponciano, hace meses que has estado trabajando aquí, y lo habias hecho muy bien , pero ayer noté que me falta ganado ¿ qué está pasando?¿ acaso me estas robando a ojos vistos?- dijo enojado - como cree usted señor, yo sería incapaz de hacer algo asi- dijo el joven tembloroso - ¿ acaso te duermes y los bandidos aprovechan ese momento?, recuerda que aquí hay muchos de esos- dijo el hombre viendo fijamente, tratando de descubrir cualquier indicio de mentira- está bien, te daré una semana más, si en este plazo no me das una respuesta y siguen desapareciendo mis animales , te denunciare a las autoridades- y se marchó enojado. Con está advertencia salí cabizbajo, siempre he estado vigilante, además de que no he notado nada extraño; por más atención que ponía los animales seguían igual, hasta llegue a pensar que era alguno de mis compañeros me estaba poniendo una treta, pues tal parecía que al darse cuenta el patrón ellos dejaron de hacerlo, estaba cavilando en estos pensamientos, cuando de pronto noté cerca una enorme cueva del otro lado del rio, quiza ahi se escondian los bandidos, asi que fui acercando poco a poco y deje el caballo atado, entonces vi que uno de los terneros no podía salir del río donde entraban a calmar su sed, mi sorpresa fue mayor, al notar que una fuerza invisible lo llevaba hacia la cueva, así que sin esperar más tiempo encamine el ganado y tome un atajo para dar aviso al patrón, pero todos me tomaron a loco. - ¡¿ cómo esperan que crea esa ridícula historia?, es imposible que el viento mueva a un ternero de más de 100kg - se lo juro señor, yo lo vi, no tengo motivo para mentirle- dije asustado, entonces se acercó uno de los señores que trabajaban ahí. - Patrón, disculpe la interrupción, pero quizá el chamaco habla de la cueva de la que nos contaba mi abuelo, que en paz descanse, en ella se supone vive el alma del monte, la cual tiene la forma de una serpiente de gran tamaño, según él, cada año le llevaba una vaca como ofrenda para que el monte siguiera con vida, además también decía que una vez cumpliera 1000 años le saldrían alas y volaria hacia el mar para volver renovada dentro de una gran tormenta, y esconderse nuevamente en su guarida y así por toda la eternidad- dijo el hombre apenado. - leyendas tontas de los antepasados, este ha de estar unido con los bandidos y han de haber tramado esto, ¡pero yo los voy a descubrir! ¡ rápido, vamos a ver!. Así que repunteamos el ganado para llevarlo otra vez al lugar, pero la tarde cayó y nada pasó, así que mando a su hijo con el ganado y a nosotros nos ordenó entrar, aunque yo por más chico me dejaron hasta atrás, a decir verdad tenía tanto miedo que antes de acercarme más le dije al patrón. - señor, yo me quedo aquí para cuidar que no nos embosquen- - no quieres entrar porque sabes que no hay nada y quieres huir, - se lo juro que no, la verdad tengo mucho miedo- estábamos en está discusión cuando escuchamos los gritos desgarradores de los hombres que habían entrado, en eso vimos a otro que salía todo ensangrentado. -¿ Qué pasó?- preguntamos al mismo tiempo con terror - no son bandidos, no pude ver que era, pero es un monstruo enorme- dijo y al poco dejo este mundo, tenía marca de una mordida en casi todo el torax, y el rastro de los colmillos de.... una serpiente. Por mi parte quede aterrorizado y abandone aquellas tierras, muchas historias salieron al no poder explicar lo inexplicable, algunos creen la historia del alma del monte, otros dicen que es una entrada al infierno y otros más escépticos dijeron que mi patrón ahí escondía su joyas y monedas de oro, que sus peones habían querido robarlo y que por eso los mato. De mi parte nunca intente convencer a nadie, pues cuando la gente no quiere ver, no lo hace aunque la verdad este frente a sus ojos, así que es mejor dejarlas en la oscuridad de su ignorancia. -Despues de aquello viaje más hacia el mar ya que estaba cerca y tenia curiosidad por conocerlo, estuve de pescador algún tiempo y me pasaron muchas cosas igual, y si gustan algún día se las contaré - dijo con una sonrisa - ¿ qué impresionante? ¿ aquí los montes también tienen alma?- pregunta sorprendida - me imagino que si, sólo que espero no toparme con ninguna, y tampoco me gustaría averiguar donde tiene su guarida- contesto riendo Ponciano. - a mi si - dije con una sonrisa - eres muy valiente para tu edad, no la pierdas nunca- dijo acomodandome un mechón de cabello que había salido de mi trenza. - Que gusto escuchar una historia tan sorprendente, dijo mi madre, pero creo que es hora de volver a casa, también es un gusto conocerlo- agregó alegre - igualmente Margarita, si necesitan algún día de mi ayuda, no duden en pedirla. Así comenzó mi amistad con Ponciano, o el abuelito como yo le decía, realmente me contaba muchas anécdotas de su vida, y de otras personas, además de que me enseñaba muchas cosas por ejemplo como saber donde cavar para sacar agua para tomar, y muchas cosas que parecían insignificantes, pero que me gustaba aprender , tanto que pasaba casi mediodía en su casa, así que también conocía muy bien a su hijo que era igual de amable y consentidor, pues cada que iba a la capital me traía dulces de camote y cocadas, siempre le preguntaba como era la capital, pues nosotros casi no salíamos del rancho, pues la cabalgata a la carretera donde pasaban los transportes era muy largo, no conocía a caso nadie y mis tíos que se fueron cuando aún era bebé no los he visto ni una sola vez, por todo esto mi curiosidad cada día aumentaba mas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR