Me despierto con un calor horrible. Peter está durmiendo prácticamente encima de mí, me abraza con piernas y brazos. Con razón. Este hombre es bastante más alto que yo, su espalda bien torneada, su trasero espectacular…ay malditos genes. Con razón tanto calor. Apenas le da tiempo de hacer deporte. Sé que se junta con sus amigos a jugar tenis y otras cosas durante el día. Y una, que debiera matarse en el gimnasio. Si es que tuviera el tiempo… Si esta forma de dormir sobre mí es una muestra que no me va a dejar, ¡que lo haga todos los días! aunque muera de calor. Miro el reloj del celular nuevamente. Las seis y media, me da tiempo más que suficiente para vestirme y partir a otro día completo de prácticas. Dónde todo puede suceder. Cada vez queda menos Cristina, vamos, tú puedes, me animo

