— ¿Cristina, siempre ha sido tan difícil despertarte? — siento que alguien me tira las sábanas hacia atrás, destapándome completamente. — Mmmm…cinco minutos maaaassss…— me quejo. — No. Apagaste tu alarma no se cuántas veces. Arriba. Tienes práctica y yo también. Es tarde. — Agggg te odio…— me levanto de la cama y empiezo a caminar hacia el baño, dormida aún. — Me odias porque dormiste sola y no hay alguien que te despierte. No sé como Peter logra levantarte en las mañanas… — escucho como sigue hablando a mis espaldas. Si mi amiga supiera.... Antes de salir, soy absolutamente forzada a tragar medio plátano para tomar esa maldita pastilla, y medio café. ¿Por qué ella puede tomar sólo café y yo tengo que comer forzada? Estamos atrasadas. Salimos corriendo a nuestras prácticas. *** El

