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2657 Palabras

Pateé cinco veces los asientos delanteros, y cinco veces fui golpeada brutalmente por ellos. Ni siquiera sabía quienes eran ellos, ni porqué Charles había decidido eso para mí. Pero lo más probable es que iba a matarme, de eso estaba algo segura. Mientras tanto, en la patrulla sentía un fuerte hormigueo recorrer mis piernas. Por sus suerte no estaba esposada, pero algo no encajaba en aquella situación, algo seguía sin encajar y eso me enfurecía aún más. ¿Cómo era posible que aquellos oficiales fueran tan estúpidos en confiar en Charles? Es, y era, algo obvio que Charles no los dejaría vivos. Pobres idiotas. La patrulla recorría las calles de París, siendo así llegando a la Torre Eiffel. Aquel paisaje tan hermoso, tan distinto. La promesa de Charles se había roto: «Te llevaré a París, y

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