Sarah
Estaba distraída leyendo, tranquila, pero esa voz atrajo mi atención, al levantar la mirada mis ojos se encontraron con los ojos de Martin, me quité los anteojos, coloqué el libro sobre la mesa y respondí a su pregunta.
- No me oculto de nadie- él apoyaba sus manos sobre el respaldo de la silla que estaba a mi costado.
- ¿Ah no? - la mire con esa cara de bobo que pongo cuando la veo, estaba cerca de ella, su aroma.
- Así es no me oculto de nadie- me puse de pie.
- Solo quería estar sola unís minutos- las mejillas de Martín estaban rojas, el agacho la mirada.
- Lo siento- me sentí tan apenado, no quiero asustarla, no quiero que piense que la acoso.
- ¿Por qué? – fruncí el ceño, el levantó la mirada.
- Por interrumpir, tu tiempo a solas- mi tono, mi postura, siempre he sido muy tímido.
- No, interrumpes, llegas a tiempo, debemos ir a clase- camine, el camino conmigo, a un lado.
- Para disculparme, me gustaría invitarte a tomar un café- ella se detuvo, me miró, sus ojos, ese color, su brillo.
- Claro, ahora camina o llegaremos tarde- seguí mi camino al llegar al aula, el profesor ya estaba ahí, en tono molesto dijo.
- Tengan sus citas después de clases señor de la Cruz y señorita Sarah.
- Lo siento profesor- entre de prisa me senté junto a Lucia, los compañeros empezaron a bromear, tanto que lograron poner mis mejillas rojas, sin decir más, centré mi atención en la clase.
Martin
Mis ojos estaban al frente, mi atención estaba centrada, en su cabello, estaba enamorado, pensé, una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro, en ese rostro de bobo que tengo desde que la conozco, al finalizar la clase, Sarah, se levantó, me sonrió, yo me puse de pie de inmediato, camine hacia ella, al mismo tiempo que amarlo entro, al aula, no sabía que hacer o decir, al ver a Marlo ahí, Sarah, sonrió, Lucía dijo.
- Vamos a comer, tengo hambre- al levantar la mirada, ahí estaba Marlo, el guapo de Marlo con una rosa entre las manos, Enrique, Martín y yo guardamos silencio, Marlo se acercó a Sarah.
- Hola, bonita- ella voltee a verme.
- Hola- mi tono desanimado, me sentí incómoda.
- Te traje esto- extendí mi mano, una rosa roja y dos boletos para el cine.
- Gracias- tome la rosa y los boletos.
- Son para estar tarde, a las 6 pm- la mire- puedo pasar por ti a tu casa o podemos ir a comer y luego al cine- guiño de ojo.
- Hoy no- no me dejo terminar.
- Pasó por ti a las 5:00 pm- me di media vuelta no quería ni aceptaría un no, camine hacia la salida.
Martin
Una vez más quede como un tonto, no iría a tomar un café conmigo, ni a comer, se irá con él, con el más popular de la universidad y yo, yo me iré a casa, pasaré el día dibujando o pintando, Sarah, hablo.
- Vamos a comer- tome mis cosas, la rosa, estaba decidida a no ir al cine hasta que Lucia dijo.
- ¿Pero tu ida al cine? - no podía creer que ella no quisiera ir al cine y prefiriera estar con nosotros.
- No, iré- camine hacia la puerta, estaba decidido no iría con Marlo, tuvo su oportunidad y no la aprovechó pensé, al llegar al auto, Lucía comentó.
- Es raro que lo desprecies, todas las chicas están locas por el- la mire, ella sonrió, volteó la vista hacia el frente.
Martin
Me agrado cuando Sarahí dijo que no iría con Marlo, me sentí importante cuando decidió ir conmigo en lugar de con él, bueno en realidad con nosotros, pensé cuando me di cuenta qué Lucia y Enrique estaban con nosotros, Enrique me dio un codazo amistoso, estando algo alejados de Sarah, dijo en tono bajo y burla.
- Cierra la boca te entrarán moscas- reí.
- Silencio- dije apenado, al llegar al auto Sarah, nos miró.
- ¿Vienen? - me detuve a lado del auto, ellos caminaron de prisa gritando.
- Claro- claro que iría con ella a donde ella quiera, a recorrer el mundo, subimos al auto, Sarah conducía, Lucia de copiloto, Enrique y yo en los asientos traseros, Sarah encendió la radio, cantaba una canción, junto con Lucia, Enrique y yo nos unimos, al llegar a la cafetería, nos sentamos yo junto a Sarah, quien se veía hermosa, con ese vestido amarillo, con lo que se ponga es linda pensé.
Sarah
La comida pasó entre bromas, risas, hasta que mi teléfono sonó de manera insistente, vi la pantalla era Marlo, lo puse en silencio y lo coloqué sobre la mesa, minutos más tarde mi madre le llamo a Sarah.
- Te habla tu mamá- la cara de Sarah paso de risas a seriedad, dejó su taza de café
sobre la mesa, tomo el teléfono, se alejó de nosotros.
- Hola, madre- respondí, sabía el porqué de su llamada.
- ¿Sarah donde estas? - Marlo estaba frente a mí, él es un chico muy querido para mí, su madre es mi amiga y me gusta la idea de que Sarah y él salgan.
- Estoy haciendo un trabajo para la escuela, debo entregarlo mañana- no quería ir a casa, no quería ir al cine con Marlo, ni escuchar un: qué bonita pareja hacen de parte de mi madre.
- Marlo está en casa- mire discretamente hacia el sofá donde estaba él- recuerda que eres una dama y tienes educación, así que ven a casa- mi tono tajante.
- Madre, para mí son primero mis estudios- era verdad- así que le llamaré para disculparme- dije mirando hacia la mesa donde Martin me miraba fijamente, le dediqué una sonrisa, el correspondió.
- Espero que lo hagas- dije molesta.
- Lo haré, ahora debo volver mis compañeros me esperan- quería ya colgar la llamada, ya no quería hablar del tema.
- Te veo para la cena- colgué, volví a la sala, le di una sonrisa a Marlo, quien se puso de pie cuanto yo me acerque- hijo Sarah se disculpa, pero está terminando una tarea con unos compañeros- lo mire.
- No te preocupes, entiendo- me puede de pie, estaba molesto a mi ninguna chica me rechaza pensé- debo irme- bese su mejilla.
- Gracias por la visita, vuelve pronto, eres bienvenido- lo acompañe hasta la puerta.
Sarah
Volví a la mesa, Martin y lucia, me miraban, pero no preguntaban nada, nos concentramos en estudias para los exámenes, cuando vi mi reloj, eran las nueve de la noche me puse de pie de prisa.
- Mi madre va a matarme – tomé mis cosas las coloqué en mi bolso- debo irme- camine de prisa.
- Cuídate Sarah- prácticamente le grite, la vi desaparecer entre las mesas de la cafetería, suspire, había pasado toda la tarde con ella, con la chica más linda, sonríe, mi cara de bobo me delataba, pero a mí no me importaba, me despedí de Enrique quien llevaría a Lucia a su casa, camine sonriendo por las calles, camine a casa, al llegar mi madre, se acercó.
- Hola, hiciste falta durante la cena- bese su mejilla, su rostro se veía, diferente, su expresión era de alegría, tanto que me abrazo y cargó.
- Lo, siento madre, pero estaba- sonreí.
- Estabas con esa chica- le di una sonrisa, él se sonrojó.
- Si- estaba contento.
- Eso es bueno que pasen tiempo juntos, que se conozcan- lo anime.
- Si peor estaban dos amigos, más, pero sabes lo que más me gusto fue que ella tenía una cita con otro chico y prefiero estar con nosotros- dije lleno de orgullo