Sarah
Mis ojos, mi mano todo en mi estaba concentrada en ese momento, en la mirada de Martín, quien parecía estar perdido en sus pensamientos, no decía nada, ni hacia nada, estaba mirándome a mí y tomando mi mano, su agarre no era incómodo, al contrario, me sentía como nunca antes, mis ojos seguían mirándolo, hasta que su teléfono sonó.
Martin
Un golpe de realidad, mi teléfono sonó, en ese momento lo odie, solté a Sarah, en la pantalla aparecía el nombre de mi padre, respire profundo, salí al jardín, respondí.
- Hola, padre- estaba listo para un regaño por algo que no hice.
- ¿Dónde estás Martin? - dije molesto.
-En casa de unos compañeros- mi voz algo cortada, estaba nervioso, de mi padre siempre recibo regaños, es muy estricto conmigo, la mayoria de las veces me siento rechazado pensè.
- ¿Llegarás a la cena? - esperé su respuesta.
- No, lo sé- mis ojos se posaron en Sarah, quien estaba cerca de la ventana, sonriendo con Lucia y Enrique.
- Si estás con una chica no te voy a molestar, tampoco me voy a enojar, estás en edad de salir, de conocer chicas- en ese momento me sentí orgulloso.
- Si, estoy con una chica- sonreí.
- No te molesto más hijo, solo todo con responsabilidad- colgué.
Martin
Camine hacia el interior de la casa querìa seguir cerca de Sarah, de la bella Sarah, pensaba mientras caminaba hacia el interior al menos ese era el plan, mis amigos salieron, Lucia dijo.
- El día está lindo, ¿comemos afuera? - sostenía una cerveza, al tercera para ser exacta, Sarah un vaso con refresco al igual que Martin, Enrique y yo estábamos bebiendo, mi amiga sonrió, salió, se quitó los zapatos, camino descalzo por el pasto, apoyo mi propuesta.
- Me agrada la idea, como un día de campo- me senté sobre el pasto, Martín y los demás entraron a la casa trajeron todo para comer, risas, bromas, la pasaba bien, tanto que sin darme cuenta eran las nueve de la noche mi teléfono sonó, por suerte era mi padre.
- Mi princesa, ¿Dónde estás amor? - mi hija es mi consentida, mi orgullo , mi heredera.
- Estoy en casa de Lucia- ella murmuraba
- Dile que deje quedar a dormir- no quería pasar la noche sola, querìa seguir conviviendo con ellos.
- Dile que le mando saludos a Lucia y que si puedes quedarte a dormir, amor- sonreí, mi esposa estaba con sus amigas jugando.
- Gracias, padre, te envío besos- yo soy muy apegada a mi padre, tenemos una muy buena relación, a diferencia de mi madre, mi padre me entiende, me consiente, me apoya, sonreí, Martín se acercó, se sentó junto a mi empezaron a contar historias de terror yo cubría mis oídos, soy algo miedosa para esos temas, Lucía y Enrique, bromeaban, con eso.
- Paso una sombra, Lucy ¿la viste? - solté una carcajada, Lucía seguía el juego y Martín, mi amigo estaba bobo con Sarah, el colocó su brazo, sobre su hombro la abrazo.
Martín
Pasar toda la tarde con ella, abrazarla, hacerla reír, ver esa hermosa sonrisa, esos ojos color miel, ver sus mejillas sonrojar con las bromas de Lucía y Enrique, se levantaron , se fueron dejándonos solos, yo estaba bobo con ella, ella estaba recargada de mi hombro, con mi chaqueta sobre los hombros.
Sarah
Era tarde debía volver a casa, así que me levanté, me quite del lado de Martín, quien sonrió, una sonrisa sincera, agradable, me miro, pregunto.
- ¿Te quedarás? - la mire, desea
- No, debo ir a casa- me levanté, quite su chaqueta con intenciones de dársela, extendí mi mano, el me miro.
- Quédatela, mañana me la das- le di una sonrisa, ella correspondió, su sonrisa era hermosa, linda, tierna.
- Gracias, mañana te la llevo a la universidad- sonreí- éntrenla me voy a despedir- camino tras de mi.
Lucia
Yo conversaba con Enrique, compartiendo algunas playlist, cuando Sarah y Martín entraron, nos pusimos de pie, yo pregunté.
- Pensé que te quedarías a dormir, amiga- me levante.
-Me encantaría, pero debo volver a casa- Lucía tomo mi mano, ella es la hermana que no tengo.
- Entiendo a la generala no me gusta que duermas fuera de casa- solté una carcajada, Sarah me miro molesta.
- Es mi madre te recuerdo- dije sería, pero is es muy estricta pensé.
- Solo bromeaba- la abrace, volteo la mirada hacia Martin, quien toda la tarde y la noche estuvo cerca de mi amiga, mirandola, con unos ojos de amor.
- ¿Quieren que los lleve? – los mire, Martín respondió.
- Si- por favor- sonreí, tomamos nuestras cosas, nos despedimos de Lucía, dejamos a Enrique y finalmente a mi- Gracias por traerme- sonreí, con la cara de bobo, mirándola.
- Con todo gusto- sonreí- disfruté la compañía durante el trayecto- sonreí.
- Yo más- la mire, observe sus labios, no decía nada, nos quedamos en silencio, hasta que ella dijo.
- Debo irme-lo mire, era tarde y debía ir a dormir
- Si, claro- me quite el cinturón de seguridad, tome mi mochila, baje del auto, camine hacia la puerta de mi casa, le dije adiós y la vi irse, yo entré a casa, con una sonrisa en los labios.
Sarah
Conduje hacia mi casa, algo cansada, pero relajada, estar con mis amigos, me hace buen, pensé, pero sé que en algún momento debo hablar con Marlo, al llegar a casa, estacione el auto, baje, camine hacia mi habitación o al menos esa era mi intención, mi madre dijo mi nombre.
- Sarah- encendí la luz, ella me miró, yo clave mis ojos en ella
- Madre- di un salto, ella sostenía un vaso de leche, estaba en pijama.
-¿Qué hora son estas de llegar? - la mire- sabes que no me gusta que estes tan noche fuera de casa- la mire.
- Estuve estudiando le avisé a mis padre- mi voz tímida, agache la mirada.
-Ve a dormir- no quise discutir mas con ella, soy muy estrcicta es mi única hija mujer
- Descansa madre- me acerque, bese su mejilla, camine hacia mi habitación, al entrar encendí la luz, coloqué la chaqueta de Martín sobre la silla, de mi escritorio, fui al tocador me preparé para dormir.
Martín
Me recosté sobre mi cama, con una sonrisa en los labios, con la mirada al techo, en mi pensamiento, ella con esa hermosa sonrisa, suspire, realmente me gusta , me gusta su voz, su sonrisa, su mirada, lo inteligente que es del cajón saque mi cuaderno de dibujo, ahí tenía un retrato que hice de ella, lo admiré por unos minutos , con una sonrisa, me levanté de la cama, coloqué mi cuaderno dentro de mi cajón.
Sarah
Me acomodé para dormir, mañana era día de escuela, al fin será viernes, cerré los ojos, pero al hacerlo la imagen de Martin vino a mi mente, me sente confundida, me levante de la cama, sin saber que hacer o que pensar.