SU BELLEZA

1021 Palabras
Martin Nos quedamos solos, yo besé su frente, seguí abrazándola, respirando su perfume, sintiendo sus brazos rodeándome, abrazada a mí, quería detener el tiempo, quedarnos ahí, así, siendo un momento Perfecto, sintiendo esa paz y esa tranquilidad, nos soltamos cuando la voz del profesor dijo mi nombre. - De la Cruz, voy a cerrar la puerta. - Vamos- tome la mano de Sarah, entramos, la voz del profesor me regreso a la realidad, al entrar Sarah se sentó de prisa, yo hice lo mismo, me acomode sobre la silla, con la mirada al frente, fingiendo estar atento a la clase, pero a veces mi mirada se distraía con la presencia de Sarah, su cabello, una sonrisa se dibujó en mi rostro. Sarah La clase, los exámenes, mi madre tras de mí y Marlo, si me faltaba hablar con él y explicarle, Vire los ojos, al verlo al final del pasillo, Lucía, camino con Enrique y con Martín, quien me observo a lo lejos. Martin Mi alegría se esfumó cuando Marlo llegó, Sarah se quedó con él, nos fuimos, yo no quería caminar no quería dejarla sola, me quede parado al final del pasillo, Lucia pareció entender a pesar de no haber dicho una palabra, nos quedamos parados los tres, con un libro en las manos, mis ojos estaban posados en Sarah. Marlo Necesitaba una explicación del porqué no fue a nuestra cita, así que al final de las clases fui a buscarla, ella me miró, sonrió, yo dejé un beso en su mejilla. - Hola- sonreí, una risa quizás forzada, creo que la obsesión de mi madre hacia él y su familia me han hecho verlo como una persona antipática, desagradable, pensé mientras él intentaba ser atractivo y presumir su cabello, sus ojos verdes se posaron en mi, físicamente no es feo pensé, pero no me interesa. - Hola Sarah- dije al tiempo que posaba mi mano en su mano. - Ayer tuve que hacer unas tareas y trabajos con mis compañeros, así que me disculpo por no haber llegado a casa a tiempo- fue algo obligatoria mi disculpa, no quería tener más problemas con mi madre, Marlo sonrió. - No te preocupes entiendo que tus estudios sean prioridad- me porte muy tranquilo, pero estaba molesto por su actitud, pero por ahora debo estar tranquilo y hacer que acepte salir conmigo. - Gracias, sabía que lo entenderías- le di una sonrisa, quería irme- ahora si me disculpas debo ir con mis compañeros- camine a un lado de él, él me detuvo del brazo. - Tenemos una cita pendiente- bese su mejilla. - Claro- mentí, caminé de prisa hacia mis amigos, ellos al verme, cerraron el libro, Marín preguntó. - ¿Todo bien? - la mire, sus Manos sostenían su cuaderno, un cuaderno en color rojo, su bolso colgaba de su hombro, se veía tan bella, ella me sonrió. - Si, vamos me quiero ir a casa- me sentía cansada, caminamos hacia mi auto, conversando del examen, al llegar subimos, yo lo encendí, Lucia, con su celular en la mano dijo. - Vamos a mi casa, los invito a comer, ver películas – Sarahí sonrió. - Sabía que dirías algo así- dije con la vista al frente. - Vamos, Sarah, nos hará bien relajarnos- insistí, los chicos me apoyaron. - Vamos, solo un par de horas- apoye la idea de Lucia, quería estar cerca de Sarah y no tenía ganas de ir a casa. - Está bien- Vire los ojos, tampoco tenía ganas de ir a casa, no quería escuchar a mi madre reclamando y diciendo que debo comportarme como una señorita, que debo buscarme un novio, casarme y dedicarme a mi casa, esposo e hijos, antes de llegar a casa de Lucia, ella dijo. - Estaciónate aquí por favor- tomé mi bolso- compraremos pizza, refrescos y algo de alcohol- solté una risa pícara, Martín, Enrique bajaron conmigo, Sarah me miró molesta. - Yo debo conducir, ¿sabías?- camine tras ellos, entraron a la pizzería, después al súper, compraron lo necesario para no levantarse en unos días, pensé, subieron al auto, yo iba callada, no quería más problemas con mi madre, llegamos a casa de Lucia. - Bienvenidos chicos- dije al bajar del auto, tomamos las cosas, entramos Sarah estaba algo seria, vamos Sarah, ven- dije sonriendo. - Ahora voy debo avisarle a mi madre que estoy contigo- sonreí, tomé el teléfono, le marqué, ella respondió- madre, estoy en casa de Lucia. - Está bien, yo tengo una noche de chicas con mis amigas, me avisas cuando vengas a casa, cuídate- colgué la llamada. Sarah Entre a casa de Lucia, sus padres no estaban, Martín y Enrique colocaban los platos, Lucía, hablaba con sus padres por teléfono en el jardín, Martín se acercó a mí. - ¿Refresco?- ella me sonrió. - Si por favor- tienes una sonrisa hermosa Sarah, pensé en decírselo, pero no me atreví, tomé un vaso, le serví refresco. - Gracias Martin- le di un sorbo al refresco, Lucía apareció. - Tenemos casa sola, ya me dio permiso mi madre, podemos hacer una fiesta para cuatro- Enrique se animó, camino hacia la sala, e inició su playlist, yo sonreí, me acerqué a él, bailamos, sabíamos la coreografía de algunas canciones, sonreí, al vernos a bailar Martin tenía la mirada puesta en mi amiga y mi amiga distraída mirándonos, Enrique y yo nos acercamos, los unimos ellos se miraron, Martín se sonrojó, Enrique y yo seguimos bailando. Martin Mi mano tomos la suya, su piel suave, mis ojos se posaron en su mano, una sonrisa se dibujó en mi rostro, su piel blanca, en contraste con la mía, nuestros ojos se encontraron, una canción romántica sonaba, nos quedamos así mirándonos, sin decir nada, parecía un momento Perfecto, no hacían faltaba las palabras, en sus ojos había un brillo, esos ojos color miel, sus labios, su nariz, todo en ella era Perfecto, era tal cual lo pinté con la excepción de que su belleza superaba toda pintura, toda fotografía, era simplemente perfecta, la chica con la sonrisa más bella, con la mirada más transparente, capaz de enamorar con solo sonreír.
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