La señora Martin espero a que llegaramos al orfanato para hablar, no nos dijo nada, solo nos miraba con gran desaprobación, ella no quería que nos pusiéramos a cantar por la calle, ella no quería ni que trabajáramos, ella quería resolver ella sola las cosas pero estaba claro que no podía, no era algo fácil de hacer y menos conseguir esa cantidad de dinero solo una persona. —No se ni por donde empezar—dijo y la miramos. —Cora—la llame. Me miro sería. —Callate, callate porque estoy a poco de gritaros—nos dijo. La señora Martin no gritaba, para ella educar no consistía en hacer sentir mal al niño sino en hablar como personas civilizadas y solucionar las cosas dando argumentos pero creo que lo de dar argumentos en estos momentos iba ser algo complicado por no decir imposible. —Lia—entro

