Odio con todo mi ser como es mi vida ahora. Desde que la señora Martin se enteró de que cantábamos en la calle no me daba un momento de tregua, era como si necesitara ser vigilada constantemente para que no hiciera ninguna locura, no soy idiota, sé que no soy de fiar, hago las cosas de la forma que me da la gana y en ocasiones es verdad que deben contralar me porque soy demasiado alocada pero he dicho que voy a estar formal por lo que no comprendo tanta vigilancia. Hoy era miércoles y nos tocaba volver a comenzar a trabajar, la señora Martin se había encargado de avisar al señor Simpson de mis locuras por lo que me tenían mucho más controlada, según estuve vestida con unos vaqueros y una camisa, me hicieron desayunar lo más de prisa posible para subirme en coche e irme a trabajar, no me d

