Una semana después. Llegue al orfanato tras que me dieran el alta, al fin, podía ir a mi casa cosa que estaba deseando porque la cama del hospital era lo más incomodó del mundo, entre en el orfanato y había carteles de bienvenida, todos los niños saltaron para darme la bienvenida. —Lia—me gritó Mara y se acerco a mi para abrazarme con fuerza. La abrace con fuerza, esa niña era mi vida entera, todos los niños se acercaron a mi y me abrazaron. —No la agobieis—comentó la señora Martin que entraba conmigo a la casa. —Veo que esos niños te tiene mucho cariño—comentó un hombre saliendo del despacho de Cora. Le mire impresionada. Mire a Cora que la pobre tenía una cara de susto, susto demasiado malo porque es que su cara no era más que una cara demasiado complicada. —¿Quien eres?—le pre

