¡Ahí estaba ella! La vio salir por las puertas vidriadas del edificio. Esa maldita mujer que se atrevió a quitarle a su amado. La observó de arriba a abajo tratando de ver lo que él veía cuando la eligió. Cabellos negros, piel blanca, ojos entre verdes y miel, delgada, ropa holgada y oscura que no dejaba ver nada de sus curvas naturales, poco maquillaje. Apenas estaban resaltados sus ojos y labios. "¿Por esta perra desabrida me cambiaste, Danny?", gritaba por dentro Moira. La siguió por la avenida principal en la que Daira hizo señas a un taxi. Arrancó la moto y se fue detrás tratando de mantener una distancia prudente que no la delatara.
El día de la conferencia Moira se puso sus mejores ropas y se dispuso a ir al lugar de encuentro como tantos otros fans de Danny West. Al fin vería la manera de acercarse a él y de recordarle que ella era la mujer ideal para estar con él. Debía decirle lo que sentía o explotaría en cualquier momento. Al llegar al lugar se hizo imposible violar la seguridad estricta y no le quedó más opción que permanecer en el gran espacio que se había dispuesto con unas pantallas gigantes para que nadie se perdiera la conferencia. Todos los que estaban allí querían saber más sobre la vida de Danny West. Tenían camisetas, pancartas, carteles, pañuelos, todos con la foto de él o su nombre remarcado. Se escucharon los gritos cuando apareció él en primera plana ante la vista de todos y luego un foco de la muchacha de vestido color crema. Todos se preguntaban a que se debía todo eso.
Cuando anunció su compromiso con esa mujer desconocida, todos quedaron mudos en un primer momento. Reaccionaron de diferentes maneras, algunos se alegraron y empezaron a seguir por las r************* a esta desconocida que se metía en su mundo, otras, como Moira lloraban desconsoladamente por emoción o por rabia. Danny West dejaría de ser el soltero más codiciado. Cientos de comentarios despectivos, de alegría o de rabia fueron cargados a la vez en las r************* , las cuales explotaban con tanta información allí volcada. Daira pasó de ser una simple asistente a otra del montón del mundo del espectáculo, su rostro dejaba de estar en el anonimato y no podía ser de otra manera, se convirtió en la prometida de Danny West.
En ese momento de furia y desolación en lo más profundo de su corazón, Moira tomó la decisión. Esa mujer sabría lo que pasaba cuando se metían con algo de su propiedad...
Luego de la escena en la habitación y todo lo que se desató después, al despertar, Danny supo que debía alejarse. Justamente debía atender un asunto en la sucursal de Rosmaria, por lo que aprovechó la ocasión. Necesitaba un tiempo para reflexionar sobre todo lo que aconteció en los últimos meses. Su vida iba en picada. Y estaba perdiendo el control.
Esa chica y su presencia hicieron que renaciera todo aquello que pensó estaba muerto. No podía creer que escribiera una canción completa en tan solo una noche, Instintivamente se tomó de la cabeza, despeinándose sin saberlo mientras la azafata del avión en el que viajaba lo observó para ver si necesitaba algo. "Esta muchacha va a volverme loco", se dijo a sí mismo. No podía creer que, habiendo conocido a tantas mujeres en sus años de famoso, una estricta, seria y de cabellos rebeldes le hiciera mover el piso de esa manera.
Sonreía y se ponía la mano en la cara mientras estaba sumido en los pensamientos. La azafata rubia lo miró sonriente y provocativa. Se había soltado un botón de la camisa y sus exuberantes pechos amenazaban salir en cualquier momento. Aprovechó para hacer un leve movimiento hacia adelante cuando él miro, distraídamente, en su dirección mientras seguía pensando en Daira. Y era seguro que llamaría su atención, era difícil no hacerlo.
Se quedó mirando a la rubia despampanante que le hizo una seña apenas perceptible y se dirigió detrás de unas cortinas que separaba de la pequeña habitación del avión privado. Él no sabía que hacer, se debatía en su interior ferozmente. Hace meses que no estaba con una mujer y el trabajo y la presencia de Daira no le habían permitido darse los placeres que antes se daba. Muy pronto debía contraer matrimonio con esa muchacha por una cláusula establecida por su padre meses antes de morir. Quería que su hijo un día se casara y por ello dejó establecido que solo así heredaría el resto de las acciones de la empresa. Y no tuvo más que decidir antes que se cumpliera con el plazo. Su madre y hermanas le venían marcando el paso para que lo hiciera porque tenían mucho que perder.
Mientras pensaba todo esto, se quitó el cinturón de seguridad y se levantó de su asiento para ir detrás de la cortina. No le daría el gusto a Daira...iba a seguir disfrutando de las mujeres como hasta ahora.
Cuando entró al habitáculo encontró a la rubia sin ropa, sentada en la cama con un dedo en la boca, haciendo movimientos sensuales. Trató de concentrarse en lo que tenía delante y no pensar en la otra que acaparaba su mente. "¿Cómo serían sus pechos al tacto?" "cuando usó ese vestido azul pudo notar que eran firmes y hermosos". Tocó los senos de la rubia..."¿y su cintura?" "era suave a la piel", lo había comprobado el día en el que bailaron en la cena de gala. Siguió recorriendo el cuerpo caliente de la azafata mientras se imaginaba como se sentiría la piel de Daira bajo sus manos.
Cerró los ojos para imaginarse que era con ella con quien estaba. La rubia lo tomó del cinturón y lo atrajo hacia ella. Él estaba de pie y ella sentada en la cama. "¿Cómo se sentirían sus labios", pensaba Danny mientras la mujer le bajaba el cierre del pantalón y arremetía con una mano juguetona. Él cerró de nuevo los ojos haciéndose una imagen mental de la mano de Daira cuando rasgaba su guitarra roja.
La erección surgió de la nada, como una bandera que se izaba en lo alto. Miró cuando la rubia buscaba hambrienta su falo tanto tiempo olvidado para metérselo en la boca y lamerlo y chuparlo por unos minutos que parecieron eternos. Se imaginó a Daira sonriendo y susurrando su nombre mientras él acabó con un estallido y un grito desesperado con el nombre de ella.