Dos semanas y de Cris no sabía nada, ni una razón, ni un saludo, nada y eso que Giovanny vivía en mi casa, no decía nada él y ni pensar en preguntarle, si él no quería sabe de mí, pues yo tampoco de él.
Lo pude ir a buscar, pero jamás en la vida le había rogado a nadie y no iba a comenzar a hacerlo ahora, de todas formas estaba muy ocupada, con las parcelas, se tenía que levantar el maíz y preparar las otras hectáreas para sembrar de nuevo, Aurelio, había conseguido a cinco muchachos, para que nos ayudaran, eran de Ombligo y según Aurelio, aceptaron gustosos, además de que no tenía que darles cuartos, solo mandar por ellos y llevarlos de regreso a sus casas, eso sí había que darles de comer, pero con Ofe y su hija que estaba por llegar bastaría.
Ese día, fui a hablar con rafa, en cuatro días empezaríamos a levantar y planeaba quedarme más tiempo, esta vez fui yo sola, Giovanny se fue temprano al monte a trabajar, ordenes de Cris, ellos también levantarían sus “Cosechas”, como la ves pasada, no entre al pueblo, en realidad no amistaba con nadie, tenía familiares pero ni los conocía; pero iba a tener que hacerlo por los jóvenes que trabajarían conmigo, sería responsable de ellos ahora.
-hola, mijo – salude contenta.
-Hey nena, ¿Cómo estás?
- bien, bien, ya soy toda una mujer del campo-, presumí muy entusiasmada. – Aja, Dania y ¿Cómo va eso? – pregunto Rafa, que por su tono de voz, creo que no me creía capaz.
-Súper bien, de echo creo que me voy a quedar más tiempo, no se no quiero dejarlo a medias, tu sabes, lo estoy haciendo bien, quisiera terminarlo, te esto me emociona mucho.
-Es bueno oír eso, nena ya estas grande y tú sabes lo que haces, es solo que no quiero que lo uses como pretexto para no volver por lo que paso, te puedes venir a vivir conmigo, para que no tengas que estar tan lejos- estaba preocupado, - No, Rafa, te juro que no tiene ya nada que ver con eso, de echo voy a hablar con mi mamá, me gusta estar aquí, siempre quise hacer esto, lo de julio iba a pasar tarde o temprano, ya se veía venir, por cierto ¿ no te han hablado ?, - mi mamá si y le dije que te habías ido a México a descansar unos meses, casi le da el infarto, pero se calmo en cuanto le asegure que regresarías ya que te acabara el dinero, y no le mencione lo de tus planes en la hacienda, me dijo, que te daría tu espacio y que… según, Julio, - Miente, hermano- interrumpí -mienten, solo espero que no se les ocurra venir a buscarme, - dije un poco preocupada, - mi mamá , ni muerta se para allá Dania y si julio no te siguió en cuanto te fuiste no creo que lo haga ya, - en eso tenía razón, el amor de julio hacia mí no era tan grande como para seguirme hasta acá. Mi hermano un regalo de Dios, siempre sabia como sacarme del agujero.
- Dania, no me gustaría, que te amargues en ese en ese lugar, ni siquiera hay donde te diviertas – reclamo, su lado fiestero, siempre se asoma, - no te preocupes, el que se sabe divertir, donde quiera encuentra la fiesta, yo me divierto a mi manera- me reí, - te quiero Dania, cuídate ok- , -te hablo en unos días.- respondí, - adiós nena-.
De regreso a casa, me encontré a Cris, estaba a un lado del camino en la Sierra Roja, me hizo señas para que me detuviera, al parecer, me estaba esperando, me extraño; pero a la vez me alegró, antes de bajar, me mire en el espejo del retrovisor para asegúrame de que lucía bien, ¡MALDITA SEA! pensé , quería impresionarlo, no, no, es por vanidad pura vanidad, trate de convencerme.
-Que hay – me saludo Cris, cuando baje de la camioneta , por su semblante me dio la impresión de que algo no andaba bien.
-Hola- le devolví el saludo algo intimidada.
- supe que vas a meter gente para trabajar acá, ¿ de dónde son? –Cuestiono molesto.
- son de ombligo, en realidad no es mucha gente son solo cinco muchachos…-.
-¿Quiénes son?- interrumpió,
- No sé todavía no hablo con ellos y no me lo tomes a mal, pero yo no tengo por qué darte explicaciones de lo que hago ni de mis negocios- le solté indignada.
– No se trata de eso Dania, yo traigo mucha gente trabajando y no quiero que te metan en sus broncas-, ¿ahora se preocupaba por mí?, - No tiene por qué haberlos, ellos van a estar en mis tierras, no se van a topar con ustedes, no lo hago ni yo.
-Solo aparte a tu gente de la mía – me ordenó, su tono mandón me molesto, ¿Quién se cree?,¿ quien es para darme órdenes?.
-¡No! Mejor apártalos tú, no quiero a nadie de tu gente cerca de mis trabajadores, ni a ti tampoco, mantenlos alejados,
- ¡bueno yo ya te lo advertí!- dijo en tono serio,
- amenazas a mí no- me burle, - tu a mí no me vas venir a dar órdenes – le aclare, - si quieres trabajadores yo te los presto – su oferta me hizo enfurecer más, me estaba subestimando, - es más yo les pago también-, -¿ siempre se tiene que hacer lo que tú dices verdad?... pero no fíjate, no entiendo tu molestia, pero ni siquiera se van a cercar, a las nenas que traes trabajando-. Se quedó serio, tragándose el enojo; pero claro estaba acostumbrado a que todos lo obedecieran,
- ya te puedes ir, eso era todo – manifestó su enojo con un tono serio, frío, ni se molestó en mirarme,
- vete tu- lo contradije, - no entendía por que esa terquedad mía por llevarle la contra, era como un reflejo que no podía evitar, en el fondo quería acercarme a él ; pero aquí estaba haciéndolo enojar para que se alejara; -se ve tan atractivo cuando se molestaba- pensé; pero que demonios estoy pensando esto no puede ser posible.
-A y cualquier cosa que tengas que tratar conmigo, vas y me buscas mi casa, no me gusta andar por las orillas- añadí
se burló, fijo su mirada e la mía, solo para molestarme, le sostuve la mirada , se fue acercando poco a poco, hasta quedar a centímetros de mi cara, me coloque las manos en la cintura, enarqué una ceja y alce mi cara, haciéndole saber que no le tenía miedo, sonrió coquetamente, se mordió el labio inferior, poco me falto para salir corriendo, se daba cuenta que me ponía nerviosa por mi reacción al estar cerca de él y se estaba aprovechando de eso.
Se escuchó venir un vehículo a toda velocidad, instantáneamente el volteo, yo no deje de mirarlo. Era la Cheyenne negra, - justo a tiempo – dije, lo avente al pasar a su lado para subirme a mi camioneta, él solo me miro, sabía que esto terminaría mal.
Al llegar a la casa, alma ya estaba ahí, se parecía a Ofelia, morena, delgada, con el cabello corto arriba de hombro color n***o, con los ojos grandes un poco saltados y a pesar de que usaba braquets, era muy bonita y simpática, nos llevamos bien desde el principio.
No mencione nada de lo que Cris me dijo, solo les pedí a los muchachos, bueno, les ordené que no se acercaran a nada que tuviera que ver con ellos, no pensaba darle motivos Cris, para que me restregara en la cara su advertencia, por lo menos el tiempo que trabajar para mí. No me dieron la impresión de que fueran problemáticos, le mas grande se llamaba Jorge, con algunos 22 años de edad, le seguían Javier con 19, los gemelos; marcos y Omar de 18, estos dos eran súper bromistas y ocurrentes, no se escapaba nadie de su diversión.
De sobra sabía que no se llevaban nada bien con la gente de Cris, a menudo los escuchaba hablar mal de ellos, - ayer vi al chelito corriendo pa’ subirse a la camioneta, con el rifle, ni lo podía él wey hasta se maneaba con el- platicaba Javier, imitando al mentado chelito para divertir a los otros, así de pasaban las horas de descanso.
De nuevo tuvieron que pasar semanas para que volvieran a ver a Cris, sabia por Giovanny que andaban en el monte, pero a sus muchachos si los miraba seguido y como no iba a saber de ellos si cada vez que tenían oportunidad, les jugaban bromas de muy mal gusto a mis muchachos, cuando no les tapaban las mangueras que venían desde el río, para hacerlos ir hasta allá a destaparlas y poder burlarse de ellos donde yo no los viera, los aterraban con las camionetas, sabían que no iban a venir con el chisme; pero yo me enteraba por Alma, ella novia de Jorge, Ofe y Aurelio no lo sabían, en varias ocasiones ayudaba a alma para que lo viera a escondidas, me divertía un montón yo de cupido, quien lo diría.
No había hecho nada al respecto de las bromitas, primero Cris no estaba y segundo, sabía que tarde o temprano los ombligueros, así llamaba a mis muchachos, no se iban a dejar y Cris no podría y ni tendría cara para reclamarme, porque ellos empezaron. Llegue a pensar que el mismo Cristiano les pidió molestar a los muchachos para hacer que se fueran y así salirse con la suya, no, no era capaz de hacerme eso, pero si era así, no se la iba acabar.
Un viernes por la tarde, alma me acompaño al río, ya se no había hecho costumbre ir a platicar, para que sus padres no se enteraran de ciertas cosas, como de su novio Jorge, por ejemplo, en ocasiones hasta nos metíamos a nadar, estaba yo como si fuera sirena en el agua, cuando me invito a la fiesta de quince años de Mayra la prima de Jorge en Ombligo, - le van a hacer un fiestononon- decía, con su asentó sinaloense, - yo no conozco a nadie, me da vergüenza- le decía, - No, son buenas personas, nadie te va a hacer mala cara, aparte Jorge y los muchachos dijeron, hay que invitar a la jefa – solté unas carcajadas al escuchar la jefa, yo los veía como compañeros de trabajo, más que otra cosa, - ándale, vamos- insistió, - déjame pensarlo-pedí, no pasaron ni cinco segundos, cuando le dije sonriente, - ok, acepto-. Me devolvió la sonrisa, - oye ya llegó el Cristiano- me dijo así como que no queriendo, - a, no sabía- respondí indiferente, nos quedamos serias unos minutos, -¿él está invitado ala fiesta?- me ganó la curiosidad, me sacaba de mis casillas, sí, pero quería saber de él, digo fue mi mejor amigo y digo fue porque ahora ya no era así. -Tiene que, el pago casi toda la fiesta- respondió, -¿porque la pago él, es su familiar?-,- pues no, pero cuando anduvo con la hermana de Mayra lo embarcaron con la fiesta, nada tontas las viejas eh-, sentí un retortijón en el estómago, como si me hubieran dado un puñetazo- me dolió saber que el tenia sus novias, que otras fueran dueñas de sus besos, dueñas de su corazón, ese corazón que un día prometió que solo seria mío, me sorprendía que aquí estuviera aferrada a un promesa de niños.
Claro, así como yo él debió de haber tenido sus mores, nunca pensé que me doliera tanto saberlo, -¿ya no es su novia?-, pregunte tratando de no sonar celosa, - pues así que digamos novia, novia, no fue, esa y otras andan detrás de él; pero nada más les da el avión y ya, a esta si le duro un ratillo el gusto, en cuanto empezó con el chisme de que se iba a casar con él y no sé cuántas mentiras más, la mando a volar, él día que la dejó, según la gente verdad, le dijo no te preocupes por la fiesta mientras este en mis manos yo siempre cumplo mis promesas y ahí la dejo y se fue.- -¿ y tú como sabes todo eso?. pregunté– hay mija en este rancho todo se sabe, aparte el Giovanny me platica, mira quien ve al Giovanny tan serio, pensé, - es obvio que no puede faltar a la fiesta- le dije, - si van pero nada más se andan por las orillas, no entran ellos hacen sus “fiestas en la sierra”, el mugre de mi hermano nunca me invita, dice que son privadas, “las fiestas en la sierra” son nada más para “Buchones”.
-¿Qué es eso?-pregunté jamás había escuchado esa palabra, - hay pues los “Narcos” hija así se les dice ahora, con eso de que andan todos brillosos, vestidos con las mejores marcas y camionetones del año, pues también le dieron más estilo al nombre, creo que hay un pájaro que se llama buchón y es así todo con estilo- explicó.- un pájaro con estilo eso si que es extravagante- dije algo incrédula ; sabía que Cris era narco, se le notaba leguas, pero no por brilloso, ni extravagante; era por su actitud, seria e intimidante, esa mirada que demuestra fuerza, el liderazgo que tiene ante todos y por su puesto su trabajo; pero aun así no me gustaba la palabra Narco, para mí siempre seria Cris, hiciera lo que hiciera, con brillos o sin brillos.
-Qué raro “Buchones” nunca lo había escuchado- le dije. –La fiesta es pasado mañana-me dijo para distraerme del tema, debió notar mi interés. -¡Vámonos, tenemos que comprarle un regalo!- grite,- a si yo ya le compre uno- me dijo.- hay no, voy de acoplada y sin regalo, no como crees, ándale apúrate- exigí.
Ya eran las cuatro de la tarde y de mi casa Cósala se hacía dos horas por lo menos, si alcanzaría tiendas abiertas, pero era seguro que regresaríamos de noche. Para empeorar las cosas, él cielo se miraba muy nublado, caería un aguacero, ya estábamos en la camioneta, cuando Aurelio me alcanzo, para encargarme unas ligas y con ellas sellar unas mangueras, -¿Qué se rompieron?- le pregunte, - más bien las trozaron, muchacha, - ¿Cómo que las trozaron?-, - si porque yo las revise temprano y no estaban así- me explico, - si comienza a llover se va a salir el agua y se va a encharcar todo en el campo – agrego preocupado, de seguro había sido los brutos de Cris, no le dije Aurelio mis suposiciones, ya me las vería yo con Cristiano, - sabes que Aurelio, mejor mañana vamos a Cósala hay que buscar en Ombligo quien nos preste lo que necesitamos por mientras, porque no alcanzamos a regresar antes de que comienza a llover- sugerí, Aurelio acepto sin protestar, poco antes de llegar al pueblo vimos una camioneta Ford 98 a un lado del camino, con las luces encendidas y las puertas abiertas. – Son los cuates- dijo alma, me estacione frente a ellos, al bajar me di cuenta de que se habían ponchado, -¿Qué paso, con que se poncharon?- pregunte, los plebes se miraron entre ellos, dudaban en contestar, - no… pues… es que-, balbuceo pepe, - las cuatro llantas- dije sorprendía, ¿las cuatro llantas ponchadas, donde demonios se habían metido estos?, -¿ qué nadaban haciendo?, les pregunto alma, Aurelio solo movía la cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación, pero no decía nada, - más vale que me digan la verdad- exigí molesta, - no les puedo ayudar si no me dicen las cosas tal y como pasaron. Ya me imaginaba por donde iba la cosa, la verdad no me equivoque, solo me faltaba un pelo para ser bruja, a los gemelos les tocaba regar en las mañanas, pero como no iban a trabajar por ayudar en la dichosa fiesta, fueron a regar en la tarde, de regreso se encontraron al mentado chelito y a otros parados en el camino y a estos inútiles que se les ocurre quemar llanta justo frente a ellos, mas tardaron los cuates en aterrarlos que aquellos en perseguirlos y balacearles las llantas.
Estaba que memoria del coraje, sabía que algo así iba a pasar, como era posible que Cris lo permitiera, ahora si me iba a escuchar. – súbanse, rápido- maneje como de rayo, Alma, los cuates y Aurelio, me miraban atemorizados, se agarraban del asiento hasta con las uñas, -¡Giovanny!- grite al entrar a la casa, -mande- me respondió de inmediato, - me llevas con tu jefe pero ya- le ordene, -no sé dónde anda – respondió, -¡Aurelio, lleva a los cuates al pueblo y consigue las ligas, que te ayuden a arreglar eso!, porque tu hijo y yo nos vamos a tardar- grite . Todos me miraban, asustados, yo gritaba y gritaba, no podía ser posible que Cris, me hiciera comportarme de esta manera, - Giovanny! Muévete!, vamos a buscar al cristiano hasta debajo de las piedras-, me siguió y nos subimos a la camioneta, no decía nada, debió ser muy difícil la situación para él, trabajar para Cris y vivir en mi casa, quedaba en medio de los dos, yo le preguntaba cosas de Cris y de seguro él le informaba cosas de mi. Fuimos a la dichosa oficina y no estaba ahí ni en la casa, según ellos andaba arreglando cosas de la fiesta, con eso termine de enfurecerme, -dígale que no se me esconda- le orden al güero panzón que me jaloneo, comenzó a llover muy fuerte, no se miraba bien el camino, -¿ahora que nos vamos a la casa?- pregunto Giovanny, deseaba que así fuera, - no , lo voy a esperar, aunque me tenga que estar toda la noche en medio del camino- le aclare, no pensaba tragarme el coraje, se lo iba a escupir en su cara. De pronto se me prendió el foco, si andaba checando lo de la fiesta, de seguro se encontraba en el pueblo, acelere, de pronto de aquella cortina de agua se asomaron dos enormes ojos luminosos, eran las luces de una camioneta, no espera a cerciórame que fuera él, no era necesario, nadie más recorría los caminos a esas horas y con este aguacero, atravesé mi camioneta en el camino impidiéndoles el paso.
Giovanny bajo primero, alcance a escuchar que le preguntó por Cris, era el chelo quien manejaba la suburban verde, informo a Giovanny que Cris venia atrás; en cuestión de segundos quede empapada, pero eso no me impidió descargar mi coraje. -¿Dónde está?,- le grite, - viene atrás- me respondió Giovanny, estaba deteniendo al mocoso ese, lo que me faltaba que me quisiera pegar, - Cris bájate, ¿Qué esperas?- dije tronando los dedos, en cuanto se estaciono la otra camioneta, -ellos empezaron- se adelantó el chelo a decir, -¡cállate, escuincle baboso, deberías ir a la escuela en lugar de anda balaceando gente, ¿a ver dime que hubiera pasado si le das a uno eh?, no piensas niño!- , - te lo advertí Dania- dijo Cris muy tranquilo, se encontraba detrás mío, -¿ me lo advertiste?- reclame, -¿ quién demonios te crees?, los pudieron haber matado, eres peor que tus guarros, engreído, insolente, a mí no me vas a venir a tratar de esta manera, ¡respeta, grábatelo bien y por si no te has enterado tus gatos, se la han pasado molestándolos y yo no me metería, pero ya se llevaron entre las patas mi trabajo, cortaron las mangueras y ya me harte, ellos empiezan y luego van a llorar contigo.-
- te dije Dania que tenían problemas, ya les había dicho que le bajaran a sus lucidas, lo que les paso fue por no hacer no caso, para que se eduquen- dijo muy quitado de la pena, -¡edúcate tú y de pasada a las bestias que traes contigo!- le grite, este sí que no tenía vergüenza, - ya Dania, bájale de insultos- me ordenó, - ¿ o que, que me vas a hacer, me vas a querer educar como a los cuates? Ándale atrévete-, igual y yo estaba exagerando, pero me frustraba, que se comportara así, quería ser dios y hacer valer su ley, - ya Dania vete a hacer tus maletas, ya se te pasaron los días por aquí, esta no es vida para ti por eso te fuiste hace ocho años, deja de jugar y vete -, eso me dolió hasta el alma, no me lo esperaba, ¿él quería que me fuera?- controle mis emociones, me acerque a él y le di un aventón, - pues fíjate que no me voy a ir, aunque te moleste tanto, yo no estoy para cumplirle deseos a nadie, vas a tener que aprender a vivir con eso- tenía la voz temblorosa por las ganas de llorar, me tomo fuerte de las muñecas y me miro, suspiro, no decía nada, ni yo tampoco, solo nos miramos fijamente a los ojos por unos segundos - tu no eres mi cris, ya no- dije con los dientes apretados y llena de tristeza, apunto de soltar el llanto, agradecí que estuviera lloviendo así no se daría cuenta de mis lágrimas. abrió los ojos sorprendido y acto seguido me soltó, di la vuelta para subirme a la camioneta, echa ya un manojo de lágrimas, - Dania- me llamo, - dale las llaves a Giovanny, que él maneje- estaba preocupado, - ya Cris así déjalo. – le respondí mientras me limpiaba la cara, no volteé a mirarlo. – Por favor- suplicó, supo que me había lastimado, Giovanny se fue conmigo, estaba toda empapada, parecía un fideo aguado, no podía dejar de llorar, ni me importaba que Giovanny fuera a mi lado. – él no quiere que te vayas- dijo, yo no le respondí nada, me sentía mal, muy mal, me desprecia, - lo que pasa es que lo sacas de sus casillas, le pones contra y eso lo asusta, porque le importa lo que tu pienses, se fastidia por no tener una buena imagen para ti-, - men…tiras- balbucee-, - son un par de orgullosos, ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer, si se quieren tanto no se peleen- me burle, este hablaba poco, pero cuando lo hacía sí que le decía a uno sus verdades, - me quiere pero bien lejos-logre decir a pesar de mi llanto, - Dania, estas mal, el día que llegaste poco le falto para ir a tu casa a buscarte, pero no lo hizo porque desde que comencé a trabajar con él mi apa le exigió que no se parara por la hacienda, por eso no va, a pesar de lo que hace respeta a las personas.
Así que Aurelio no lo dejaba acercarse a la hacienda, lo culpaba por la decisión de su hijo de trabajar con él. – Eso no cambia las cosas, parece que a todo mundo les cumple lo que les promete menos a mí-, - él piensa lo mismo de ti- me dijo- sí que eres bien terca- suspiro. eso quería decir que el también pensaba en la promesa que nos hicimos; igual me culpaba por no cumplirla. esto esta demasiado complicado.
Tenía razón, era muy orgullosa, estaba acostumbrada que me conquistarán no a conquistar y claro que quería a Cris, en gran parte la decisión de regresar fue por él, pero no lo admitiría, hasta que él lo hiciera, se había convertido en un engreído que por lo que me dijo Alma le gustaba traer a las mujeres derrapando por él, pero, yo no haría eso, muerta antes de ser como las mujeres de por ahí y andar detrás de sus huesos, nunca, Cris veía esto como un juego tal vez, yo estaba sufriendo y a mí por amor no me gustaba sufrir, tome la decisión de aplicar la indiferencia me tendría cerca de su vida pero a la vez muy lejos, deseaba tenerla fuerza para alejarme una vez más de ese hombre, sonaba tonto después de sufrir por no tenerlo cerca, ocho años … lo pidió, has tus maletas y vete…