11 meses atrás. —Mmm Solté un gemido inevitable cuando Abalám intentó despertarme. —Eres tan difícil a veces, Emma. —Bufó en un tono áspero y ronco —. No tenemos tiempo, hoy quiero pasar el día contigo. —Bueno, tú quieres pasar todos los días conmigo, nada me extraña. —Mi susurro fue claro esta vez, cubrí mi cuerpo con la cobija de nuevo, debía considerar que estaba semidesnuda, pero honestamente no me extrañaba que Abalám me viese fundida en una camisa de Adam que me queda corta, él ya era muy familiar como para asustarme o avergonzarme al respecto. —No me ofendas, últimamente, por si no te diste cuenta, me he distanciado mucho. —En eso Abalám tenía razón, se había estado comportado de una manera inquietante y sospechosa —. Claro que no me refiero a nada fuera de lo normal, es decir,

