Mi cabeza zumbó, no sé en qué momento me quedé dormida, pero poco a poco los sonidos se hicieron más presentes al igual que las sensaciones, y esta sensación en mi cabeza fue horrenda. Escuché al momento una voz tarareando alguna canción y una grabadora. Con mis manos, aún sin abrir los ojos sentí que tocaba suave cuero, tal como el diván en el que me sentaba a hablar con Tobías. Mis ojos se abrieron lentamente y noté momentáneamente que sentí un mareo apenas soportable. —Emma, finalmente. —Tobías. Tobías es Abalám. Abalám es el enemigo. Todo está relacionado, pero no hago más que alzar mi vista a esos ojos claros que él tiene. Azulados, fijos y sonrientes. —Llegaste moribunda, sé que todo es confuso ahora, pero estoy seguro de que pronto te recuperarás, porque... Sabes quién soy... ¿Ver

