Owen regreso a Portland esa misma madrugada porque había dejado algunos documentos que iba a necesitar para una junta a las once de la mañana de ese mismo día, llego a casa a las cinco de la mañana y se espantó muchísimo al ver a Edneris durmiendo en la esquina de la sala como si fuera un pequeño cachorrito abandonado, lanzo su maletín al sofá y se acercó inmediatamente a ella temiendo que algo malo le hubiese pasado o que hubiese sufrido algún bajón emocional al estar sola después de su ruptura, pero un ligero vistazo le hizo saber que todo estaba bien con ella pues su cara placentera durmiendo profundamente era bastante clara. – ¿Qué haces durmiendo aquí? – pregunto de rodillas a su lado al verla entreabrir los ojos. – ¿Owen? – pregunto confundida parpadeando muchas veces, ya que sus o

