Edneris abrió los ojos tras el ruido de que algo se había caído, por el ruido supuso que sería alguna olla y solo sonrió abrazando la almohada que conservaba el perfume de Owen, estaba tumbada en la cama con la sábana enrollada en su cuerpo cubriéndola apenas y es que la noche había sido muy entretenida celebrando su compromiso, él le había dado muchas sorpresas y regalos durante toda aquella aventura que la llevo a vivir, pero ahora era su turno de darle un regalo especial y que mejor que el baile que llevaba un tiempo pidiéndole. – Edneris... – Owen entro al cuarto – Buenos días ¿Cómo amaneciste? – le dio un beso en la frente. – Muy bien, aunque todavía no me creo que oficialmente esté comprometida contigo. – le acaricio la mejilla con ternura. – ¿Te desperté? – pregunto tomándole la

