Pinea se despertó observando todo a su alrededor, no reconocía el lugar y estaba sola en la cama. Drago no le había avisado que saldría. Tocaron a la puerta, Pinea pensó que seria Drago y se levanto de la cama para abrir. El ser que se encontraba en la puerta la devolvió a su realidad de una manera tan brusca que el corazón de Pinea latía muy fuerte en su pecho. -Señorita esta bien, yo no he querido asustarla. Se que no ha tenido tiempo para acostumbrarse a todo lo que ahora la rodea. El hombrecillo parecía muy apenado, algo que hizo que Pinea se sintiera mal. Ella no había querido hacerle sentir incomodo, solo era que tanto había deseado que todo lo que le estaba pasando fuera un mal sueño que su cerebro le había jugado una mala broma. -Tranquilo Tapi esto no es tu culpa. Me he despert

