Drago estaba tendido sobre una mesa de piedra negra, él daba la impresión de estar dormido. Pinea pasaba su mano por su cabello con ternura mientras el hombre de pelo plateado lo revisaba con sumo cuidado. Pinea lo observaba intentando adivinar que estaba pensando, pero su rostro no le daba ninguna respuesta. -Tendrás que ser fuerte Pinea. El puñal con el que fue herido Drago estaba hechizado, su herida sanara, pero él no despertará hasta que se junten las cuatro piedras, de los cuatro magos de las montañas nevadas, me gustaría ayudarte, pero solo alguien que haya tocado el corazón de Drago podrá regresarle la vida de nuevo. Pinea sintió como si un gran peso le callera repentinamente, la misma pesadilla se volvía a repetir, la vida la volvía a poner a prueba. Ella sentía que no podía ser

