Pipa terminó de pagar los múltiples snacks que había adquirido en la estación y los cargaba entre sus brazos cuando volvió a ver esa sonrisa que tanto le gustaba. -¿Se supone que esa es nuestra cena? - le preguntó Lorenzo apoyado en la puerta de su auto mientras la observaba avanzar hacia él. Pipa negó con su cabeza sin poder evitar sonreír. -No se que pensas comer vos, esto es todo para mi. Las peleas me dan hambre.- le dijo arrepintiéndose al instante. ¿Por qué había vuelto a mencionar la discusión? ¿Por qué no podía hacer de cuenta que nada había pasado y disfrutaba del aparente cambio de humor de su jefe? -A mi no me gustan las peleas, quiero dejarlo claro.- respondió Lorenzo olvidando su mueca amigable. -Si te portas bien, nos hacemos un favor.- agregó caminando hasta la puert

