[ZEHRA] Despierto como si saliera a la superficie después de haber estado demasiado tiempo bajo el agua. No hay un golpe brusco, no hay pesadilla que me arranque de la cama. Es peor: es la calma. Esa calma extraña, frágil, que no pertenece a mi vida desde hace mucho. Abro los ojos y por un segundo no sé dónde estoy. La habitación es simple, discreta, sin marcas personales, como si nadie quisiera dejar huellas aquí. Huele a sábanas limpias y a café viejo que se quedó en el aire de la noche. Hay luz filtrándose por una r*****a de la cortina, un hilo pálido que no se atreve a entrar del todo. Mi cuerpo tarda en reaccionar. La mente despierta primero, alerta, buscando el peligro antes de recordar que ya no estoy en aquella suite. El pecho se me aprieta en un reflejo automático. La garganta

