[JORDÁN] La miro y entiendo que hay heridas que no sangran. Zehra se mueve por el departamento con una precisión que no es calma, es contención. Cada gesto parece medido, cada palabra elegida con cuidado, como si cualquier descuido pudiera abrir una g****a más. No está frágil. Está cansada de resistir. Y eso, a veces, es más peligroso. Mi miedo no es por el embarazo. Es por ella. Por todo lo que le hicieron antes de que yo pudiera intervenir. Por lo que Leonardo fue para su vida. Por el matrimonio que todavía la ata a un hombre que la quebró de tantas maneras distintas. Por la forma en que el mundo tomó esa historia y la volvió espectáculo, juicio, sospecha. El embarazo no me asusta. Lo que me asusta es verla cargar con tanto sin derrumbarse, como si caerse no fuera una opción válida

