POV Apolo Cruzado de brazos me recuesto al marco de la puerta en completo silencio para no llamar su atención. Una sonrisa tira de mis labios sin que pueda evitarlo, porque no hago más que mirarla a ella. A mi Amalia. Yo ya estoy listo, solo queda ponerme la chaqueta de cuero antes de salir de la casa y tomar rumbo al aeropuerto, pero mi musa sigue viéndose al espejo y arreglando ese hermoso rostro suyo. No es que necesite demasiado, pero he notado que le gusta al menos darse un poco de maquillaje, algo de polvo y labial. Está bien concentrada y desde su posición no puede verme. Tendría que moverme al menos dos pasos para que mi reflejo en el espejo le diera aviso o que pudiera sentir mis pasos, pero teniendo en cuenta que quiero verla en silencio el mayor tiempo posible, pues no lo

