POV Mali No quiero levantarme cuando sé que él tiene bastante rato que se levantó de la cama. Lo sentí, pero no me molesté en abrir mis ojos ni en detenerlo porque, sinceramente, me duele todo el cuerpo. No es un dolor intenso, mucho menos descomunal. Se podría comparar a ese dolor que experimentas al otro día, luego de un día entero matando en el gym. Así me siento, como si hubiera hecho mucho cardio, demasiado cardio. Un delicioso y bendito cardio de placer. Mi cuerpo entero está agotado, adormecido, por mucho que mi cerebro ya esté activo. Quizás es la costumbre de despertar temprano, la sensación de saber que no estoy en casa, aunque esta es ahora mi casa, mi vida. ¿Flojera? Podría considerarse eso. Porque sí, tengo una maldita flojera de levantarme de esta cama. Si esta es del

