Narrado por Gabriel Bryrne ¿Cuántas emociones se pueden vivir en una noche? Lo mejor sería meterle un símbolo de infinito porque de esta noche Gabriel Bryrne no pasaba vivo. Tan joven, tan comprometido con su familia ¿para qué? El umbral al más allá me acechaba, aunque yo trataba de ser más rápido. Misteriosamente la responsable de mi agonía no era otra que Jazmín. Mi pacifica, tranquila y adorable esposa que no sabía lo que era levantar su voz en una discusión; la que siempre estaba dispuesta al diálogo con nuestro hijo como buena maestra que era. Esa misma se había vuelto una pared sin oídos. Una pared imposible de penetrar con tus comentarios destinados a mejorar su situación. ¿Pero para qué? ¿A quién le importa eso? Jazmín siguió aferrada a su deseo de parir de forma natural y lue

