Puede que el acto de dar vida sea complejo, doloroso y hermoso, pero de eso ciertamente no tenemos nada de acceso en estos momentos. Como meros acompañantes que éramos, nuestra tarea durante las horas de parto de mi cuñada Jazmín había sido, esperar y esperar, ah también esperar. En la tarea nos había acompañado Lucas y papá, pero una mañana activa lo dejaron muy cansado para seguir en la espera. Se marcharon hace algunas horas, también hubiese deseado que Emilia se fuese con ellos. Sin embargo, esta había decidido quedarse con Adrián y conmigo. Nos encontrábamos en la sala de espera privada y este lugar era bastante agradable, había un par de camas (como si nosotros fuésemos los pacientes), otro par de sofás, la televisión que nadie veía con un noticiero nacional, baño, etc. Era más

