6 meses después Desde que nuestros trillizos habían llegado a este mundo, mis niveles de empatía con mis padres sobrepasaban los límites de la normalidad. Logrando, que yo quien juré incentivar sus rutinas individualmente, los entrenase para lo contrario. Un mismo horario, un mismo esquema, y cuando me tocaba vestirles o comprarles ropa, lo mismo para todos. Era la única manera en la que había conseguido lograr equilibrio en nuestra casa en los meses de recuperación de Emilia. Puede que ella no lo recuerde porque perdió el conocimiento, y fue sedada; puede que no haya querido profundizar en ello porque es algo del pasado. Pero el nacimiento de John, Paul y George casi fue la causa de su fallecimiento. Cuando llegó la ambulancia por ella, su presión no era estándar, tampoco lo llegó a

