Desnudando el corazón

3018 Palabras
Sí, siempre me esfuerzo en dar lo mejor de mí, para ser digno del amor que me están brindando, tengo el constante pensamiento de que de un momento a otro todo cambiará, que no seré suficiente, que todos se cansarán de mí y aunque me esfuerce no lograré llenar las expectativas. Con eso lucho, allí está mi más grande temor. Perdóname si querías una respuesta más superficial, de ser así te diría que le temo a la oscuridad, a estar solo en un cuarto y que venga el coco para comerme pero como te dije Linda mi corazón es tuyo, hoy será conocernos a cara descubierta. Me contesto bastante seguro, parecía ya no haber marcha atrás a lo que se iba a desencadenar. En ese momento lo abrace, estaba temblando de los nervios que tenía porque creyó sentirse avergonzado y expuesto al contarme todo acerca de su pasado doloroso y vergonzoso, mientras le abrazaba le dije: Robert, recuerda que esto es parte de tu pasado, debes esforzarte solo por ser tú mismo y disfrutarte, eres hermoso. Prometo siempre estar contigo pase lo que pase. No temas, no debes hacer nada para que te amen o llenar las expectativas de otros, quien te amé lo hará por quien eres, con tu pasado, tu presente y futuro, con tus debilidades y tus fortalezas. En ese instante Robert rompió en llanto, mientras yo lo abrazaba él recostaba su cabeza sobre mi hombro y sentía como sus lágrimas caían sobre mi blusa, estaba muy mal, se había quebrado, al parecer le había dichos cosas que le dolieron, eran mentiras que había estado creyendo, ya entendí el porqué de su acosamiento, había sido marcado creyendo que debía ser alguien diferente para gustarle a alguien, creía que debía olvidar su pasado y continuar como si nada hubiese pasado, vivía en una careta fingiendo ser alguien que no era. Después de un rato se levantó y seco sus lágrimas, y muy apenado me dice: - Discúlpame ensucie tu blusa con mis lágrimas. - Tranquilo Robert necesitas desahogarte, sacar todo lo que tenías acumulando por dentro, es válido quebrarse, solo debes sanar y continuar, no debes estancarte en tu pasado pero tampoco ignorar lo que sucedió años atrás. En ese momento me tomo de la mano y me dijo: - Ven, creo que es hora de ir a merendar, y comernos la torta fría. Vamos a la pastelería que queda por acá mismo, sigamos caminando. Me quede sorprendida de que no dijera nada al respecto, parecía como si fuera ignorado todo lo que había dicho de sanar y continuar, pero no quise hacer énfasis en esa parte, sabía que era un tema muy doloroso para él, así que tome su mano y con una sonrisa le dije: - Vamos, yo iré contigo. El apretó mi mano, me miro, su mirada brillaba y mucho, sonrió y me llevo hasta la pastelería, era demasiado grande, y había muchos dulces para comer y saborear, tantas tortas para comer y degustar, para ser sincera me sentía como una niña al entrar a un parque de diversiones, yo quería comer de todos los dulces un poco, adentro olía a bizcochos y ponqués recién horneados, fresas y chocolate recién preparado, había tanto que quería probar, que no sabía si podía pedir algo más que la torta fría, tenía una gran sonrisa y mis ojos no sabían en donde enfocarse, y trataba de disimularlo, no quería que Robert pensara mal de mí, pero para mí los dulces son un gran deleite y siempre me van a fascinar. En ese instante me pregunta: - ¿de qué sabor quieres la torta fría? Pide la que más te guste - Déjame observar que sabores hay. Le conteste, la verdad no sabía cuál de todas pediría. Cuando me acerque a la vitrina, observo la cantidad de sabores y combinaciones que allí había, en ese instante quise pedir una que las tuviera todas, pero claro esta no la había así que observe minuciosamente cada sabor y escogí una torta fría napolitana, es decir fresa, chocolate y mantecado, con maní, crema pastelera y sirope de chocolate, se veía muy sabrosa, el por parte pidió una más sencilla, pidió una torta fría de chocolate, con galletas y pirulí. Luego de eso el pago y nos dirigimos a la mesa, mientras comíamos él me dice: - Linda, en serio me gustas mucho. En ese instante me quede muy sorprendida, no podía creer lo que me decía, no entendía como alguien que solo tenía horas de haberme conocido, podía decir que le gustaba, ni siquiera me conocía, todavía no había preguntaba nada acerca de mi o de mi vida, así que le pregunte: - Robert, ¿eres totalmente sincero conmigo? - Si Linda, hoy decidí abrirte mi corazón y nunca lo había hecho con nadie, y si lo hice es porque estoy dispuesto a ganarme tu corazón, ninguna mujer había despertado en mi deseos de tenerla y hacerla parte de mi vida hasta que te vi a ti cruzando el portón de la universidad, desde ese día quise acercarme a ti, conocerte aún más, pero no encontraba como, hasta el día de tu cumpleaños, cuando comencé acercarme solo podía notar que eras hermosa y muy especial, lo podía ver cuándo muchas veces dejabas de comer por atender a un estudiante, amo tu corazón. Te he estado observando desde hace mucho tiempo. - Robert, observo que me has estado conociendo desde el silencio, y bueno sigamos conociéndome, yo me disfruto el conocer a las personas y saber de ellos, de toda su vida. No diré que seré esa mujer, pero veamos que sucede entre nosotros, sigamos hablando de tu vida. ¿me puedes contar acerca de tu infancia? - No, no me gusta hablar de ello mejor conoce al nuevo y dejemos a mi viejo yo ahogado en el pasado. Me dijo algo serio. - ¿Quién dijo que se enamoró a primera vista? Le pregunte, para que entrara en razón, si quería ganarse mi corazón, debía contarme mucho más. - Yo, pero ¿por qué contar acerca de lo que fue mi pasado? — Porque mucho de ello es lo que determina lo que eres hoy. — Ya yo dejé el pasado atrás, pero te puedo contar que mi papá lo ví cuando tenía 6 años abusando de mi mamá, fue horrible ella gritaba que por favor no lo hiciera y él nunca paró, la golpeó tanto que sus golpes quedaron marcados en mi corazón, él estaba muy tomado, había estado bebiendo alcohol y drogándose, ese día ya era muy oscuro y no podía salir a pedir ayuda, desde ese día odie mucho a mi padre hasta el día de hoy es muy difícil tratarlo, bueno tampoco es que nos busque. Mi hermana menor nació producto de ese abuso y mi madre la amo mucho más que a sus otros hijos, pero nunca más volvimos a ver a mi padre. — ¡Que tristeza! ¿fue por eso tú conducta homosexual? — Posiblemente pensé que ser hombre era ser un abusador y preferí no serlo. — ¿Tuviste parejas? — Si, cuando tenía 17 años tuve como pareja a un hombre que era 10 años mayor que yo, me trató muy bien y me ayudó a crecer, nunca viví con él porque para mí familia siempre me mostré ser un hombre, duramos 3 años a los 20 años conocimos a unos pastores que nos ayudaron y cuando empecé a ver a mi madre cambiar, ella comenzó a orar por mí y por ella comencé a buscar de Dios. — ¿Lo amaste? — Linda eso no puede llamarse amor estando fuera del orden de Dios. — ¿Extrañas tu vida? — No, me gusta está que llevo, me esfuerzo mucho para poder ser ese hombre merecedor de tener a los que amo cerca, no quisiera que se vayan, no quiero que te vayas Linda, le temo a quedarme solo. Mientras habla mira fijo a sus pies y yo solo podia mirar su rostro, quise tomarlo entre mis manos y con un dulce beso demostrarle que no me iría, que estaría ahí para él sin importar lo que fuera, me dije a mi misma que me esforzaría mucho más por ayudarlo, quería que su familia lo comenzará a ver cómo ese maravilloso hombre que por dentro era, pero no podía ir por la vida haciendo todo por mis impulsos, si habría de ocurrir un beso esta noche no sería yo la primera en darlo. Lo que sí hice fué detenerme mirando fijamente a Robert a sus hermosos ojos, le dije: — Yo no me iré. Aún sí te costara creerme te digo que no me iré, todo tiene solución y abandonar nunca es una buena opción, saca del pasado solo un aprendizaje y sigue adelante. Y te entiendo, mi miedo es no ser suficiente, es también por la presión, soy la nieta de Marcos, mi abuelo es muy conocido y respetado, no quiero decepcionarlo debo ser ejemplo de dama, doncella, valiente, tenaz, dulce, amable, diligente y obediente, amo serlo y esforzarme siempre por tener una mejor versión de mi, no lo niego, aunque a veces solo quiero ser yo misma, hay momentos cuando quiero llorar y dejarlo todo y encontrar a una persona solo para abrazar mientras lloro, siempre tengo presente si el ejemplo que les estoy dando a los demás es correcto. Robert esta atónito, no imaginaba que yo pasaba por eso, me había visto tan feliz siempre que no se detuvo a pensar en mis luchas internas y conocerme de cerca le hizo sin duda mírame como aquel que tiene unos ojos de enamorado, la mujer que pasada día tras día por el portón era una versión diferente a la que hoy tenía al frente. Robert se detuvo frente a mi, se acercó dulcemente y beso mi frente, me dijo: — Conmigo siempre puedes ser tu misma, no importa como estés, puedes correr a mis brazos, quizás no sean muy musculosos, pero estaré aquí para ti y para abrigarte las veces que sea necesarias. Me enfoqué en observarlo detenidamente, parecía que me abrazaría pero su reacción fué dar un paso hacía atrás y decirme: — ¿Nos vamos? —Si está bien, aunque pensé que me ibas a contar más de ti, realmente abrir el corazón sin dejar nada dentro, estaba preparada para eso, nadie se enamora sin conocerse y no nos conocemos si realmente no se expone sin quebrarse, pero si vamos. — ¿Siempre eres así? — ¿Así cómo? — Una mezcla de dulzura con tanta exhortación, me enamoras. — ¡Ay que bello! solo que no sé si es un piropo o es que dices que soy demasiado fuerte. Robert respiró profundo y me miró con tanta ternura, sentía como se estaba quebrando algo en el corazón. Pero lo que sucedía es que nunca nadie se había atrevido a escuchar su pasado sin cuestionarlo sino para amarlo, no pudo contener más las lágrimas, comenzaron a rodar por sus mejillas, cuando lo ví llorar me acerque y recosté mi cabeza en su pecho, él me abrazó y entendí que era el momento de sostener su corazón porque estaba expuesto. — Linda, no sé cómo ser un hombre, por eso prefería salir corriendo de ti hace rato, porque cuando me siento en una situación incomoda y difícil prefiero correr. — ¿Hablas de huir? — Pienso quedarme aquí y ayudarte. — ¿Lo vamos a intentar? ¿me vas a dar una oportunidad? — Robert, quiero conocerte y te ayudaré para que dejes todo atrás pero no te cierres, déjate ayudar. — Linda mis hermanas me trataban de niña y me colocaban vestidos, en algunos momentos recuerdo cuando hasta me maquillan y me tomaban fotos, hacíamos como especies de pasarela, yo solo era un niño pensando que ser mujer era lo normal y estar rodeado de tantas mujeres empecé a tener muchas actitudes. — ¿Tu mamá que decía? Ahora te entiendo mucho más, pero debes ser diferente y lo vamos a lograr. — ¿Mi mamá? ella solo reía, le causaba mucha gracia lo que hacía con mis hermanas, de hecho como me parezco un poco a María Sofía, pues con la peluca y maquillado jugábamos que éramos gemelas. — ¿Qué? ¿eso es verdad lo que me dices? — Claro Linda nunca jugaría con eso, actualmente contarlo me da vergüenza, nunca tuve una figura paterna que me dijera que eso no era así, jamás he tenido un padre cerca de mi. — ¿Y tú abuelo? — El que actualmente está con mi abuela no es mi abuelo de sangre y cuando estaba pequeño él no era parte de mi familia. — Wow Robert, vamos a cambiar, sé que lo podrás lograr, te voy ayudar. — ¿Ahora si vamos a casa?, pero ¿Pasamos el fin de semana juntos? — Te tocará ir a mi casa porque debo hacer algunas cosas, como limpiar y eso. — Te puedo ayudar, juntos podemos ser un gran equipo. - Está bien te espero temprano mañana. Ahí me monte en el auto, me iba hablando de todo un poco, era una mezcla de todo lo que había hecho en el día, hablo demasiado, mientras yo solo lo escuchaba, me dejó en casa y llegué algo pensativa, pensaba en que había sido lindo ese momento, me estaba disfrutando el estar con él, siento en mi corazón que me comienza a gustar, así que no será tan difícil hacerme su novia y ayudarle ser cada vez más hombre, así también su familia lo deja de maltratar por tener novia. Al día siguiente muy temprano llegó a casa, yo pensaba que era bromeando que me ayudaría y por eso entre risas le dije fuera muy temprano para no perder el tiempo, Franz los fines de semana tenía como costumbre irse a casa de mis abuelos y esté fin no era la excepción, estaba sola cuando Robert llegó, me asuste nunca había tenido el permiso de mis padres para tener visita de un hombre estando sola, pero igual le necesitaba para sacar las ventanas corredizas y también que me bajará las lámparas para limpiarla, así que le abrí me dió un beso en la frente acompañado de una marquesa de oreo, tenía una bolsa grande con algunas cosas que expreso que él mismo cocinaría, llegó con una bermuda de flores y una camiseta azúl, tenía unos tenis color blanco que le hacía una combinación perfecta para resaltar sus ojos. Limpiamos tanto que me dolía todo, él estaba también muy cansado, no habíamos comido, yo me acosté un rato en el mueble para descansar la espalda y levantarme para ayudarle en la cocina pero me quedé dormida, me desperté porque me llamo para comer y me dijo: - Linda, debo admitir que es bonito verte dormir, claro, jamás voy a preferir eso que verte despierta, es que esos me enloquecen, ¿ya te lo había dicho?, tus ojos me encantan, me gustaría decirte muchas cosas pero sé que tienes hambre, quiero que sepas que mi mente contigo no se organiza, entra en un gran desbalance dónde no sé cómo organizar cada una de mis ideas para expresarle cuán importante eres para mí. Al verte solo pienso ¡Wow! con está mujer me sacaré la lotería si me llega a decir si, eres un hermoso tesoro que una vez descubierto solo quiero conservar y nunca soltar. - ¡Pero que bello! ¿pero comemos? tengo mucha hambre. - Buen provecho, adelante, hoy se enamora de mi por lo delicioso que cocino. - ¡Ay ya! deja de hacer que me ría, aunque debo admitir que si está muy bueno, cocinas mejor que yo. - Porsupuesto, lo sé, sabía que te iba a gustar estás deliciosas papas mixtas. - ¿Que lleva? veo pollo, carne, maíz, algunos pedazos de cerdo, pero no conozco todos los sabores. - Queso amarillo, blanco, salsa de tomate como para pizza, mayonesa, salchichón, salsa rosada y mostaza. - ¡Que rico! ¡Simplemente gracias! - ¿Merezco una oportunidad no es así? - JAJAJAJA, no pierdes oportunidad para decirlo. - No me rendiré hasta conquistar tu corazón. - Bueno profe, es hora de decir adiós. - ¿Adiós? Regálame otro ratito más. - No, vamos para que descanses, yo también tengo que ir a dormir, mañana voy a ir a visitar a mis abuelos. - Está bien mi Linda, que pases una linda noche. - Adiós Robert, que descanses. Así comenzaron a transcurrir varios días, dónde diariamente me buscaba a la casa para irnos juntos a la universidad y también me llevaba, cada almuerzo era a su lado, me hablaba de todo un poco, parecía ser cada vez más conversador, no podía pasar un día a su lado sin reírme a carcajadas. Podía percibir que que día tras día se notaban cambios en su manera de actuar, lo veía cada vez más varonil, en ocasiones debía corregirle ciertas cosas pero luego lo hacía cada vez mejor, portaba más seriedad y sus movimientos acentuados de cabeza comenzaron a disminuir, porque tenía como una costumbre de moverla como cuando las mujeres nos soltamos el cabello y lo agitamos dando vueltas a la cabeza. Un viernes en la noche me entró una llamada, era Robert, debo admitir que se aceleró mi corazón al escucharlo, me quería invitar a pasar el día juntos, sabía muy bien que por ser fin de semana debía limpiar así que se ofreció ayudarme y prepararme el almuerzo, ese día no haría mucho quería estar con él, quería distraerme porque entre la.universidad y la casa estaba entrando en una monotonía que me estaba consumiendo. Cuando llegó a casa estaba tan hermoso con unos lentes de sol para protegerse del sol y carga una colonia con un aroma encantador, llegó justo al medio día con el almuerzo, sabe muy bien que me encanta el pollo con papas y eso me trajo, realmente cada día que pasa me gusta más, nos sentamos a comer y al terminar nos sentamos a compartir.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR