La cita con Robert

3374 Palabras
En ese instante me quede callada por unos minutos, y me pregunte si realmente estaba segura de lo que iba hacer, sabía que después de esa salida ya no habría marcha atrás, pero estaba decidida a ayudarlo, era un chico guapo ¿y que podía salir mal?, estoy segura de que nada me conteste a mí misma. En ese instante él me dice: Hola, ¿sigues allí? no escucho nada. Me pregunto él algo inquieto. Hola si, sigo aquí. Puedo aprovechar ahorita que tengo dos horas para ir almorzar, ¿vamos? Le conteste segura sin que notara que por dentro moría de nervios. Por supuesto, me parece perfecto, así te regalo no solo el postre sino, que le doy un delicioso almuerzo. Ya salí del salón de clases, te espero afuera donde está la estatua del maestro Simón Rodríguez. Me contesto él y se escuchaba emocionado Parecía que había salido corriendo de donde estaba solo para verme, admito que era bastante halagador, no había conocido a alguien tan insistente por salir conmigo, su perseverancia daba frutos, así que le conteste: Perfecto, en un instante estoy contigo. ¿Y ahora que voy hacer? Fue la pregunta que me comencé hacer y resonaba en mi mente a cada segundo, me sentía una mujer muy extraña, era primera vez que hacia algo así, si había salido con chicos anteriormente pero no con la intención de ayudarlos, todo era fuera de lo común o de lo monótono, no estaba dentro de mis planes hacer algo como esto. Pero por otra parte debo admitir que me llena el corazón la idea de poder ayudar a Robert, de seguro ninguna mujer se atrevería a cambiarle la vida, así que me decidí a poner todo mi empañó para ayudarle, todo mi ser estaba confundido, sentía algo de nervios pero al mismo tiempo expectante de lo que sucedería, igual pensaba no es tan feo, en realidad a mi parecer es bastante simpático. Así que salí del salón, me despedí de mi jefa mientras firmaba la asistencia y comencé a caminar por el pasillo central de la universidad, admito estoy asustada, nunca he conocido a alguien así, pienso que debo decirle que en la vida no puede ser tan acosador, debe ser de lo primero que le hable y de esa manera comenzarlo ayudar, tal vez por eso las chicas le huyen, se asustan al ver tanta insistencia eran las cosas que pensaba y planeaba mientras caminaba. Llegó al final del pasillo y respiro profundo, ahí está, justo al lado de la estatua de Simón Rodríguez, tenía su hermosa sonrisa que me comienza a fascinar, debo admitir, que con ella puedo olvidarme de todo el acoso que me ha tenido desde el momento que le conocí, entre su sonrisa y la hermosa mirada me lleva a pasar desapercibido todo lo malo que Robert pueda tener, entonces me acerco a él, sería sin que notara absolutamente nada de lo que estaba pensando en ese momento. Hola Linda, ¡En serio te observo y veo lo bella eres! Ten, te regalo está flor que me hizo poder compararle a tu belleza, esté color rosa que me recuerda lo tierna que eres. Dijo Robert algo ruborizado. ¿Sarcasmo? realmente quisiera seguir con éste momento romántico pero ¿puede ser en el automóvil? Le contesto de manera distante, sin darle mucha importancia a la flor, no quería que notara nada. Está bien, vamos, es por aquí. Me contesto él, algo incómodo por mi respuesta. Su automóvil tenía un brillo diferente, parecía estar recién pulido, se distinguía del resto de los autos que están allí, era de color azul royal, con rines cromados y cauchos altos, parece tener mucha atención en el cuidado de su auto, me abre como todo un caballero la puerta mientras me mira con sus ojos color ámbar y su sonrisa llena de picardía, al montarme noto lo mucho que Robert cuida su auto, asientos de cuero, vidrios ahumados por ambos lados, alfombras que parecían nuevas, el volante y la palanca hacían juego, pensaba en lo delicado que podía llegar a ser con su auto, así que me monte con cuidado y casi sin moverme y le pregunte. ¿A dónde nos dirigimos? Al mejor restaurant de la Ciudad. Me contesto Robert entre risas. De inmediato pensé que me llevaría al Restaurant "El Paraíso", era sin duda alguna el mejor restaurant de la Ciudad, los platos que allí preparaban tenían un sazón sin igual, presentados de tal manera que eran una obra de arte a la mirada y paladar, con una ambientación tranquilo y relajante, tenían música en vivo y una atención personalizada para cada mesa, un restaurante cinco estrellas, afuera tenía un camino con flores exóticas, se empezaba a formar un arco, entre los árboles con un camino de piedras muy al estilo colonial, mientras se camina por el túnel es normal ver ardillas, mariposas y aves volando por el lugar, sin duda un lugar hermoso, o bueno así estaba la última vez que había ido, de seguro ya en esta época se debe ver de la misma manera, y pensaba en todas las fotos que me podría tomar, ahí o en el columpio que está en el gran árbol central le llamaban así por ser el árbol más grande de todo el lugar, un árbol inmenso de unos veinte metros de alto, posee un tronco muy grueso, unas ramas muy grandes y durante todo el año se mantiene frondoso y floreado, sus raíces y parte del tronco están sumergidas en el agua, de hecho para poder estar en el columpio hay que meterse al agua y tiene una mezcla extraña, una sensación relajante con la arena, sencillamente es un gran lugar para tomarse fotos. Y todo iba pensando camino al sitio, mi mente estaba volando por todo lo que planificaba al llegar allí, hasta que de un momento a escucho que me dicen: Linda, ¡hey Linda! baja. Dice Robert ¿Ya llegamos? ¿Qué hacemos aquí? Le conteste, puesto no entendía en donde estábamos, no estábamos en “ El Paraíso” Te dije que te traería al mejor restaurant de la ciudad, mi casa, mi mamá cocina delicioso, ven y lo comprobaras tú mismo. Me contesto Robert muy alegre. Estaba en estado de sorpresa, no podía creer lo que me decía, no creía en lo absoluto lo que mis ojos veían, pensaba en que esto tenía ser una broma de muy mal gusto, un muy mal chiste, no era gracioso que jugara conmigo de esa manera ¿y ahora qué iba hacer? ¿Todo lo que me había creado era solo imaginación?, ¿simple fantasías?, ¡que decepción! No quería bajarme, solo quería devolverme a mi trabajo y dejarlo allí plantado, pero respire profundo y me relaje y aunque no era nada de lo que había ofrecido anteriormente, de igual forma trate de poner mi mejor cara. Así que me baje del auto y pasamos a la casa de la mamá de Robert, allí estaba ella y me da la bienvenida diciendo: Hola Linda, Robert me ha hablado mucho de ti, que gusto conocerte, me llamo Johanna para servirte. Me dice ella muy alegra, una señora carismática, humilde y súper atenta y servicial. ¿Cómo está? Yo la recuerdo a usted, cuando era niña recuerdo que iba por María Sofía al colegio, yo era amiga de ella, ya tengo bastante que no le veo. Le conteste de la manera más educada y Cortez que podía haber, en realidad si era agradable verle, aunque ella no se acordaba de mí. No puede ser, ¿tu eres Lindita? Me contesto ella bastante sorprendida, al parecer no me reconocía, y estaba muy cambiada. Si, así usted me solía decir, lo recuerdo. Le conteste yo con una amigable sonrisa. En ese momento nos abrazamos tan fuerte por el reencuentro, volví por un instante a mi etapa de colegio, cuando estudiaba con María Sofía, y estábamos siempre juntas y éramos muy cercanas, yo comía en su casa y ella en la mía, siempre jugando y bromeando, una etapa bastante bonita. A lo lejos vi a Robert sonreír al ver que se comenzaba a crear un ambiente familiar, tenía una sonrisa muy dulce parecía que todas sus esperanzas aumentaron de tener algo conmigo cuando observo ese abrazo entre ella y yo y vio que su mama me tenía el mismo cariño de hace años atrás. Al instante Johanna me dice: Ven Linda pasa por aquí para que comas. Me dijo bastante sonriente. Muchas gracias doña Johanna. Le conteste agradecida por todas sus atenciones. En ese momento cerré mis ojos como de costumbres para bendecir los alimentos, era un plato de cachapa con queso de mano y chicharrón, si soy sincera estaba muy bueno, no se negaba que doña Johanna cocinara rico, pero seguía sorprendida porque lo que esperaba era que Robert me llevará al paraíso, y no lo hizo, y aunque la comida estaba sabrosa y es un platillo que me disfruto mucho, me siento como una niña cuando juegan con sus sentimientos, yo me estaba de ilusa imaginando cosas que lógicamente ya no pasaran, me sentía algo molesta, aunque a pesar de todo era hermoso volver a ver a doña Johanna, ella es una señora asombrosa, siempre noble y gentil, y verla de nuevo es un gran privilegio. Así que pasamos allí alrededor de las dos horas de almuerzo, comimos, y nos quedamos conversando un poco con doña Johanna ya que casi siempre está sola y quería que compartiera con ella, así que no quedamos, yo no conversaba mucho con ella, por más que intentaba pero realmente me sentía muy triste, sentí como toda mi mente había creado expectativas muy altas sobre el almuerzo y fueron defraudadas. Al rato me doy cuenta que su madre se había ido, y no supe en que momento ni a donde, Robert y yo nos quedamos solos en la mesa y me sentía aún más incómoda y disgustaba, no cruce palabras con él en todo ese tiempo. Robert se percató de lo que estaba sucediendo así que me ofreció su brazo como todo un príncipe para llevarme al auto e irnos, no logré despedirme de su madre porque ella había salido y no me había dado cuenta y Robert parece tener prisa como para esperarla y despedirme, veo la hora y todavía falta una hora para entrar a trabajar, veo que prende el auto y comienza a manejar muy de prisa, me siento algo confundida, ¿será que hice algo? ¿Será que mire mal a su madre? ¿Será que no logre controlar por completo mis expresiones? ¿No disimule mi decepción por el lugar? La verdad no creo porque me gusto verla de nuevo después de tantos años, me gustó volver a recordar esa etapa tan inocente que queremos que pase veloz y cuando crecemos nos damos cuenta que era la mejor etapa y queremos volver a vivirla, fue bonito compartir una vez más con ella, si había hecho algo tal fue con Robert puesto que mi disgusto era con él, no con doña Johanna. En ese instante mientras él maneja veo que tomamos la vía menos transcurrida de San Felipe, me comienzo asustar, pienso que el modo acosador se está activando otra vez y quizás me hará algún daño. Mi cara se comienza a tornar en preocupación, estaba entrando en un estado de pánico y comienzo a mirar a los lados desesperadamente. En un momento a otro el noto en el estado en el que estoy y me dice dulcemente: No te asustes, te veo tensa solo te voy a llevar a un lugar que me gusta mucho. Yo me quede callada y solo sigo observando, mientras el sigue manejando en el camino veo un cártel que dice "Bienvenidos a Enredados" no sabía en donde estábamos o de que se trataba el lugar, así que me bajo del auto expectante de lo que sucedía, pero vi el reloj y solo quedaba 30 minutos para volver a mi trabajo, y le dije: Robert debemos volver, ya falta poco para entrar y no quiero llegar tarde, yo nunca llego tarde. Tranquila vamos, ya hablé con la rectora que los estudiantes hoy tendrían una clase de esparcimiento. Me dijo el muy relajado y tranquilo. ¿Qué te pasa? ¿Te volviste loco? yo nunca faltó a mi trabajo. Le conteste molesta por lo que había hecho, se había tomado el atrevimiento de suspender mi clase y eso realmente era bastante molesto para alguien como yo que siempre planea todo y no le gusta salirse de su agenda. Tranquila Linda, solo es un amigo y sé que ellos hoy aprenderán mucho mientras estén con él. Me contesto Robert algo sorprendido por mi reacción. ¿Que van aprender tirando una pelota? Le dije molesta, para mí sería un día completamente perdido, sin provecho alguno, un día que no recuperaría de mi valiosa agenda. Yo no dije eso, van a estar fuera del aula pero aprenderán la lengua de seña que es muy necesaria para la inclusión de los sordos. Me dijo el con un tono de “cálmate, todo está bien” Bueno está bien, solo por esta vez lo haré. Le conteste algo más relajada, pues a pesar de todo, el día seria de provecho y no una pérdida total del tiempo de ellos. En ese instante pienso y me digo “debo poner mi máximo esfuerzo para ayudar a Robert” me lo repito para darme fuerza y no salir corriendo, estar con él empezaba hacer difícil y complicado. Hacia muchas cosas que no me gustaban, y por el contrario solo eran estresante, pero me relaje e hice lo que él me decía, empezamos a caminar y me tomó mi mano mientras la acariciaba y la puso sobre su brazo, nos dirigimos a un lugar hermoso era una especie de túnel hecho de ramas de árboles con flores vino tinto que se enredaban unas con otras, cuando vi tantas flores juntas comencé a emocionarme nunca había visto unas flores tan hermosas, es totalmente inevitable, amo la naturaleza, el lugar es hermoso a la vista y algo angosto, y pensé de seguro de noche debe ser bellísimo alumbrado por faros de fondo, mientras que de día era alumbrado por la luz solar me dije a mi misma, mientras caminaba y observaba la belleza del túnel no me atrevía a mencionar palabra alguna porque podría dañar el momento, era especial ese lugar, valió la pena haber dejado a mis estudiantes en esparcimiento, a pesar de todo Robert no tuvo una mala idea, no está tan mal como pensaba al principio, de fondo se escucha el río, era relajante, y se sentía una brisa muy fresca que agitaba las hojas de los árboles y hacían que los pétalos de las flores cayeran de una manera muy romántica, el lugar estaba solo por la hora y también por ser un día de la semana, así que dije “definitivamente este lugar se está convirtiendo en mi favorito en la lista de mejores lugares” y Robert solo sonreía parecía disfrutar por el hecho de que yo lo estaba disfrutando. Es suficiente para hacer todo hermoso e íntimo en la caminata, seguíamos en silencio, entre nosotros las palabras no siempre son necesarias, puede que él también esté pensando, lo miro mientras él me acaricia el cabello para incrustar entre la oreja una de esas hermosas flores vino tinto que nunca había visto, siento que el corazón comienza a latir más rápido, ese momento caminando allí juntos tomados del brazo sintiéndome cerca era suficiente para enamorarse, me preguntó "¿será que siendo su novia es la forma de ayudarle?". Parece como si se está perdiendo en mi mirada, en mi aroma a dulce vainilla y no deja de sonreír, así que le doy mi sonrisa y en ese momento su mirada cambio, se llenó de mucha alegría, parecía estar caminando en una nube de amor, y me dijo: ¿Podría ser desde hoy el motivo por el que sonríes? Me pregunto con mucha intriga Robert, Dios es ese motivo principal pero referente a que seas uno de ellos podría ser una posibilidad. Le conteste con una leve sonrisa, no quería hacerlo sentir mal por darle tal respuesta. Me esforzaré para ello. Me contesto el bastante seguro y determinado para lograrlo. Robert, ¿yo soy motivo de tu felicidad? ¿Por qué tienes esa mirada brillante? Le pregunte al verlo tan perdido en mi mirada. ¡Absolutamente! Sin ninguna duda. He encontrado en ti felicidad, solo mirarte ya me lleva a la cima más alta de agrado. Pero no quiero solo quedarme con lo que ahora conozco, me gustaría conocerle más, yo por mi parte estoy dispuesto a abrir mi corazón. Me volvió a decir muy seguro ¿Si? ¿Completamente seguro? piénsalo bien, mira que me gusta hacer preguntas profundas para conocer. Le pregunte muy sorprendida por lo que me decía. Y las responderé una a una exponiendo mi corazón. Contesto Robert ¿Cómo es eso tan fácil? apenas me conoces. Le pregunte sorprendida, es muy difícil abrir el corazón a un extraño que solo tienes unas pocas horas conociendo. ¿Crees en el amor a primera vista? porque desde que te vi supe que eras la mujer por la que puedo arriesgarlo todo. Me dijo muy seguro, en serio se las iba a jugar todas por mí. ¿Si? yo no creo en el amor a primera vista, creo que hay que conocerse. Le conteste Si dispuesto a todo. Hablo determinado Cuéntame tu pasado. Le pregunte para ver qué tan dispuesto estaba a abrir su corazón. ¿Ah? ¿Por qué? vivamos el presente. Me dijo el bastante nervioso, su seguridad se había ido. Quiero conocerte y para eso debo conocer tu pasado. Le conteste para que entendiera y supiera que era un tema del que quería hablar. En ese momento comenzó a sudar era tanto que parecía estarse mojando, estaba nervioso, se puso frio y bastante pálido, parecía que iba a salir corriendo del lugar. ¿A qué le tienes miedo? Le pregunte Pienso que si te cuento no tendré ni siquiera la oportunidad de tener algo contigo, ya es bastante difícil, pero si te hablo será misión imposible. Recuerda que el pasado quedó atrás solo es para conocerte, tus acciones de hoy definirán tu mañana. Le dije para que se calmara que entendiera que quería conocerlo, no juzgarlo o señalarlo. Lo que más temo es no casarme, nunca había estado tan cerca de una mujer como lo estoy de ti. Temo perderte y que salgas corriendo al escuchar mi pasado, porque no es bonito recordar que fui homosexual, lo más cerca que estado de una mujer fue con una ahí insignificante pero salí corriendo cuando comenzó a besarme para tener relaciones sexuales. Contesto Robert mientras miraba el suelo. ¿Fuiste feliz? Le pregunte mientras tomaba su cara para alzarla y ver su mirada. No, la vida homosexual no es la mejor, siempre tienes vacíos que no se pueden llenar con nada, se vuelve como un ciclo que se quiere terminar pero cuando comienzas a estar con uno, siempre te vas a encontrar con uno que te parecerá agradable y no cesará. Cada acto s****l duele, me sentía avergonzado, yo no quería esa vida pero necesitaba el dolor para sentirme feliz o eso pensaba. Contesto el mientras con fuerza tiraba su mirada al suelo y agachaba la cabeza, sentía miedo y mucha pena por todo lo que decía. ¿Por qué lo hacías? Le pregunte, pues quería llegar al origen. Cuando niño fui abusado sexualmente por un primo y no una ocasión sino siempre, él estaba grande y yo apenas tenía 7 años no podía defenderme, me amenazaba siempre y fue así como comenzó todo, me acostumbré a sentir dolor y me gustaron desde entonces los hombres. Dijo el mientras una lágrima caía por su mejilla. ¿Y ahora? ¿Por qué te gustó? Le pregunte. Quiero tener una oportunidad para ser feliz y me encantas para ser contigo. Me contesto Robert mientras alzaba su cara y me miraba como una esperanza para cambiar e iniciar de nuevo. ¿Estás seguro? Le pregunte.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR