Amilcar: La policía me había interrogado y preguntado todo lo que ocurrió esa noche, tuve que decir que fue un robo como lo mencione antes, no podía ir preso, quise volver nuevamente a la clínica pero el desgraciado de Lombardi me lo había impedido. —Vete no tienes nada que hacer aquí—espeta con furia —Te recuerdo que ella me debe la vida si no hubiera llegado estaría muerta. —A mí no me vengas con esos cuentos yo sé que tu tienes que ver—grita Lombardi —Si tanto estas seguro entonces acúsame de una maldita vez. —Lo hare de eso puedes estar seguro, ahora vete de aquí. Me había retirado no porque le tuviera miedo sino porque no iba a ganar nada alborotando el problema debía ser inteligente, sumado a esto estaba el hecho de que mi querida esposa samanta estaba más unida a mi desde ese

