Debíamos poner a los muchachos de manera estratégica.
—Mueco, Zombi y Cuajao solo saben inglés.
—Sencillo, Cebolla, Mueco sabe artes marciales, se va para Japón a meterse en el mundo de Hideaki Akimaya, que aprenda el idioma, luego que haga una especialización, es ingeniero mecánico o qué haga otra carrera.
» Que la misión les deje estudios y nuevos conocimientos, volverán a ser estudiantes. Sabemos que tiene una hija adulta y ella tiene dos niños pequeños, son sus nietos, el mayor debe tener tres años y el otro está de brazos. Ya tiene a su heredero.
—Zombi va a Corea del Sur y Cuajao se va a Turquía, a realizar lo mismo que Mueco, debemos tener controlado tanto a la cabeza como a su familia, mirar cómo podemos entrar, apenas veamos oportunidad, la aprovechamos.
» En las organizaciones de Joon Kim en Corea del Sur y Onur Aslan en Turquía todo es posible. —Me miraron—. Informaciones generales y tareas de cada uno. —Toda mi gente es atlética, entrenan cuerpo y mente, perece mentira, ninguno se droga, tampoco tienen el vicio de beber, eso hace que su mente desarrolle su máximo potencial.
—Mande patrón.
Sonreí, ante el comentario de Churrusco, miré de nuevo a mis hijos, haré lo que sea por mantenerlos lejos de esta mierda.
—En el orden, debemos regresar a dejar a los niños, luego cada uno en su tiempo trabajarán. Churrusco, papeles legales para todos de los países acordados, permiso de conducir, cuentas bancarias limpias, que tengan registros de que viven hace cuatro años en cada país.
» Así descartamos el que piensen que puedan ser un infiltrado, ellos están alertas desde mi muerte. Cereza, Mojón y Rasca culo información minuciosa de cada una de las organizaciones, tenemos mucha información recopilada de cuando éramos el cartel y por años los hemos vigilado.
» Armar una carpeta, sin descuidar las obligaciones actuales de cada uno. En un mes deben tener todo listo para que Rata y Miguel impartan la orden a los muchachos. Sin importar el tiempo que nos lleve a cabo, debemos permanecer y saber qué pasa, por ahora es imperativo saber porque están interesados en que pasó en Colombia.
—Hagamos lo que sabemos hacer. —comentó Rata.
—Ya no tiramos bala.
En eso Arnold tenía razón y deseo en verdad que nunca más vuelvan a hacerlo.
—Rata, solo si es necesario o si sus vidas corren peligro lo harán.
Sabía a qué me refería, al único que le tocará demostrar un poco más es a Lobo, a él le toca la mafia más sanguinaria. No quiero que nadie de mi gente vuelva a matar.
» Por ahora solo información, pero si logran ver que pueden entrar, no deje ir el papayazo.
—Si señor.
No era necesario hablar de nuevo, ni tocar el tema, cada uno buscará la hora, el momento y los días para hacer su trabajo, tienen un mes, tendrán todo listo. Debemos seguir con nuestras vidas como si nada.
Cereza se quedó en el primer turno de buscar información, Churrusco con las falsificaciones legales. El resto debíamos continuar con lo cotidiano. De regreso a El Renacer mientras caminábamos los pasillos amplios. Ojalá los bebés sigan durmiendo.
—¿Vas a contarle a Any? —afirmé. Era importante tenerla al tanto.
—Ella quiere que les entregue esas mafias. Eso es imposible, lo cierto es que Lobo va a necesitar de ella, si le piden matar deberá vender la idea que a él le gusta limpiar sus muertos, para que luego de herir a las personas las puedan sacar de Rusia.
» Ahí es donde entra Any. Simón, investiga a Tommy y muchachos, tengan cuidado con sus mujeres, cada quien sabe que le puede o quiere decir son libres de tomar la decisión correspondiente. Sabemos que Inés es una tumba y al ver que desaparecemos de la nada si no le decimos nos levantará a cocotazos, ¿Arnold puedes controlar a Guadalupe? —Se detuvo.
—Patrón no empiece. Supongo que Inés le dijo algo, ahora no me la vayan a montar con esa renacuaja, es un fastidio y saber que de por vida seremos los padrinos de Enrique, suficiente tengo con eso.
Ya todo estaba en marcha, han pasado ocho días desde la ida de Verónica, se supone que mañana podré verla al menos por celular, he hablado con Santiago y Raúl todos los días tres veces al día, sabemos que reaccionó bien con la quimio y la yodo terapia, ahora esperar a que le salga esa radiación de su cuerpo, si no estuvieran los niños mañana estaría aquí.
No puedo dormir, había corrido la cama hacia la pared, porque duermo con todos mis hijos en ella, en la cuna no duermen toda la noche, en cambio, así por fin logré que lo hicieran seis horas seguidas, era la una de la mañana y Liam nada que se duerme.
El resto estaban profundos, son tan hermosos, saber que me había cerrado a la posibilidad de tener hijos, pero tengo a mi variante personal, mi mujer, gracias a ella tengo lo más maravilloso, la prueba más perfecta de conocer un poco el amor de Dios.
Era increíble describir esa conexión y ese deseo de protección que surge automáticamente escuchas el latido de un corazón, luego cuando escuchas ese llanto y apenas los cargas te anclan. Se apoderan de tu existencia porque todo gira alrededor de ellos.
Liam seguía balbuceando, este colado no tiene sueño y papá tampoco, lo cargué, me sonrió, como un marica, si porque me encontraba ahuevado con ellos se me humedecieron los ojos, que nadie me vea, el capo de capos rendido antes cuatro diminutos seres.
—¿No tienes sueño mi colado? Que mami no escuche, será nuestro secreto, a solas te diré mi colado. Cuando papá no puede dormir.
En parte era por todo lo que tenemos encima, hasta que no esté ejecutando el plan no estaré tranquilo.
» Toco la guitarra, ¿quieres escuchar a papi?
Llegué hasta el closet donde la tengo guardada y en la mecedora mientras Liam estaba en su saco canguro sobre mi pecho me puse a tocar y cantar, sus ojitos me miraban, Señor Dios, este coladito va a hacer conmigo lo que se le dé la gana.
Su rostro a pesar de su condición era hermoso. Era mi hijo, desgraciado sería si no lo viera hermoso. A la tercera canción se quedó dormido. Me levanté y lo metí entre sus hermanos, al lado de Dante y Victoria, Enrique estaba a mi lado. Sonó mi celular. ¿A esta hora?, al ver era Verónica.
—¡Vida! ¿Hermosa dime que estás bien?
Si mis hijos me hacen aguar los ojos, esta mujer me vuelve mierda.
—¡Roland! —La escuché suspirar—. Amor no veo a los niños en su cuna—. Me eché a reír.
—Desplazado por tres intrusos y una princesa.
—Te amo, ya salí, solo que no me aguanté las ganas y lo primero que hice fue mirar las cámaras, no los veo. Perdóname, pero los extraño a todos.
—Yo también te amo, me alegra que ya podamos hablar, deja y te hago una videollamada para que los veas. —Eso hice. Al mirarla vi lo demacrada y delgada que estaba—. Amor estás demacrada.
—Tú tienes los ojos hundidos, ¿no has dormido bien?
—Mira la razón.
Extendí la mano y me puse al lado de Enrique, desde ahí los podía ver, la vi llorar.
—Están muy grandes.
—Mi vida te voy a poner quejas, debes de poner en cintura a los muchachos. —reía mientras lloraba—. Para Arnold y Gustavo nuestros hijos están podridos. —arrugó su frente—. Y yo les doy un poquito la razón, cagan hediondo, más Enrique y Dante, la verdad es esa.
» Los otros dos también, pero no sé si es por lo mucho que comen los mayores, ya van en dos onzas y no tienen el mes. —La escuché reír, ahora nos mirábamos a través de una pantalla—. Quisiera tenerte en mis brazos.
—Ya me quedan pocos días, lo importante es que estoy viva. —afirmé—. ¿Cómo sigue Liam, ha respirado bien?
—Sí, el pediatra vino hace tres días y los revisó a todos, lo que he notado es que le cuesta dormir en las noches, creo que debemos dejarlo más despierto en el día y así pueda dormir igual que sus hermanos. No hace mucho, lo dormí tocando la guitarra.
—Bien. ¿Y mi princesa?
—Mi Hermosa, esa bebé tiene pechiche desmedido con su papito. —volvimos a mirarnos—. Gracias, Verónica por esos cuatro regalos.
—A ti por ponerlos en mí. Me hacen señas para entregar el celular. Ya puedo llamar, pero no puedo tenerlo todo el día, seré yo quien te llame cielo.
—Te amo Verónica.
—Yo te amo más. Dale un beso de mi parte a mis hijos. Y uno a ti.
—¿Dónde me lo pongo? —Le dije con picardía.
—En la parte delantera donde no te dé el sol. —solté una carcajada y de una se me tensó la v***a.
—Eres una pervertida, apenas llegues y la doctora Jones nos dé el aval. Verónicaaaa agárrate, porque ya no habrá ni un solo día que me lo impida.
—Pervertido tú.
—No es mi culpa que estés tan buena.
—Te llamo mañana, te amo.
Nos lanzamos besos y ahora con esa alegría que ya puedo verla y sabiendo que estaba fuera de peligro me quedé dormido, hasta donde mis intrusos me lo permitan. Gracias, señor Dios.