– Y-y-y-yo… por favor – lloriqueo intentando mover las manos, pero tal y como ha pasado antes, no puedo y lo único que logro es lastimarme un poquito más las muñecas. Por otro lado, Viktor se hunde profundamente en mí, y otra vez, acabo sin dejar de temblar y gimotear. No puedo más. – ¿Vas a hablar? – lo escucho decir entre jadeos, aun así, ni siquiera soy capaz de pensar correctamente. Nunca pensé decir esto, pero necesito que me suelte un momento porque ya no puedo soportarlo más, literalmente, ya no puedo más. – Por favor… – ¿Hablaras? – y todo contrario a lo que estoy pidiendo, vuelve a iniciar un suave vaivén que me hace tensar. Él no ha sido brusco en ningún momento, al contrario, ha sido como siempre, cuidadoso, generoso y delicado. Pero llevamos tanto aquí y yo me he perd

