– ¿Tu hacer ejercicio? – suelto una risita ante la burla de Vicky. Desde que pasó todo eso, siento que ahora puedo hablar mucho más libremente con ella. La extrañaba tantísimo. – Sí, pienso que al menos debería ser capaz de huir por mi cuenta y no siempre esperar que me rescaten – no es que dude de Viktor, pero me siento como una carga para él y quiero al menos poder cuidar de mí misma y que no tenga que preocuparse tanto por mí. – Diana, Theo es más rápido que tu – sigue burlándose. Yo suelto un lloriqueo medio en juego y medio real. ¿Qué tan patética tengo que ser para que mi sobrino de siete años sea más rápido que yo? Porque, aunque sé que está bromeando, también sé que sus palabras no distan mucho de la verdad. – Por eso te digo, quizás si comienzo a entrenar podría ser más rápid

