Capítulo 1
En una fría y blanca habitación de hospital, una jovencita, casi una niña yacía inconsciente. En su brazo se distinguía la cánula del suero, que aún goteaba el cristalino líquido. En la cabeza de la niña se divisaba una gruesa venda, que la cubría desde la frente hacia arriba, y en todo su contorno. Su brazo se veía inmovilizado, también gracias a una venda que lo cubría por completo.
Una tímida mueca de dolor siguió al quejido suave y débil que salió de sus labios mientras que sus ojos comenzaban a abrirse. La luz molestaba en gran manera, quizá por las horas que llevaba en ese estado, intentó enfocarse, enfocar la vista en el lugar e intentar entender qué era lo que estaba ocurriendo, pero la confusión seguía ganando.
El movimiento era limitado, pero de todos modos logró, con mucho esfuerzo y dolor, sentarse un poco en la cama para intentar comprender cabalmente su situación. El dolor de cabeza era muy fuerte y persistente, sentía como si mil agujas se clavaran en su cráneo de manera simultánea y la tortura era imparable. Cerró nuevamente los ojos, intentó recordar, imágenes fugaces llegaron a su mente, un cuerpo rodando por las escaleras, y de inmediato otro cayendo a su lado, aunque con menos violencia., el problema era que no conocía a ninguna de las dos personas.
Mientras intentaba, con mucho esfuerzo, entender, la puerta fue abierta de golpe y como tromba cuatro personas ingresaron por ella.
_ Espero que estés satisfecha Siobhan _ dijo una mujer de mediana edad, pero muy elegante y bien conservada.
Ella miró en todas las direcciones, buscaba en la habitación a la mujer de nombre Siobhan, pero solo estaba ella en ese lugar.
_ Nanci está herida por tus malas acciones, eres una mujer viciosa y malvada _ ahora fue el turno de uno de los dos hombres jóvenes que había allí.
_ No tienes vergüenza, actuar de esa manera por celos…tienes que comprender que jamás serás tan dulce, buena, educada y obediente como nuestra Nanci _ el hombre mayor se veía también muy iracundo en ese momento.
_ Los celos no te llevarán a ningún lugar, tienes que entender que por más que seas nuestra hermana biológica, Nanci es nuestra pequeña luz, nunca podrás compararte con ella… _ dijo el otro joven _ siempre serás solo una pueblerina inculta, tienes que agradecer que nuestra familia te haya reconocido y te haya dado la buena vida que tienes ahora _ agrego con evidente resentimiento en sus palabras.
La joven mujer que se encontraba confundida miraba a todos los presentes de uno a uno y no lograba reconocerlos del todo, pero le resultaban conocidos, como si, en otra vida, los hubiera visto e incluso dialogado con ellos.
_ Sigues siendo una hija desalmada y poco filial, jamás debimos traerte de vuelta _ volvió a decir la mujer mirando de manera despectiva a la joven que solo permanecía en silencio.
Los cuatro desconocidos salieron tan intempestivamente como llegaron dejando sumida en un mar de confusiones y el dolor de cabeza aumentaba a cada segundo, la vista se le nublaba e intentaba mantener la cordura, sentía que todo lo que estaba viviendo era una completa locura y que no debía ser más que un sueño y cuando sus ojos estaban a punto de cerrarse a causa de la confusión, el dolor y el sueño, la puerta nuevamente se abrió de golpe y un alto y apuesto hombre ingresó ahora a la habitación.
_ Siobhan, creo que tus celos han superado el límite de lo permitido _ las palabras fueron pronunciadas con calma, pero también con frialdad, la joven sentía que la temperatura había descendido algunos grados y un escalofrío recorrió su cuerpo completo _ arrojar a tu hermana por las escaleras ya es demasiado, sabes que su salud es frágil, necesita de tu sangre, por lo que ahora vendrá la enfermera a sacarte todo lo necesario, es lo menos que puedes hacer por ella después de todo, es tu obligación _ las palabras se derramaban de la boca del hombre una tras otra, aunque comprenderlas le fue algo difícil a la niña, que terminó de comprender el significado cuando vio a la enfermera ingresar con todo lo necesario para realizar la extracción.
El hombre seguía allí mirando impasible cómo la aguja rompía la frágil piel de la joven, que se volvía cada segundo más lívida ante la pérdida del vital líquido carmesí. Tras algunos minutos, Siobhan terminó por desvanecerse, perdiendo la conciencia, y casi la vida ante tanta pérdida de sangre.
El hombre, que se había mantenido inmóvil observando el proceso se sorprendió al ver el estado en el que se encontraba la joven, con su piel extra pálida y labios amoratados, parecía que poco a poco la vida se le estaba escapando con cada gota escarlata que salía de su cuerpo.
_ ¿Qué ocurre? ¿Por qué se desmayó? _ preguntó con frialdad, sin dejar de ver ni un ápice de interés tras esa pregunta.
_ La joven está muy débil, ella ha perdido mucha sangre y ahora, con esta extracción… _ la enfermera dejó las palabras en el aire, pero se comprendía perfectamente qué era lo que quería decir en realidad.
_ Bien, no creo que la mate perder un poco más de sangre _ agregó con fingida seguridad.
_ En realidad… _ la mujer mayor pareció dudar un momento, ella sabía que contradecir a este poderoso ser era muy peligroso, pero la pena por la niña tendida lívida en la cama le ganó _ yo le informe a la señora madre que ella podría morir si se le extraía tanta cantidad de sangre… _ un segundo eterno de silencio se hizo presente, pero luego continuó, bajando un poco la voz _ la otra joven está en perfecto estado al lado de ella _ esas palabras las dijo como para sí misma, pero el agudo oído del hombre las escuchó en el instante y comprendió de inmediato la intención.
El ceño fruncido del imponente ser podía verse a kilómetros de distancia. Él había estado hacía unos minutos en la habitación de la otra paciente y efectivamente la apariencia de ella era mucho mejor que la de Siobhan. Ahora sentía que, a pesar de ser ella la culpable de todo, no estaba en condiciones de donar sangre a su hermana en ninguna circunstancia.
_ Bien…lleve la sangre donde corresponda y luego cuide de ella, no quiero que nada le ocurra _ la gruesa voz del hombre dejó a la mujer consternada. No sabía la verdadera intención tras estas palabras, solo pudo distinguir la intención de que nada le ocurriera a esa niña, solo esperaba que esto no se debiera a la necesidad de tener un banco de sangre seguro para la otra jovencita.
La enfermera meneaba la cabeza en señal de desaprobación, a simple vista se veía que esta pobre desdichada tendida sobre la cama no era favorecida por su familia, muy mal la pasaría en el futuro de eso estaba segura.
“—“
Unas horas después Siobhan volvía a abrir débilmente sus ojos. Una claridad mental la había embargado en ese momento, ahora sabía perfectamente bien quién era ella y qué es lo que estaba ocurriendo.